La Critica Científica de "DON´T LOOK UP"

Don´t look up no es solo una película sino que, como pasara recientemente con El juego del calamar, se ha convertido en un fenómeno del que todos hablan, por la controversia que ha causado: muchos la aman y otros tantos la odian

Eco Cine 03 de enero de 2022
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Es comprensible. Vivimos en un mundo complejo, sobrecargado de información, y en ese inmenso océano de datos que circulan en todas direcciones, es normal perderse. Por eso, hoy, quizá más que nunca, necesitamos una guía que sea precisa, fiable y útil: el método científico. Las distintas disciplinas que usan el método científico (biología, geología, medicina, psicología, etc), tratan de proporcionarnos datos basados en la observación empírica de la realidad, hechos, y no opiniones. Y es un hecho y, por tanto, un dato apoyado por la ciencia, que... ¡Don´t look up es una jodida obra maestra, cabrones!

Por tanto, reconocedlo, los que criticáis esta película, aquellos a los que no os ha gustado, sois negacionistas. Estáis negando algo que es un hecho contrastado y que es que este film es una genialidad que merece tratarse como una de las mejores películas de la historia del cine.

Y estos son los datos científicos, y por tanto, totalmente objetivables, que lo demuestran:

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En primer lugar, los negacionistas no habéis entendido la película. Es la única explicación posible. Don´t look up es una comedia que se ríe continuamente de sí misma igual que se está riendo todo el tiempo de la realidad, una realidad que analiza y desmenuza a la perfección. No cuenta algo que podría pasar, sino algo que ya está pasando. Y a veces cae en la absurdez y el histrionismo no para provocar risa fácil, sino porque "What the fuck?, ¿por qué no?". Los científicos llevan avisándonos décadas de las consecuencias del cambio climático y hemos llegado demasiado tarde. Cuando hace dos años nos avisaron de las consecuencias del coronavirus, los desoímos, y de nuevo volvimos a actuar tarde. La realidad que cuenta esta película en un tono cómico, a veces grotesco, no es lo que podría pasar, es lo que ya ha pasado en otras ocasiones y, con un alto grado de probabilidad, todas las situaciones surrealistas que se dan en el filme pasarían en la vida real si nos presentáramos ante la amenaza de un cometa que va a destruir La Tierra, solo que la película se da la licencia para contárnosla con excesos de idiotez porque la puta realidad es excesivamente idiota. Podrían haber elegido otro tono, hacerlo de manera más sutil, pero eligieron hacerlo así y les sale bien, porque, al poner las cosas tan al límite, no sabes si reírte, si llorar, si gritar de rabia o simplemente hacer todo eso a la vez (yo me decanté por esta última opción). Por tanto, una película que es capaz de provocarte todas esas emociones al tiempo que te entretiene y te cuenta con comicidad una realidad aterradora (de hecho, el género en el que podría encuadrarse el film es el de comedia de terror) haciendo un descripción certera de la sociedad tan estúpida en la que vivimos (políticos, medios de comunicación, corporaciones, las redes sociales, la masa...), es, de manera objetivable, una puta obra maestra. 

En segundo lugar, los detalles. Adam McKay, el guionista y director (y uno de los productores de una de las mejores series de los últimos años, Succession) es un tipo listo. Esto se nota. Tanto en sus anteriores películas (Vice, The big short) como en la serie nombrada, hay multitud de detalles que reflejan su capacidad de conocimiento del entorno, del mundo, y su destreza para coger ese conocimiento y crear personajes interesantes y creíbles y llevarlos por tramas realistas al tiempo que entretenidas y que no solo satirizan ese medio que nos rodea sino que nos hace reflexionar sobre él. Mckay, en definitiva, con multitud de detalles, nos hace pensar en, por ejemplo, la codicia humana, el triunfo de la superficialidad sobre la espiritualidad o en la narcotización de las emociones dolorosas, hasta tal punto que ya se puede ir el mundo a la mierda que hay que seguir sonriendo y haciendo como si todo fuera de puta madre... o eso o tomar drogas. Es un gran tema (uno de los principales, pero no el único) que toca la película e, insisto, no a pesar de las dosis de humor despojado de sutilezas, sino con ellas, toca ese tema y los demás con gran inteligencia y precisión, con ciencia, porque el retrato social que hace no puede ser más cercano a la realidad.

Y por último, si nos dejamos llevar simplemente por criterios de "ciencia del cine", nada falla en esta película: montaje, guion, dirección, fotografía... Todo es excelente salvo las interpretaciones... porque estas son de matrícula de honor. DiCaprio, Lawrence, Streep, Morgan y Rylance (mínimo) están de Oscar. Y si McKay ya consiguió tener a todo su reparto principal nominado para los Globos de Oro en Succession, no me extrañaría nada que volviera a pasar lo mismo con Don´t look up y las estatuillas doradas. 

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Resumiendo... que esta crítica es una broma. Por supuesto que no se puede defender, desde una perspectiva científica, que Don´t look up sea el peliculón que desde un punto de vista subjetivo sí que estoy convencido que es. Pero es que el filme en sí mismo es una broma. Una broma muy muy bien hecha, muy inteligente y muy divertida, que gira en torno a otra broma: el estúpido y, por ende, aterrador mundo en el que vivimos.

Si no te gustó la película y después de leer esta crítica sigue sin gustarte, lo entiendo, o quizá no, seguramente no lo entiendo, pero lo acepto (no me queda otra). Y si te encanta la película, si te ha entusiasmado tanto como a mí, te invito a gritar bien alto... venga... ¡¡¡VAMOS A MORIR TODOS!!!

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Ah, por cierto, por cierto... Casi se me olvida. En este puto mundo estúpido y aterrador en el que vivimos todavía hay mucha gente buena que quiere hacer las cosas bien y que, como los protagonistas de la película, hacen lo que pueden, dan todo su esfuerzo, pero, ¡¡¡ALERTA SPOILER!!!, este no es suficiente, porque ellos no son los que tienen el poder. Si el mundo es tan aterradoramente estúpido no es porque no haya gente buena queriendo hacer las cosas bien, sino porque los que toman las decisiones en el mundo no son ellos, sino gente mala y gente tremendamente estúpida, pero con recursos suficientes para que los que quieren hacer las cosas bien no las hagan, porque su estupidez les vuelve vanidosos, codiciosos y sumamente egoístas. Son una minoría, pero una minoría lo bastante estúpida, poderosa y peligrosa para acabar con el mundo. Y esto, ahora sí, no es una opinión, sino que es ciencia, porque no es algo que podría pasar y sobre lo que cabría discutir, sino que es algo que ya ha pasado y está pasando, que hemos observado y que te estamos contando. Si quieres saber la verdad, la auténtica verdad, no lo dudes... mira hacia arriba.

No es una produccion propia, la fuente es Mundo Flanagan (.com)

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