España, en la encrucijada del plástico, los residuos y la economía circular

El paquete legislativo sobre residuos y envases se encuentra en pleno trámite parlamentario y pretende poner orden en una asignatura pendiente del país. La Alianza Residuo Cero presenta sus cinco líneas estratégicas clave para la nueva Ley de Residuos.

Residuos 23 de junio de 2020
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Movimiento en la estrategia de residuos en España, un país que tiene una serie de cuestiones históricas pendientes respecto a esta materia. Aumentar unas tasas de reciclado por debajo de las de muchos países de su entorno, crear sistemas de depósito y retorno de envases, ampliar la responsabilidad de los productores, incrementar la separación de residuos y la recogida de orgánicos, eliminar plásticos de un solo uso o restringir materiales hoy omnipresentes en múltiples sectores del mercado son algunas de ellas. 

Actualmente, como recuerdan las organizaciones ambientales, en España el 81% de la basura urbana se recoge mezclada, algo que no permite su posterior separación y gestión, mientras que menos del 19% se separa, según datos del Instituto Nacional de Estadística. “Con estas cifras el éxito de la separación queda en entredicho”, señala a El Salto César Sánchez, de Retorna, una de la organizaciones integradas en la Alianza Residuo Cero.

El 60% de los residuos municipales acaban en vertedero. Las tasas de reciclaje de plásticos apenas llegan al 25,4% —datos de 2016—, según recoge el informe Maldito Plástico, de Greenpeace, con información de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos. Ecoembes, sociedad anónima que agrupa a las principales envasadoras y distribuidoras del sector —entre ellas multinacionales como Coca-Cola, Procter & Gamble o Unilever—, que a su vez se ocupan del reciclado de esos envases a través de este ente creado por obligación legal, multiplica por tres esa cifra, mientras que el Gobierno habla de tasas de en torno al 38%.

OFENSIVA LEGAL

El pasado 1 de junio, el Gobierno daba luz verde al anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, pieza clave para la implementación del Paquete europeo de Economía Circular y de la Directiva de Plásticos de un Solo Uso, que ahora deberá pasar por trámite parlamentario. Además, sacaba adelante la Estrategia Española de Economía Circular y el Real Decreto de Envases y Residuos de Envases está en proceso de consultas. Todo un paquete legislativo que pretende mejorar la eficiencia y facilitar una transición a un modelo de producción y consumo más sostenible. 

Sin embargo, las organizaciones defensoras del medio ambiente, agrupadas en la Alianza Residuo Cero, hablan de “sensación agridulce” tras conocer el anteproyecto de ley aprobado el 1 de junio: “Durante el último mes, España ha empezado a avanzar a nivel normativo en el camino hacia el residuo cero y la economía circular real. Ahora bien, el impulso por parte del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico para esta más que necesaria transformación parece, de momento, falto de ambición”.

Esa transición ecológica que llevan en el nombre debe ser lo más corta posible, a ver si vamos a estar toda la vida en transición, señala César Sánchez, de Retorna 

“Ya hace tiempo que era necesario cambiar la situación de la gestión de los residuos en España”, indica César Sánchez, “y esto es un primer paso que tiene cosas positivas, pero obviamente esperamos más”. Como recuerda, en España se abandonan cada día 30 millones de envases de bebidas, desechos que van a vertedero, a una planta de incineración o se esparcen por el entorno, que acaba contaminado. “Esperemos que con el recorrido de la ley, como también del real decreto de envases y de la transposición de las directivas europeas se acaben poniendo soluciones al problema”.

OPORTUNIDAD HISTÓRICA

“Con el recién aprobado Anteproyecto de Ley de Residuos en Consejo de Ministros y la consulta sobre el Real Decreto de Envases y Residuos de Envases, España decide si busca un cambio real hacia el residuo cero y la economía circular o sigue protegiendo los intereses de la industria que fomenta y defiende el modelo de producción y consumo basado en el ‘usar y tirar’”, denuncian la Alianza, una organización integrada en la red europea Zero Waste Europe y de la que forman parte Greenpeace, Ecologistas en Acción, Surfrider España, Rezero, Retorna y Amigos de la Tierra.

