Si dejáramos de emitir CO2 : ¿Cuánto tardaríamos en volver a niveles preindustriales?

Con datos y estudios de referencia en ciencia climática trataremos de responder al escenario: qué pasaría con la concentración de CO2 (y con la temperatura) si la humanidad cortara las emisiones de un día para el otro, y qué cambia si en cambio las reducimos al 30%
Cambio Climático04/09/2026Marcos BachMarcos Bach
MARCOS BACH

Es una de esas preguntas que aparecen tarde o temprano en cualquier charla sobre cambio climático: si mañana dejáramos de emitir CO2 por completo, ¿Cuánto tardaría el planeta en restaurarse? La respuesta que da la ciencia del clima es, a la vez, tranquilizadora y bastante incómoda. 

El punto de partida, en 2026, la concentración de CO2 en la atmósfera ronda los 429-430 partes por millón (ppm), según el Observatorio de Mauna Loa. Para tener referencias claras: en el año 2000 la concentración era de aproximadamente 370 ppm; en 1900, de unos 296 ppm; y en la era preindustrial (antes de 1750, aproximadamente) rondaba las 280 ppm. Es decir, en apenas 126 años pasamos de 296 a 430 ppm, un salto que no tiene precedentes en al menos varios millones de años de historia del planeta.

GRAFIO- PALO-HOCKEY

Escenario 1: cero emisiones desde el 1° de enero de 2028

Supongamos que, de un día para el otro, toda la humanidad deja de emitir CO2. ¿Qué pasaría con esos 430 ppm?

Lo primero que hay que entender es que el CO2 no desaparece de la atmósfera de una sola manera ni a una sola velocidad. Existen sumideros "rápidos" (la capa superficial del océano y la vegetación terrestre) que absorben una porción importante del exceso de CO2 en cuestión de años a un par de siglos. Y existen sumideros "lentos": la mezcla con las aguas profundas del océano, que lleva siglos, y la meteorización de rocas de silicato, un proceso geológico que actúa en escalas de decenas de miles de años y que, en última instancia, es el único mecanismo capaz de devolver el carbono a su lugar original en la corteza terrestre.

Un estudio de referencia liderado por investigadores de Princeton (Frölicher y Joos, publicado en Nature Climate Change) simuló justamente este escenario: encontró que, tras un corte abrupto de emisiones, cerca del 40% del carbono acumulado se reabsorbe en apenas 20 años, pero recién se llega al 80% después de 1.000 años. Ese 20% restante puede quedar circulando en la atmósfera y el océano superficial durante milenios.

Con esa lógica como guía y sin que exista un modelo específico, presentamos datos por orden de magnitud, no cifras exactas:

  • Volver a niveles del año 2000 (aproximadamente 370 ppm): es la meta más alcanzable de las tres. Como buena parte de esa reducción corresponde a la porción que absorben los sumideros rápidos, distintos estudios de "compromiso de cero emisiones" sugieren que podría lograrse en el orden de uno a tres siglos.
  • Volver a niveles de 1900 (~296 ppm): ya estamos entrando en la parte lenta de la curva. Esto podría demandar bastante más tiempo, probablemente varios siglos a un par de miles de años, porque implica remover casi todo el "exceso" acumulado, incluida buena parte del tramo que solo se absorbe por vías lentas.
  • Volver a niveles preindustriales (~280 ppm): acá la respuesta de la ciencia es contundente. La Royal Society de Londres lo resume así: haría falta "muchísimos miles de años" para que el CO2 atmosférico vuelva al nivel preindustrial, debido a su lentísima transferencia hacia el océano profundo y su entierro final en sedimentos marinos. Algunas estimaciones hablan directamente de decenas de miles de años, e incluso reconocen que una fracción del carbono emitido podría no removerse nunca del todo por vías naturales, en escalas de tiempo relevantes para la civilización humana.

