Criptomonedas: El impacto ambiental del dinero digital

¿Qué huella física deja el dinero invisible? ¿Por qué validar una transacción consume tanta energía? Una inmersión en la trastienda ecológica de la economía digital
Contaminaciones06/01/2026Marcos BachMarcos Bach
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MARCOS BACH

Según el Cambridge Bitcoin Electricity Consumption Index (CBECI), la red Bitcoin consume anualmente tanta energía como países enteros -Comparable con Argentina, Suecia o Polonia-, equivalente unos 120-150 TWh por año. El principal responsable es su algoritmo de consenso "Proof of Work" (Prueba de Trabajo), ya que para validar transacciones, miles de máquinas (llamados "mineros") compiten resolviendo acertijos matemáticos. El sistema está diseñado para ser ineficiente: requiere gasto de energía para garantizar seguridad (La Causa Técnica). 

El "nuevo dinero" cuenta con sus fallas inesperadas pero para comprender el impacto debemos comprender que es una criptomoneda y como funciona:

Estás monedas digitales, como Bitcoin, Ethereum o Solana, proponen un modelo financiero sin la participación o intervención de bancos, gobiernos y bancos centrales. Quienes generan la confianza en las mismas son los usuarios.

El impacto ambiental de las criptos inicia en su producción, ya que se necesita que un minero (es decir una computadora) debe resolver un ejercicio matemático o acertar en un largo codigo; este es un proceso que necesita que los equipos funcionen largas horas de manera interrumpida. 

Si un usuario quiere obtener más monedas en menor tiempo, probablemente aumente la cantidad de máquinas en funcionamiento; incremnetando así el consumo energético . Así funciona la minería de Bitcoin: es una competencia de gasto energético bruto.

Al elevado consumo de energía, se suma otro problema ambiental menos visibles: la generación de basura electronica: para manetenerse competeitivos, los mineros deben tener la máquina más potentes, lo que genera montañas de chatarra electrónica. Un equipo de minería especializado (ASIC) se vuelve obsoleto en menos de 18 meses. Según estudios recientes, una sola transacción de Bitcoin genera la misma basura electrónica que tirar dos iPhones nuevos a la basura. Es obsolescencia programada llevada al extremo.

La ineficiencia como diseño

Como argumenta el divulgador cientifico José Luis Crespo (QuantumFracture), la ineficiencia no es una falla, es una caracteristica de la minera. Es una medida de seguridad del mismo sistema, si se quiere ganar en la criptoindustria, se debe ser capaz de sostener los costos de electricidad y la renovación y mantenimiento de equipo.

Es un muro de pago energético: si querés sumarte al sistema, tenés que gastar una fortuna en electricidad. La seguridad financiera de la red se paga, literalmente, con la quema de recursos físicos.

Como muchas actividades humanas que consumen grandes cantidades de electricidad, el problema no es únicamente cuánta electricidad se utiliza sino de dónde proviene. Sumar otra industria global dependiente de los combustibles fósiles, solo a la grava situación climática actual. Los defensores de las criptomonedas suelen señalar que hay "granjas" que utilizan energías renovables (solar o eolica) pero cuando escasea la luz solar o el viento vuelven a la red electrica impulsada por fósiles; para que sea rentable, las compuntadoras deben mantenerse encendidas 24 horas, lo que requiere una fuente de energía constante.

La solución a este incoveniente surgio del mismo sistema, de otra criptomoneda: Ethereum. En septiembre de 2022, el mundo cripto vivió su momento importante con 'The Merge' (La Fusión). Ethereum apagó sus máquinas de minería para siempre y pasó al Proof of Stake (Sistema de Participación).

La diferencia se basa en que en las mayorias de criptomonedas, como Bitcoin, se necesita tener más cantidad de equipo trabajando para generar más ganancias, llamado el Proof of Work.

La propuesta de Ethereum se basada en la cooperación, para participar como validor, se tiene que dejar un depósito de garantía (tus monedas). Si validás bien, ganás interés. Si hacés trampa, el sistema te confisca el depósito. 

De esta manera, la seguridad ya no depende de quién gasta más luz, sino de quién compromete más capital. Se reemplaza la competencia de hardware por un depósito de garantía digital. Ya no hace falta una granja de servidores, se podría reemplazar con un computadora más sencilla y que gaste menos energía.

Se estima que, tras The Merge, Ethereum redujo su consumo energético en un 99,95%, bajando las emisiones de nivel de un país entero a un nivel comparable con el de un edificio de departamentos.

Y si la segunda criptomoneda más consumida pudo ¿Qué evita que la primera tambien lo haga?

Si las industria de la criptomineria se presenta -como el parte del futuro, como una moneda de uso cotidiano dentro de 10 o 20 años-, debe presentarse como consumidora de energías renovables. Ethereum presento un modelo con un impacto ambiental minimo, lo cual es un presedente para está actividad (y ejemplo para otras).

Hasta que llegue el Mundo esté mayoritariamente abastecido por energias renovables, las diversas industrias deberían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Como parte de este proceso, los consumidores debemos (y podemos) elegir, en lo posible, las tecnologías, empresas o sistemas financieros con menor impacto ambiental.

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