Desde posiciones ecologistas han reconocido los méritos del nuevo ordenamiento: la prohibición de una serie de plásticos de un solo uso —como  pajitas, cubiertos, platos, removedores de bebidas, bastoncillos de los oídos y palos de globos—, la obligatoriedad de que los tapones de las botellas tengan que ir unidos a las mismas, la obligación de restaurantes de ofrecer agua del grifo o la prohibición de la adición de microesferas de plástico a productos cosméticos y de higiene personal, entre otros. Sin embargo, echan de menos otras medidas y desde Amigos de la Tierra califican el borrador de anteproyecto actual como “claramente insuficiente”.

El dejar fuera la obligatoriedad de la implantación de sistemas de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR) —la única medida que puede incrementar de forma importante la reutilización de envases, según el consenso ecologista, con la frontal oposición de Ecoembes—; el exiguo impuesto planteado a los artículos de plástico; la limitada tasa de reducción de generación de residuos que persigue, del 15% para 2030 con respecto a 2010; así como la liviandad con la que la ley trata la obsolescencia programada, son algunas de las críticas que llegaban desde posiciones ecologistas.

CLAVES PENDIENTES

Este 10 de junio, responsables de la Alianza Residuo Cero se reunían con el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán. El colectivo remarcaba “la voluntad de diálogo por parte de los responsables del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico”. Sin embargo, hacían hincapié en objetivos clave que debe cumplir la ley, como una reducción de envases del 50% para 2025 y del 80% para 2030 con un gravamen progresivo gestionado por el Ministerio, así como un adelanto a 2022 del plazo sugerido —2023— para la implantación total de la recogida de materia orgánica municipal. Fomentar la venta a granel y la oferta de productos reutilizables mediante ayudas económicas e incentivos fiscales, o la necesidad urgente de establecer un impuesto estatal único al vertido y a la incineración para frenar la llegada de residuos a vertedero son otros principios que, para la Alianza, la ley debe recoger.

Tras la reunión, este frente ecologista hacía públicos su “cinco puntos clave que deben guiar la nueva ley de residuos y empoderar a la ciudadanía hacia una transformación real”. 

Lo primero que piden al Gobierno es que facilite el derecho y el acceso a consumir productos que no necesitan envases, materiales que se convierten en residuos no reutilizados, ni reciclados ni compostados. “Así, se evitará el coste que injustamente pagamos la ciudadanía y haremos que lo asuma la industria, que es quien pone el producto innecesario y contaminante en el mercado”, señalan.

La necesidad de asegurar una oferta amplia de productos reutilizables y libre de tóxicos, “como las botellas de bebidas o los envases de alimentación de vidrio rellenables o los productos de higiene como la copa menstrual, las compresas de tela o las cuchillas de afeitar con recambios, entre otros elementos”, es otra de las líneas estratégicas que exigen al Ejecutivo.

En España, el 81% de la basura urbana se recoge mezclada, algo que no permite su posterior separación y gestión, mientras que menos del 19% se separa 

La obsolescencia programada es uno de los puntos que más débilmente se tocan en el anteproyecto de ley, según las posiciones ecologistas. “Ofrecer la seguridad de poder comprar productos que duren en el tiempo y que se puedan reparar fácilmente, así como prohibir productos que no sean reutilizables, reciclables o reparables y la obsolescencia programada”, es un requisito indispensable que, para la Alianza, debería tener la redacción final de la ley.

Asimismo, habilitar “de manera inmediata” un sistema de depósito, devolución y retorno para envases de agua, refrescos, zumos y cerveza, para que esté listo antes del 1 de enero de 2023, es, para el colectivo, la única manera de conseguir reutilizar los 30 millones de latas, botellas y bricks que se pierden cada día en España. “Si realmente este Ministerio apuesta por la vía ambiental, la economía circula y el residuo cero pasa por posicionarse decididamente a favor de este sistema, junto con otras políticas tanto de prevención como de reutilización”, señala César Sánchez. “Esa transición ecológica que llevan en el nombre debe ser lo más corta posible, a ver si vamos a estar toda la vida en transición”, añade

Por último, implantar la recogida separada de la materia orgánica de manera inminente, así como favorecer esta recogida con “sistemas transparentes y/o individualizados de éxito demostrado como el ‘Puerta a Puerta’ o el ‘quinto contenedor cerrado’ son necesidades clave para los ecologistas.

Fuente: Salto Diario (España)

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