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Obras Sanitarias comenzó a medir los niveles de residuos de ARN del virus en los efluentes cloacales de Mar del Plata. El proceso permitiría anticipar nuevos casos. Destacan que "puede ser vital para la toma de decisiones políticas y sanitarias".

Noticias Generales 19 de junio de 2020
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Basándonse en innovadoras experiencias internacionales surgidas durante la pandemia, la empresa Obras Sanitarias comenzó hace poco más de un mes a medir los niveles de residuos del ARN del Covid-19 en los efluentes cloacales del partido de General Pueyrredon. Es que está demostrado, por más increíble que parezca, que los estudios de este tipo permiten predecir la evolución epidemiológica del virus en la población.

Lavarse las manos con frecuencia, igual que el distanciamiento social, es una de las pocas medidas sanitarias que jamás se puso en duda desde el inicio de la pandemia. Sin vacuna todavía, la higiene con agua y jabón es la barrera más importante y efectiva para evitar contagios pero, ¿qué ocurre con los desechos cloacales? ¿Puede detectarse el virus en los efluentes?.

Marcelo Scagliola, gerente de Calidad de OSSE, lidera un ambicioso proyecto junto al equipo de la empresa. El profesional anticipó a LA CAPITAL los estudios que vienen desarrollándose y explicó cómo los efluentes podrían predecir la evolución del virus en Mar del Plata.

Hace más de un mes se abrió una línea interesante de desarrollo. En China vieron que había un contenido de este coronavirus en las heces de los enfermos, pero también había un contenido en la población asintomática, indicó el biólogo que desde hace tres décadas trabaja en la empresa de servicios sanitarios.

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A raíz de este descubrimiento, Holanda dio el puntapié para empezar a detectar la presencia del virus en los efluentes cloacales. Lo que se encontró fue ARN, ya que el virus se degrada rápidamente en matrices como los efluentes cloacales. Sin embargo, el material genético persiste.

Así, cuantas más personas infectadas haya en una población, mayor cantidad de ARN del virus aparece en el efluente. El trabajo iniciado en Holanda despertó una “rápida acción” en empresas sanitarias como OSSE.

Hace más de un mes el personal se puso en contacto con el Instituto Nacional de Epidemiología (INE) -organismo que analiza los test de Covid-19- y en conjunto encontraron “una oportunidad interesante de poder colaborar para mitigar el impacto de la pandemia”, advirtió Scagliola.

Residuos de Covid-19

Obras Sanitarias abastece a cerca del 95 por ciento de la población de General Pueyrredon con agua y cloacas.
“Toda la ciudad excreta a un mismo sistema colector cloacal que termina en la planta de efluentes”, aclaró el gerente de Calidad de la empresa.

La planta de tratamiento de líquidos cloacales, en el norte del distrito, es una herramienta clave que no todas las ciudades poseen: recibe en promedio 2800 litros de desechos por segundo y es el “punto síntesis” de todo lo que excreta la población de Mar del Plata y Batán. Los esfuerzos se centran precisamente en este lugar.

Mientras se ajustan las técnicas para estudiar las muestras, cada semana los equipos allí instalados -muestradores automáticos recientemente adquiridos- toman registro del contenido residual del conjunto de los desechos.

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Una vez que estén las técnicas a punto, se puede ver la información del estado de salud de la población. Como hay un período de incubación largo del virus y hay una población asintómatica importante que también evacúa el virus, crecen los niveles del residuo de ARN antes que se produzca el brote. Funciona como un alerta temprana, graficó el gerente de Calidad de Obras Sanitarias.

Esto implica que si se detectase un incremento en la cantidad de residuos del ARN del Covid-19 en el efluente cloacal, sería posible anticipar que en los próximos días podrían detectarse nuevos casos de pacientes infectados.

En efecto, la anticipación “puede ser vital para la toma de decisiones políticas y sanitarias”, como ya ocurre en Holanda.

Es más, ya que el estudio de las muestras permite adelantar información de posibles brotes o rebrotes de la enfermedad, OSSE evalúa “dividir a la ciudad en cuencas”, tomando distintos troncales para “detectar de qué zona vienen esos desechos con mayor carga de ARN”.

No hay riesgo

El profesional a cargo del área de Calidad aseguró que “no hay riesgo” de contagio entre los desechos que van a los efluentes, incluso para el 5 por ciento de la población local que no tiene sistema de agua potable ni cloacas.

“Esta muy estudiado que lo que estamos analizando son los residuos del virus y que éste se degrada muy rápidamente en el efluente cloacal. No se ha visto que haya una correlación de los efluentes, más allá de dónde descargan, con la epidemia en ese sentido”, aclaró.

