
¿Por qué hay más vectores en lugares que antes no los tenían?
Marcos Bach
Hasta hace pocos años, el dengue era una preocupación casi exclusiva de países tropicales. Hoy Francia, Portugal y Grecia reportan la presencia del mosquito que lo transmite, y regiones andinas de altura que antes eran demasiado frías para estos insectos ya registran casos. ¿Qué cambió?
El mosquito, no solo el virus, se mudó de casa
Un estudio publicado en Nature Communications por investigadores de las universidades de Lisboa y Viena identificó 45 especies de mosquitos capaces de transmitir enfermedades a humanos que hoy viven fuera de sus regiones de origen, y 28 ya lograron establecerse en al menos un lugar nuevo. El fenómeno se aceleró desde la década de 1950, impulsado primero por el comercio y el transporte globales (los mosquitos y sus huevos viajan en neumáticos usados o contenedores), y cada vez más por el propio calentamiento.
El Aedes aegypti, principal transmisor del dengue, necesita temperaturas de entre 20°C y 30°C, humedad alta y agua estancada para poner sus huevos. El Aedes albopictus, el "mosquito tigre", tolera temperaturas algo más bajas, lo que explica por qué es el que avanza sobre Europa: entre junio de 2025 y abril de 2026 se confirmó su presencia en zonas de Portugal, Francia y Grecia donde antes no se lo había registrado.
La altura ya no protege como antes
En la región andina, el aumento de temperatura y los cambios en las lluvias empujaron al Aedes aegypti y al Anopheles (transmisor de la malaria) hacia zonas de mayor altitud, donde el frío históricamente los mantenía afuera. Es el mismo mecanismo que explica por qué hoy aparecen en latitudes templadas de Europa, Asia y América del Norte especies que hasta hace poco solo se veían en el trópico.
Vale un matiz: el clima no es la única variable. Como recuerda el investigador Jordi Figuerola, de la Estación Biológica de Doñana, la malaria estuvo presente en Finlandia y en buena parte de Europa hasta mediados del siglo XX, y hoy la consideramos "tropical" en gran medida porque la erradicamos activamente de las zonas templadas, no solo por el clima de la época. La geografía de estas enfermedades también depende de políticas de salud pública y control vectorial.
Expansión geográfica, pero no necesariamente más casos
Acá aparece un dato que suele perderse en los titulares: la superficie expuesta al dengue crece, pero eso no siempre significa más casos en lo inmediato. Entre enero y julio de 2026 se reportaron más de 1,5 millones de casos y más de 500 muertes por dengue en 90 países, una cifra que representa una caída del 60% frente al mismo período de 2025. Los especialistas lo explican por la inmunidad adquirida durante las grandes epidemias de 2023 y 2024, menos lluvias en varias zonas (lo que reduce los criaderos) y la circulación de los mismos serotipos de años anteriores, frente a los que parte de la población ya tiene defensas.
El chikungunya, transmitido por el mismo mosquito, sí muestra una expansión geográfica sostenida: hoy 139 países o regiones (21,3% de la superficie terrestre mundial) son zonas de riesgo, con brotes recientes en China, Italia y Francia. Y la malaria causó un estimado de 610.000 muertes en 2024, con 282 millones de casos a nivel global.
¿Qué hacer al respecto?
La prevención sigue dependiendo de acciones simples: eliminar agua estancada en macetas, baldes o neumáticos, tapar tanques de agua y usar repelente en zonas de riesgo. Lo nuevo es que esas recomendaciones ya no aplican solo a los países tropicales, sino cada vez más a regiones templadas que hasta hace poco no necesitaban pensar en esto.



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