
Recolectores abren una biblioteca con libros que fueron arrojados en la basura

Serhat es un joven de 32 años que siempre quiso tener una biblioteca. Al observar la gran cantidad de libros que eran olvidados en la basura, tanto él, como sus compañeros, decidieron darles un mejor lugar a estas herramientas del conocimiento seglar.
De modo, que empezaron a almacenar los libros en un pequeño espacio que fue demandando un lugar mejor. El mismo, sería destinado para una pequeña biblioteca comunitaria para los recolectores de basura y sus familias.

La idea de recolectar libros y revistas se convirtió en una tarea que, durante meses, mantuvo a los trabajadores del cuerpo doblemente ocupados: no solo hacían su trabajo, sino que, además, almacenaban y clasificaban los libros que encontraban en sus rutas. En cuestión de pocas semanas, decidieron dirigirse al alcalde, para poder ubicar la cantidad de libros que tenían acumulados, ya que el volumen sobrepasaba lo esperado.

En una antigua fábrica de ladrillos ubicada en el barrio de Csankaya, y que llevaba dos décadas sin ser utilizada, la municipalidad destinó ese espacio para la biblioteca. Fue tal la aceptación de la misma, que hoy en día está abierta para la comunidad, tanto para albergar visitas como para recibir libros, revistas o catálogos donados.

El nuevo espacio cultural, en menos de siete meses logró ser el preferido de los trabajadores en la recolección de basura. Los familiares y amigos de estos empleados, contagiaron a la comunidad en general para beneficiarse de esta iniciativa de la vida sostenible.
Actualmente existen más de 6000 libros catalogados y existen secciones para los niños, investigación científica y libros en otros idiomas.

El horario de esta biblioteca es muy amplio, ya que a las 5:30 de la madrugada ya está abierta y cierra en las horas de la noche, momento en que los recolectores realizan su último recorrido. Esta dinámica es muy adecuada para los trabajadores que pueden hacer un descanso entre sus jornadas, y de esta forma, hacer algo productivo durante los momentos de ocio.

La iluminación de la biblioteca está hecha con tubos de cobre, los cuales son producto del bricolaje. Sus paredes están hechas con pósteres e ilustraciones desechadas. Existe en el espacio una zona de lectura, un espacio para juegos y una pequeña cafetería. También, se ha iniciado un programa de intercambio de libros con centros penitenciarios, colegios y organizaciones sin fines de lucro.
No es una produccion propia, la fuente es El Terrero (.com)


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