¿Tiene el cambio climático algo que ver con las crisis migratorias en Ceuta?

La reciente crisis migratoria en Ceuta reabrió el debate sobre las causas de la migración hacia Europa. Repasamos qué tiene y qué no tiene que ver el cambio climático, y qué otras regiones del mundo enfrentan dilemas similares
25/08/2026Marcos BachMarcos Bach
MARCOS BACH

Entre el 28 y el 31 de julio de 2026, entre 50.000 y 60.000 personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta en apenas tres días, en la crisis migratoria más intensa y breve de la historia reciente de la frontera sur de España. Casi todas volvieron a Marruecos en menos de una semana. Antes de hablar de clima, mencionar algunas posibles causas de este masivo movimiento de gente; según el análisis de especialistas como el Real Instituto Elcano, este episodio puntual se explicó sobre todo por rumores en redes sociales sobre una supuesta apertura de frontera, la interpretación de un fallo judicial español y la tensión diplomática entre Madrid y Rabat, no por una causa climática directa.

No toda crisis migratoria en la frontera sureña de Europa es "climática", pero el clima sí juega un papel real, más silencioso y de fondo, en buena parte de los movimientos migratorios de la región.

El patrón climático que sí está detrás de otras rutas

Ese patrón se ve con más claridad en la valla de Melilla, la otra frontera española con Marruecos, adonde llegan sobre todo migrantes subsaharianos provenientes del Sahel: Sudán, Malí, Burkina Faso, Níger y Chad. La mayoría escapa de una combinación de sequías, pérdida de cosechas y de la productividad pesquera, y de un dato menos conocido pero muy citado por la ciencia climática: el cambio climático multiplica por cinco la probabilidad de que estalle un conflicto armado en zonas ya vulnerables. Esa mezcla de sequía, hambre y violencia es la que empuja a buena parte de la migración subsahariana hacia el norte de África y, eventualmente, hacia Europa.

Por qué el clima casi nunca es "la" causa, sino un multiplicador

Los organismos que estudian este fenómeno, como el Banco Mundial, evitan hablar de "migrantes climáticos" como una categoría aislada. En la práctica, el clima funciona como un multiplicador de riesgo: empeora la pobreza, la inseguridad alimentaria y, a veces, el conflicto, y esa combinación es la que termina empujando a la gente a irse. Además, la gran mayoría de esta migración es interna, no internacional: según el informe Groundswell del Banco Mundial, el cambio climático podría generar 216 millones de migrantes dentro de sus propios países para 2050 en seis regiones del mundo, 86 millones de ellos en África subsahariana y 19 millones en el norte de África. Es decir: mucha más gente se mueve de un pueblo a una ciudad dentro de su propio país que hacia Europa.

La buena noticia, según el mismo informe, es que esta proyección no está escrita en piedra: con una reducción fuerte de emisiones y políticas de desarrollo inclusivo, la migración climática interna podría reducirse para 2050.

Otras regiones que enfrentan el mismo dilema

  • En el Pacífico, Tuvalu, un país insular de apenas 11.000 habitantes cuyos atolones apenas se elevan unos metros sobre el mar, firmó en 2023 con Australia el tratado Falepili Union, que incluye la primera "visa climática" del mundo: 280 cupos anuales para que tuvaluanos se muden a Australia con todos los derechos de residentes permanentes. Cuando se abrió la primera convocatoria, más del 80% de la población del país aplicó, junto a sus familiares, un dato que por sí solo describe la magnitud del problema. Según UNICEF, para 2100 hasta el 95% del territorio de Tuvalu podría quedar bajo el agua.
  • En el mundo árabe, Irak registró en 2025 sus reservas de agua más bajas en más de 80 años, lo que dejó a unas 186.000 personas desplazadas por la sequía y la escasez hídrica, según la Organización Internacional para las Migraciones, principalmente en las provincias del sur del país. En Yemen, un conflicto armado que ya lleva más de una década se combina con la subida del nivel del mar, que filtra agua salada en los acuíferos costeros de las principales ciudades, agravando aún más una crisis humanitaria que ya desplazó a millones de personas.

Lo que viene

Con un posible "Súper Niño" en marcha para fines de 2026 y el calentamiento global avanzando, se espera que estos patrones se intensifiquen en los próximos años, tanto en el Sahel como en Centroamérica, el Cuerno de África y el sudeste asiático. Ningún organismo serio predice un "éxodo climático masivo" hacia Europa de un día para el otro, pero sí una presión creciente y sostenida sobre las rutas migratorias ya existentes, que se sumará a las causas económicas y políticas que hoy siguen siendo, en la mayoría de los casos, el motivo principal detrás de cada cruce de frontera.

Si te interesa este tema, además de informarte con fuentes serias (evitando viralizar rumores no verificados, como los que desataron la crisis de Ceuta), podés apoyar a organizaciones que trabajan en adaptación climática y seguridad alimentaria en las regiones de origen, como ACNUR, la Cruz Roja o la FAO, cuyo trabajo busca reducir la necesidad de migrar antes de que se convierta en la única opción.

Lo más visto
BBVA-compost-casero-alimentos-sostenibilidad-huerto-jardin-comida-saludable

Basura orgánica: la urgencia invisible

Marcos Bach
Residuos03/08/2026
Cuando pensamos en contaminación, la imagen que aparece es una botella tirada en la calle. Pero según Fundación Basura, más de la mitad de los residuos domiciliarios son restos de comida, y su mal manejo libera un gas mucho más dañino que el CO2
El-Mundial-podría-generar-9-millones-copy

El Mundial 2026 podría ser el más contaminante de la historia

Marcos Bach
Contaminaciones03/08/2026
Entre 7,8 y 9,5 millones de toneladas de CO2 equivalente: distintos estudios coinciden en que la Copa del Mundo de Norteamérica dejará la huella de carbono más alta jamás registrada en el torneo. Repasamos los números y qué debería cambiar antes de 2030, cuando la Copa se repartirá entre tres continentes y seis países.