Cable aclarar también que una vez que los desechos pasan por la planta de tratamiento, salen al mar y ya el ARN del virus “no se detecta”, pero además, el emisario submarino desemboca a 4,2 kilómetros adentro del mar y “todo lo que ocurre ahí no ingresa a la zona de baño en las playas, lo que nos da un reaseguro importante, respaldado también por los estudios de las corrientes marinas”, detalló.

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La técnica

El “experimento” en curso está en una interfase. Hace cinco semanas Obras Sanitarias viene reuniendo muestras que se resguardan a menos 70 grados, mientras se pule la técnica de estudio junto al Instituto Nacional de Epidemiología.

“Estamos con el INE desarrollando las técnicas analíticas en colaboración con la comunidad internacional. En el transcurso de este mes vamos a tener las técnicas desarrolladas para analizar tanto los efluentes cloacales como los subproductos de tratamiento, el barro cloacal”, detalló el gerente de Calidad de la firma marplatense.

Los esfuerzos apuntan a combinar y potenciar saberes. OSSE y su personal conocen de efluentes, mientras que el INE cuenta con los equipos de determinación que permitirán obtener los resultados a partir de las muestras, que se analizarán por PCR, como ocurre con los hisopados, aunque mediante un proceso de concentración que facilita el análisis del residuo del virus.

Mientras tanto, se avanza en “un proceso de concentración suficiente de material genético” para que el INE puede mirar y detectar la carga viral entre los desechos de la población de Mar del Plata y Batán, para luego monitorear los niveles y predecir así la evolución epidemiológica del virus.

“Hay gran solidaridad y cooperación”

Para poner en práctica este estudio, Obras Sanitarias consideró las evaluaciones realizadas en China, los estudios ejecutados en Holanda y el análisis desarrollado por especialistas de Estados Unidos y otras partes del mundo.

El presidente de OSSE, Carlos Katz, destacó que existe “una gran solidaridad y cooperación” con organismos nacionales e internacionales para llevar adelante la investigación que lidera el biólogo Marcelo Scagliola, a cargo de la gerencia de Calidad de la empresa.

“Hay un rol esencial de las empresas de servicios sanitarios frente al avance de la pandemia; y también algo fundamental que es el acceso al agua dentro de la gran cobertura que brindamos”, destacó el titular de la empresa.

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En tanto, Scagliola remarcó el aporte de las nuevas herramientas tecnológicas para entablar contacto con los avances que se registran en este sentido en otros países.

“A través de los webinars nos acercamos a la Watershare Foundation, que agrupó a todos los prestadores de Estados Unidos y vinculó las distintas investigaciones”, señaló.

En el mismo sentido “ha sido fundamental la enorme relación y el respeto que nos une con Aysa, prestadora del servicio en Buenos Aires, con quien seguimos trabajando igual que con el INE, gente de España y otras partes”, remarcó el gerente de Calidad.

Respaldo

La infraestructura, los profesionales y la experiencia de Obras Sanitarias generan un importante respaldo para encarar la investigación de los efluentes cloacales, como así también el hecho de contar con la planta de tratamiento de residuos cloacales y el emisario submarino.

“En OSSE ya teníamos los equipos para poner a menos 70 grados las muestras que obtenemos de los efluentes cloacales y eso permite avanzar en desafíos importantes”, destacó el gerente de Calidad, Marcelo Scagliola, y completó: “Si bien yo doy la cara, detrás hay un gran equipo. Que OSSE tenga la historia que tiene hace que se pueda encarar este proceso que puede salvar vidas”.

Fiebre amarilla, la pandemia que impulsó a la actividad sanitarista

Los cambios en el comportamiento social, los avances científicos y en este caso el estudio de los efluentes cloacales en medio de la pandemia coronavirus guardan una vinculación directa con la pandemia de gripe amarilla que en 1871 se cobró unas 14.000 vidas en Buenos Aires.

Cada 15 de mayo se conmemora el Día del Trabajador Sanitarista. La fecha alude al impulso de la actividad sanitarista como reacción a aquella pandemia.

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En aquel entonces comenzaron a ejecutarse obras de infraestructura para las prestaciones de agua y cloacas. La primera fue la Planta de Purificación y Potabilizadora de Recoleta (Buenos Aires, 1874).

Hoy, como entonces, los trabajadores sanitaristas evidencian su compromiso con el servicio ante una nueva epidemia mundial haciendo especial hincapié en la prestación ininterrumpida de los servicios de agua corriente, desagües cloacales y sistema pluvial.

La fiebre amarilla disparó la adhesión política de que las ciudades tenían que tener redes de agua y cloaca en Argentina. Estamos vinculados a la lucha de la epidemia desde el día uno, dijo al respecto Carlos Katz, presidente de OSSE.

Fuente: La Capital (Mar del Plata, Argentina)


 


 


 


 

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