Vivir y vestir sin perjudicar el planeta

La moda sostenible y el consumo responsable son una alianza clave para mitigar el cambio climático.

Noticias Generales 27 de julio de 2020
Ropa

Cada vez hay más marcas de ropa que apuestan por hacer moda reciclando materiales contaminantes, que van desde llantas hasta botellas de plástico. Un ejemplo europeo y varios colombianos.

Para el año 2030, unos 8,5 billones de personas en el mundo necesitarán ropa. Un hecho que le representará al planeta la confección, producción y consumo de al menos 102 millones de toneladas de prendas de vestir, es decir, lo equivalente a tener 500.000 millones de camisetas en un descomunal contenedor.

Este es solo uno de los datos que están disparando una creciente preocupación mundial por la sostenibilidad de la industria de la moda, y por el nivel de consciencia y responsabilidad social que deberían tener las marcas de ropa de todo el planeta.

Y mientras que cada vez es más palpable el control social de los consumidores sobre las marcas de ropa para que contaminen menos con sus procesos de producción y garanticen mejores condiciones laborales a sus trabajadores, algunos productores de vestuario ya han adoptado plenamente la bandera de la sostenibilidad y llevan a cabo innovaciones para insertar insumos reciclados o procesos de moda circular que mitiguen su impacto socioambiental. Algunos llaman a este fenómeno la ‘era de la moda sostenible’.

Tragedia y protestasLuego de que el edificio Rana Plaza, en Bangladés, colapsara sobre 5.000 trabajadores de la industria de la moda en abril de 2013, y que 1.133 personas murieran allí, el movimiento de consumo responsable de moda se hizo más audible para señalar lo que está mal dentro de esta industria.

Desde entonces surgieron movimientos ciudadanos, como Fashion Revolution, que buscan promover acciones sencillas para que las personas puedan impactar y generar cambios progresivos en la industria de la moda.

Diseñadores reconocidos como Stella McCartney se han unido a la campaña #whomademycloth, impulsada por este colectivo para generar conciencia en productores y consumidores sobre el origen de la ropa que circula en el mundo.

“Muestra tu etiqueta y pregunta #whomademyclothes en el Fashion Revolution Day”, publicó en abril de 2015 en su Instagram junto a una foto en la que mostraba la marquilla de uno de los abrigos de su propia marca. De esta manera se unió a miles de personas en el mundo que conmemoraban la tragedia de Bangladés para amplificar cuestionamientos a los productores y consumidores de la moda.

Estos y otros muchos cuestionamientos están dando origen a nuevas maneras de abordar este negocio. En España, por ejemplo, la marca Ecoalf se ha concentrado en fabricar prendas, accesorios y calzado basados en la innovación a partir de desechos de plástico que son recuperados del fondo del mar, de entre las basuras que quedan atrapadas en las redes de pescadores cuando salen a faenar. De allí, la marca obtiene parte del poliéster reciclado que usan en sus procesos y prendas que son famosas entre algunas personalidades del mundo.


Para confeccionar unos ‘jeans’ son necesarios 7.500 litros de agua, la misma cantidad que bebería una persona promedio en siete años


Carol Blázquez, la directora de Sostenibilidad e Innovación de la compañía, explica que su objetivo siempre ha estado enfocado en crear modelos sostenibles. Desde 2015, la empresa ha extraído 500 toneladas de basura del fondo del mar Mediterráneo y, ahora, trabaja en el desarrollo de nuevos materiales en el mundo del reciclado que ofrezcan un bajo impacto medioambiental.

“Los materiales que más utilizamos son el poliéster reciclado a partir de botellas de agua de plástico, aunque también hay una pequeña parte que está hecha con restos de tejidos, los que se desechan de los cortes de fábrica o de los procesos de fabricación de ropa”, subraya Blázquez.

Próximamente, la marca lanzará unas sandalias en cuyo proceso de producción se ha utilizado polvo de neumáticos reciclados para las suelas, y el resto está basado en la utilización de posos de café reciclados.

Para los procesos de producción de todos estos materiales reciclados que utiliza, Ecoalf mantiene acuerdos con fábricas en las distintas fases del proceso productivo. “Con frecuencia también trabajamos mano a mano con ellos para desarrollar materiales específicos de acuerdo a nuestras necesidades y, a veces, cuando son cosas realmente muy innovadoras. Y antes de entrar en el proceso industrial lo que hacemos es trabajar a nivel laboratorio, en los centros tecnológicos”, precisa la directora.

Luego de la etapa de investigación y desarrollo vienen las primeras pruebas para comprobar si las calidades funcionan. “Cuando comprobamos que todo este proceso es el adecuado, lo pasamos a la escala industrial”, añade.

Aportar soluciones

En un tiempo en que la moda se sitúa como la segunda industria más contaminante del planeta –por encima de la de manufactura, la de energía y la de transporte–, según advirtió la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en 2019, el mundo enfrenta la urgente necesidad de tomar acciones que obliguen a las marcas a aportar soluciones reales para mitigar su huella de carbono y sus efectos sociales, aunque esto impacte en el precio final de sus productos.

Para la directora de Ecoalf “hay actuaciones que tienen unos costos muy elevados, pero que aún así merece la pena porque hoy en día el impacto medioambiental es muy alto y, además, implica la concienciación de la sociedad para que entienda cuáles son los problemas medioambientales a los que nos estamos enfrentando y que es posible poner soluciones”.

La portavoz de esta marca española destaca que como humanidad “tenemos que cambiar la concepción entre el valor y el precio, y entender que no hay nada más caro que terminar de agotar este planeta y sus recursos naturales”.

La moda colombiana de onda 'green'

Las marcas de ropa y accesorios sostenibles o con objetivos de responsabilidad socioambiental son un nicho emergente en la moda en colombiana. Aquí tan solo algunas apuestas nacionales:

Paréntesis
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Una marca antioqueña de vestuario sostenible que elabora prendas a partir de fibras “supra recicladas de botellas PET pos consumo” y de algodón “recuperado de sobrantes textiles”. En un año de existencia, esta marca ha transformado 16.366 botellas PET en sus prendas.

Cyclus
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Esta marca de bolsos bogotana trabaja con “materiales naturales al 100% y reciclados” desde 2014. Su producto estrella son los bolsos hechos con neumáticos recolectados en talleres y carreteras de toda Colombia.

Urban Rock

Hace parte de la tendencia de marcas locales que le apuestan a mezclar versatilidad con funcionalidad, creando colecciones con pocas prendas y stock limitado para potenciar la versatilidad de la ropa y motivar un consumo responsable entre sus seguidores.

Fuente: El Tiempo (.com)

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