Un dato que sorprende: la temperatura no bajaría enseguida

Aunque dejáramos de emitir, la temperatura global no empezaría a bajar de inmediato. El mismo estudio de Princeton encontró que, después de un siglo de enfriamiento leve, el planeta podría volver a calentarse unos 0,37°C durante los siguientes 400 años, porque el océano absorbe cada vez menos calor a medida que se satura. Investigaciones más recientes sobre el "compromiso de cero emisiones" (el proyecto internacional ZECMIP, que comparó una decena de modelos climáticos) coinciden en que la temperatura global tiende a mantenerse relativamente estable, ni sube ni baja mucho, durante varias décadas después de un corte total de emisiones, antes de iniciar un descenso muy lento a lo largo de siglos. La Royal Society directamente advierte que las temperaturas se mantendrían elevadas "durante al menos mil años", y que el nivel del mar seguiría subiendo durante siglos incluso después de que la temperatura se estabilice.

Otro punto clave que marcaría una diferencia atmosférica en este hipotético escenario es lo que sucedería con los otros gases de efecto invernadero, ya que el CO2 no es el único responsable del calentamiento global. El metano (CH4) tiene una vida atmosférica mucho más corta (9 a 12 años), así que si dejáramos de emitirlo, su concentración bajaría notablemente en un par de décadas, aportando un enfriamiento relativamente rápido. El óxido nitroso (N2O) dura más, entre 109 y 121 años, por lo que su efecto tardaría alrededor de un siglo en disiparse en gran parte. Esto significa que, si se frenaran todas las emisiones, y no únicamente solo de CO2, sería obligatorio reducir las emisiones de estos gases en las primeras décadas para logar un freno al calentamiento, el carbono seguiría dominando el "compromiso" de largo plazo por su enorme persistencia.

Escenario 2: reducir al ~30% de las emisiones de 2025 desde 2028

Este escenario es distinto, y en algún punto más realista que un corte total. Según el Global Carbon Project (Global Carbon Budget 2025), la totalidad de las emisiones antropogénicas totales de CO2 (combustibles fósiles más cambio de uso del suelo) rondaron las 42.000 millones de toneladas (42 GtCO2) en 2025. De ese total, los sumideros naturales (océano y tierra) absorben en conjunto cerca del 47%, unas 20.000 millones de toneladas por año; el resto, aproximadamente la mitad, se acumula en la atmósfera.

Si redujéramos las emisiones a un 30% de ese total, quedarían unas 12.600 millones de toneladas anuales, una cifra por debajo de lo que los sumideros actuales son capaces de absorber. En teoría, esto significa que la atmósfera empezaría a perder CO2 en términos netos casi de inmediato, en lugar de simplemente frenar su crecimiento, algo que ningún escenario de reducción "gradual" logra en la actualidad.

Ahora bien, hay dos matices importantes. Primero, a medida que la concentración atmosférica bajara, la capacidad de los sumideros podría también ser debilitada (absorben menos cuanto menor es el "exceso" de CO2 en el aire), así que el ritmo de descenso se iría desacelerando con el tiempo, igual que en el escenario de cero emisiones. Segundo, el propio Global Carbon Budget 2025 advierte que el calentamiento ya redujo en un 25% la eficiencia del sumidero terrestre y en un 7% la del oceánico, comparado con condiciones preindustriales, así que ese "colchón" de absorción natural no es tan sólido como hace décadas. Con todo esto en cuenta, llegar a niveles del año 2000 podría tomar un tiempo similar o algo mayor al del escenario de cero total (nuevamente, en el orden de siglos), mientras que acercarse a niveles preindustriales seguiría siendo, en la práctica, un proceso de miles de años.

La conclusión que importa

Más allá de los números exactos, que varían según el modelo y las hipótesis, el mensaje de fondo es el mismo en ambos escenarios: el CO2 que ya emitimos es, en la práctica, una decisión para siglos y milenios, no para esta década. Eso no es motivo para la resignación, sino todo lo contrario: cuanto antes se frene la curva de emisiones, más bajo será el techo de concentración que tengamos que "pagar" durante todo ese larguísimo tiempo de descuento. 

Sumar a que no hemos tenido en cuenta una pieza, que quizás crezca en los próximos años: La tecnología para absorber el CO2 y otros GEI, en menor medida. También mencionar a acciones como la restauración de bosques y selvas, con más arboles la absorción será cada vez más potente; agregar a los proyectos urbanos que incluyen la parte "verde" a sus diseños (techos verdes, paredes con plantas, instalaciones de espacios verdes efectivos en zonas publicas).

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