El observatorio solar más antiguo de América fue construido por una cultura desconocida

Fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2021 y se considera una obra maestra del genio creativo humano

Construcción sustentable 04 de abril de 2022
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La cultura preincaica Casma-Sechín construyó un observatorio solar en el desierto costero de Perú que es considerado el más antiguo de América. Hasta el momento, sería el único en el mundo enfocado a la medición del calendario solar completo. 

Unas antiguas ruinas en Perú, conocidas como Chankillo, se consideran una "obra maestra del genio creativo humano", con características únicas que no se ven en ningún otro lugar del mundo. Incluyen un observatorio astronómico edificado hace más de 2.300 años, que es el más antiguo del continente americano.

El sitio arqueológico Chankillo, localizado en el desierto costero de Perú y declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2021, es el fiel testimonio de los avances logrados por una civilización preincaica prácticamente desconocida, que actualmente se conoce como la cultura Casma-Sechín. Además de incluir al observatorio astronómico, el sitio contiene otras notables estructuras, que fueron concluidas 23 siglos atrás y abandonadas en el siglo I después de Cristo.

Medición del calendario solar completo

El complejo presenta una hilera de 13 torres de piedra, que atraviesan simétricamente una colina. Junto a esta sorprendente edificación, denominada las Trece Torres, las ruinas también presentan un complejo de tres paredes en la cima de otra colina, llamado Templo Fortificado, y dos conjuntos de edificios denominados el Observatorio y el Centro Administrativo. El observatorio permitía realizar estudios astronómicos de gran precisión, según investigaciones recientes, y ha sido considerado como el único en el globo dedicado a la medición del calendario solar completo.

Vale destacar, por ejemplo, que el monumento Stonehenge, ubicado en el actual Reino Unido y considerado un punto cúlmine en el desarrollo de las culturas humanas antiguas, no ha sido confirmado aún en cuanto a su utilidad como calendario solar. Además, Chankillo no es similar a ningún otro observatorio solar conocido hasta hoy, porque ha sido construido como una torre y no como un reloj solar: son las trece columnas de piedra las que marcan las posiciones del Sol.  

Las ruinas amuralladas, que se ubican a unos 400 kilómetros al norte de Lima, entre el río Casma y el río Sechín, dejan en claro que los edificios originales fueron construidas con una precisión asombrosa. Según un artículo publicado en Science Alert, cuando un espectador se para en un punto de observación específico es capaz de predecir la época del año con un margen de error de solo dos o tres días, basándose únicamente en la luz del amanecer o el atardecer.  

Adorar al Sol

Como sucedió con los Incas, que también consiguieron notables avances en astronomía, esta ignota civilización habría considerado al Sol como una deidad, algo que se reitera en muchas culturas antiguas de todos los continentes. También habrían desarrollado rituales o sacrificios de algún tipo, como lo muestran las extensas escaleras que conducen a cada torre o edificio del complejo. 

Sin embargo, su forma de estudiar los movimientos del astro rey era diferente a la de los Incas, que utilizaban otro tipo de estructuras para medir el tiempo, denominadas “Pilares del Sol”. Eran monolitos de gran altura que funcionaban como “agujas” para marcar la forma en la que el Sol atravesaba las montañas de Cuzco. Además, la cultura Casma-Sechín techaba sus centros de observación para evitar que la luz alterara la exactitud de sus mediciones, una característica no observada en los Incas.

Las excavaciones arqueológicas realizadas indican que el observatorio y el resto de las construcciones se habrían erigido entre el año 500 y el año 200 antes de Cristo. Se desconoce la causa por la cual fueron abandonadas sobre el comienzo de la era cristiana, generando su progresivo deterioro. Según los arqueólogos, durante el apogeo de esta cultura peruana, que sería una de las más antiguas de América, las estructuras habrían sido revocadas en tonos amarillo, ocre o blanco, además de incluir huellas dactilares y pinturas similares a grafitis.

No es una produccion propia, la fuente es Levante-emv (.com)

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