
La Argentina nuclear ¿Es un Gigante dormido?
Marcos Bach
Con una nueva crisis en Medio Oriente que afecta el precio de los hidrocarburos, sumado a un objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que los mismos generan, nace la necesidad de buscar una fuente de energía capaz de reemplazar a los combustibles fósiles en la matriz energética de cualquier país.
En el caso argentino hay motivos para voltear a la energía nuclear como esa nueva fuente para sustituir al gas natural y al petróleo; actualmente la energía atómica representa entre un 7% de la energía total del país, siendo la cuarta que más aporta detrás del gas natural (46.5%), la hidroeléctrica (25%) y la eólica (12.4%).
Incluso Argentina podría llegar a colocarse como potencia mundial en todos los escalones de la energía nuclear, acá te presentamos 5 razones de porque:
1) Materia Prima y Procesamiento
Para la generación de energía atómica se pueden utilizar varios elementos químicos: plutonio o, en un futuro el torio. Pero el principal es el uranio, ya que se necesita pequeñas cantidades para ser usado eficientemente y es abundante de manera natural.
En el país sudamericano hay reservas de este material en Sierra Pintada, Mendoza, en Chubut hay más de ocho proyectos de extracción y en Salta hay otra reserva.
El siguiente eslabón de la cadena es el enriquecimiento del uranio, que a diferencia de Kazajistán que lidera la extracción de uranio bruto pero lo exporta para ser procesado; en Argentina hay plantas (en Pilcaniyeu, Norte de Chubut) para enriquecer uranio natural y fabricar las pastillas de dióxido de uranio (UO2).

Una pastilla de óxido de uranio genera la misma energía que 3 barriles de petróleo o 480 m³ de gas natural.
2) Generación y el "Saber Hacer"
En relación al punto anterior, al tener un lugar donde enriquecer el uranio; sea el caso de la central de Embalse (modelo CANDU) y Atucha I y Atucha II, históricas plantas nacionales. Esto permite a Argentina no depender de otros países para este proceso, siendo un punto clave en la cadena de la energía nuclear, demostrado una expresión máxima de autonomía energética en un mundo tan cambiante.
Otro caso de autonomía nacional se dio en 2016, la central de Embalse terminó su vida útil de 30 años. En lugar de cerrar y contratar a una empresa extranjera para desmantelarla, la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) y Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) se encargaron de desarmar el reactor y modernizaron las estructuras del lugar para darle más años de vida funcional; siendo algo poco común en el Mundo.
3) Reactores hechos en casa
Junto a CNEA y a NA-SA, los puntos fuertes para la "próxima potencia nuclear" son empresas como INVAP, desarrolladora de tecnología de punta y líder mundial en el diseño y construcción de reactores nucleares y sistemas de medicina nuclear, y ha exportado estos productos a Australia, Perú y recientemente a Países Bajos (el modelo PALLAS).
Sin duda, la "joya de la corona" en la tecnología atómica argentina es el proyecto CAREM-25, siendo el primer reactor de potencia diseñado en el país, un SMR (Small Modular Reactor), modelo destacados por su pequeñez y potencia energética.
4) El Factor Humano
Aún esta industria no se maneja ni crece por robots, sino por profesionales y expertos formados localmente, siendo referencia en la capacitación de ellos el Instituto Balseiro, mencionar el Dan Beninson y el Jorge Sabato.
Quienes no solo podría hacer crecer la industria eléctrica nuclear sino otros sectores menos desarrollado de la tecnología argentina, como satélites, medicina nuclear o el desarrollo de la metalmecánica.
Esto le ha dado una densidad de ingenieros nucleares y físicos, siendo sobresaliente en la región. Pero por la falta de presupuesto para retenerlos hace un desafío mantener a los mejores expertos en los proyectos nacionales.
5) Impacto Ambiental y Descarbonización
La energía nuclear es el mejor reemplazo para el gas natural y/o el petróleo ya que es una fuente constante como lo son los combustibles fósiles y en contraposición a la eólica o la solar, que en temporadas sin fuertes vientos o de noche no funcionaría al nivel de la demanda energética.
Además es una fuente de energía limpia, lo que permitiría a Argentina disminuir su huella de carbono, y fortalecer el compromiso multilateral mundial.
Apostar a lo nuclear es dejar de depender de la volatilidad del precio internacional del gas, significaría "blindar" el costo de la energía a largo plazo.
En Argentina está la Ley 24.804 de la Actividad Nuclear que establece que el estado es el dueño de la tecnología u el responsable de la seguridad. A pesar de tenerla, es necesario tener en el país una ruta de acción que finalice con el sector atómico como uno de los motores que lleven a Argentina a ser potencia.
Tener un fuerte sector nuclear que lidere la matriz energética nacional no significa el abandono de otras fuentes, como demuestra la actual matriz la diversificación es posible y funcional; sin embargo el crecimiento de la energía limpia podría llevar a concentrar mayor presupuesto, disminuyendo la importancia de los combustibles fósiles (como Vaca Muerta). Un ejemplo de esa política focalizada en la energía nuclear debería ser la creación de una "YPF Nuclear", una empresa estatal que se encargue de toda la cadena de producción (explorar, extraer, refina y vender), podría darse con la unificación de la CNEA y NA-SA.
Hay razones y bases solidas para que Argentina "despierte" como un gigante de la energía nuclear, que quizás necesite tiempo para lograr su potencial pero tiene un piso solido para iniciar. No solamente estamos hablando de reducir las emisiones de gases contaminante, acá hablamos de soberanía energética y que podría significar una nueva forma de vivir, producir y consumir con una energía local y limpia.


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