
Cuando pensamos en contaminación, la imagen que aparece es una botella tirada en la calle. Pero según Fundación Basura, más de la mitad de los residuos domiciliarios son restos de comida, y su mal manejo libera un gas mucho más dañino que el CO2

Es ingenuo pensar que podemos resolver este problema reciclando.
Las empresas que venden agua embotellada ponen cielos azules, montañas y lagos en sus etiquetas, y todas tratan de parecer etéreas y rebosantes en salud.
Pero tengamos en cuenta que todas estas empresas no producen agua.
Con el dinero que reciben, fabrican botellas de plástico, etiquetas de plástico y tapas de plástico, pagan la costosa logística para distribuir el agua y la campañas de marketing para hacernos creer que el agua embotellada es mejor que el agua del grifo. Ah, y no olvidemos las cuantiosas ganancias que les quedan.
Fuente: Alejandro Thamm (Facebook)










