
5 hábitos ambientales de los 80 que merecen volver
Marcos BachDurante semanas en las redes se llenaron de fotos hechas con inteligencia artificial que muestran cómo nos habríamos visto en los años 80: hombreras, peinados con volumen, luces de neón. La tendencia, que ya sumó a famosos y a nuestro amigos y familiares, se volvió furor en Instagram y TikTok por varios días. Mientras todos compartían su versión ochentosa, se nos ocurrió otra pregunta: además del look, ¿Qué hábitos cotidianos de esa década nos convendría recuperar? Repasamos cinco costumbres ambientales de los 80 que tenían mucho más sentido ecológico que buena parte de lo que hacemos hoy.
1. Los envases retornables
Antes de que el descartable se volviera la norma, las botellas de gaseosa y de soda eran de vidrio y volvían al almacén para rellenarse, muchas veces decenas de veces. Hoy varias marcas y almacenes de cercanía todavía ofrecen sistemas de retorno o "rellenables" para bebidas, limpiadores o incluso vino a granel. Elegir esas opciones cuando estén disponibles evita fabricar un envase nuevo cada vez, uno de los gestos más simples para reducir residuos de plástico y vidrio de un solo uso.

2. Reparar en vez de reemplazar
En los 80, el zapatero de barrio, el electricista y el que arreglaba electrodomésticos eran un paso obligado antes de pensar en comprar algo nuevo. Hoy, con la ropa y los aparatos electrónicos cada vez más baratos y "descartables", se perdió buena parte de esa cultura de reparación. Volver a preguntarse "¿esto se puede arreglar?" antes de tirarlo sigue siendo, hoy como entonces, una de las formas más efectivas de reducir residuos.

3. Tender la ropa al sol
El secarropas eléctrico existía en los 80, pero tender la ropa en el patio o el balcón seguía siendo lo más común. Es, además de gratis, uno de los electrodomésticos que más energía consume en una casa. Volver a colgar la ropa cuando el clima lo permite es un cambio simple que se traduce directamente en menos consumo eléctrico.

4. Moverse a pie, en bici o en colectivo
Antes de que un auto por adulto en la familia se volviera algo esperable, era mucho más común ir a la escuela caminando, en bici, o compartir un solo auto entre varias personas. Para los recorridos cortos, recuperar esa lógica sigue siendo una de las formas más directas de reducir las emisiones asociadas al transporte, una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero en las ciudades.

5. Comprar en el almacén o la verdulería de barrio
Ir con el bolso o el changuito de tela al almacén, comprar fiambre o verdura sin el envoltorio plástico individual que hoy es casi obligatorio en el supermercado, y llevar solo lo necesario para unos días: esa lógica de compra de cercanía generaba mucho menos plástico de embalaje que las compras grandes y muy envasadas de hoy.
Nostalgia con propósito
Ninguno de estos hábitos requiere plata ni tecnología nueva: al contrario, todos existían antes de que la conveniencia del descartable se impusiera como norma. La próxima vez que te saques una foto con IA vestido de los 80, quizás valga la pena llevarse algo más que el look: ¿Cuál de estos cinco hábitos podrías retomar esta semana?




Así se ve un refugio climático en el patio de una escuela


