Cannabis y medio ambiente: “La planta demostró que remedia suelos altamente contaminados"

La planta presenta potencialidad para remediar suelos contaminados e incluso para generar alimentos saludables. En Argentina, los usos del cáñamo se remontan hasta el siglo XIX

Arbolado 03 de noviembre de 2021
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Mientras en Glasgow se celebra la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que reúne a 120 mandatarios y líderes de todo el mundo, la discusión sobre un futuro con más acento en el medio ambiente toma un protagonismo crucial. En ese porvenir aparece la planta de cannabis, que además de sus reconocidos vínculos con lo terapéutico y el uso adulto, también se relaciona con el medio ambiente a través de la remediación de suelos, la fabricación de alimentos saludables y la generación de biocombustibles.

El encuentro que reúne a la mayor parte de los líderes mundiales en Escocia busca avanzar en la implementación del Acuerdo de París para mejorar el compromiso de los países en materia de emisión de gases y la puesta en marcha del artículo 6 del mencionado acuerdo para regular el mercado de carbono.

En dirección hacia un futuro “verde”, la planta de marihuana reaparece como un aliado en la generación de ambientes más sanos que además impacten de lleno en la actividad económica. Este sentido de reaparición está relacionado con que la planta tiene una historia milenaria que fue atacada en la llamada “guerra contra las drogas” que Richard Nixon inauguró en Estados Unidos en 1971. Es decir que antes de la década de 70', el cannabis ya había sido descubierto en la mayor parte de sus potencialidades.

En relación con el medio ambiente, la abogada y directora de Proyecto Cáñamo, Diana Barreneche dijo que la planta participa en 15 de los 17 objetivos de desarrollo sostenible que rubricó la Asamblea General de la ONU en su Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Entre ellos están la salud y el bienestar, la acción por el clima o el plan de paliar el hambre, entre otros.

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La letrada explica que esos impactos pueden funcionar de manera positiva o negativa, y que en Argentina se impone la segunda. “En este momento el impacto es negativo porque al no estar despenalizado el consumo y el cultivo para uso personal, al tener una ley 27.350 muy limitada, y al perdernos el potencial que tiene el cáñamo, en el país en cuanto al impacto de sostenibilidad es negativo, explica la abogada

En julio, el senado dio media sanción al proyecto de ley que establece un marco regulatorio de la cadena de producción, industrialización y comercialización del cannabis para uso medicinal y de investigación científica y la producción industrial del cáñamo. Uno de los impulsores del proyecto, el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, afirmó en la Expo Cannabis de este año que antes de que culmine el 2021 tendría finalmente el aval de la cámara de Diputados. Sin embargo, como afirma Barreneche, el proyecto no tuvo el visto bueno de la Cámara baja y el potencial de la planta no se está explotando.

El impacto del cáñamo a nivel ambiental, que no tiene efecto psicoactivo por su baja cantidad de THC, también puede manifestarse en los suelos. “Ha demostrado que puede crecer y puede remediar suelos altamente contaminados, donde otros productos agrícolas no tendrían otra posibilidad”, explica Barreneche. Este tipo de plantas fue utilizada, incluso, en la zona periférica de Chernobyl para descontaminar el suelo de metales pesados desde principios del siglo XXI.

La directora de Proyectos Cáñamo también remarca que de esta variedad también pueden derivar biocombustibles, materiales para la construcción o papel. “Además de remediar los suelos generaría trabajo y recursos materiales”, detalla.

El cannabis como alimento

Otra de las aristas que tiene el uso de la planta es la alimentación, ya que se la considera un “súper alimento” porque proporciona todos los aminoácidos que el cuerpo necesita En ese plano, la semilla de cannabis los aporta todos.


Además de los usos medicinales o terapéuticos, si lo pensamos desde el enfoque de prevención en cuanto a alimentación, impacta en los objetivos de desarrollo sostenible de hambre y desnutrición. Sería un aliado desde el aceite, que es parecido al aceite de oliva. El aceite de cáñamo no es psicoactivo y tiene un gran valor nutricional.

 detalla Barreneche.


Por otro lado, también que a partir de la planta pueden pueden producirse harinas y aderezos, entre otros comestibles. En países desarrollados en el mercado cannábico como Canadá y Estados Unidos, se producen bebidas e incluso golosinas. 

Argentina y su tradición cañamera

El país tuvo históricamente una “tradición cañamera”, explica Barreneche. Manuel Belgrano hablaba de la planta de cáñamo y lo pensaba como lo hacían en Europa, donde la economía de estas potencias, sobre todo el poderío naval británico, venía de la mano del cáñamo. Por eso pensaba que el progreso argentino vendría de la mano del cultivar cáñamo, lino y otros productos agrícolas que nos independizaran de estos virreinatos”, detalla.

También sostiene que en primer censo que se realizó en el país en 1869, se hablaba de tres cultivos de cáñamo en Mendoza. “En el siglo XX hubo un cultivo impulsado por el Ministerio de Agricultura de la Nación. Hay un manual de 1935 que habla del cáñamo en Argentina y hablaba donde se había cultivado y sido exitoso”, explica.

Por aquellos años, existían fábricas en Reconquista, Mendoza, en Santa Fe y en Jáuregui, provincia de Buenos Aires. “Argentina tuvo un pasado cañamero y nos da la seguridad de que en estas tierras puede crecer de manera productiva el cáñamo”, concluye.

No es una producción propia, la fuente es Diario Perfil (Argentina)

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