
Stop a las colillas, stop al coronavirus

Una mala costumbre diaria, no extensible a todas las personas fumadoras, pero sí a una gran mayoría. Deberían darse cuenta que ya no es una cuestión banal, porque sin saberlo podrían estar propiciando un aumento de carga viral en las calles de su población o ciudad.
Porque precisamente las colillas de tabaco tienen un contacto directo con la boca y por lo tanto con la propia saliva de las personas, y según concluye la OMS, el coronavirus que provoca el COVID-19 se transmite por el contacto con gotitas de saliva. De poco sirve que todos los días se barran las calles, se desinfecten o se baldeen, porque seguramente alguien pasará por allí mismo a los pocos minutos y en un acto inconsciente lanzará desde su boca una colilla a la calle, o bien intentará encestarla en una jardinera o un alcorque de un árbol, como si de un juego se tratara. Pero el único juego puesto al azar es el posible contagio a terceras personas en caso de ser persona portadora de alguna infección, sabiéndolo o no.
Además, debemos acordarnos de las personas que trabajan en la ciudad para mantener la salubridad y el bienestar en la población. Porque mientras estamos encerrados para asegurar nuestra salud y la de nuestras familias, estos operarios y operarias se la juegan desde bien temprano día a día limpiando y recogiendo nuestros residuos. O bien aquellos jardineros y jardineras que trabajan por mantener una población más verde y con más oxigeno, también se la juegan sacando colillas de maceteros y jardineras como pueden, con alguna herramienta o con sus propias manos, por la dificultad de extraer las dichosas colillas de entre las plantas, árboles y flores.
El Informe «Ocean Conservancy» asegura que el 75% de las colillas se tiran al suelo. Un dato que representa 4,5 billones de colillas en el mundo que acaban en el suelo de entornos urbanos, rurales o naturales, como playas y montes. En definitiva, un gran peligro para la humanidad y la biodiversidad mundial.
En los últimos tiempos, países y ciudades han ido declarando el Estado de Emergencia Climática, para profundizar en el cambio de modelo de abastecimiento energético basándose principalmente en fuentes renovables, apostando por la reducción y mayor eficacia en la gestión de nuestros residuos y mayor compromiso con la educación y sensibilización hacia el cambio de comportamiento de la ciudadanía, propulsando un nuevo paradigma en su movilidad y hábitos de consumo. Actualmente, en situación de pandemia mundial declarada, con una gran crisis sanitaria y en estado de alarma en nuestro país, es hora de concienciarnos y cambiar nuestras desastrosas costumbres que solo derivan en aumentar la inseguridad de las personas y expandir posibles contagios indiscriminadamente, así como ir matando nuestro planeta poco a poco. Stop a las colillas, Stop al Coronavirus.
Fuente: Levante, el Mercante Valenciano (España)


El plan para desactivar el basural argentino listado entre los 50 más contaminantes del mundo


La gestión de residuos en la Argentina está en crisis con un reciclaje que no logra imponerse

Perú lidera ranking internacional de playas más contaminadas del Pacífico

Reciclables, biodegradables y compostables: la apuesta de estas empresas argentinas por envases más sustentables



Bosques: la importancia de generar conocimiento para su manejo y conservación

Hasta Naciones Unidas advierte: modificar la Ley de Glaciares pone en riesgo a comunidades y ciudades


