Del techo a la política pública: "cosechar" agua de lluvia

Desde instalar tu propio sistema casero hasta llegar a esta misma idea se aplica a escala de ciudad: el caso de Ciudad de México, que ya instaló más de 73.000 sistemas y les cambió la vida a 230.000 personas
Agua y Glaciares24/07/2026Marcos BachMarcos Bach
MARCOS BACH

Ya conocerás (o no) cómo armar tu propio sistema casero de recolección de agua de lluvia con un tambor y algunos caños.  Avanzar del tutorial para mirar el panorama amplio: ¿Qué pasa cuando cosechar lluvia deja de ser una solución individual y se convierte en política pública, a escala de una ciudad entera de millones de personas?

En 2009, un grupo de jóvenes vinculados al estudio del agua se hizo una pregunta simple: ¿Cómo puede ser que la Ciudad de México, una de las metrópolis más grandes del mundo, sufra escasez de agua la mitad del año y inundaciones destructivas la otra mitad? De esa pregunta nació Isla Urbana, una organización que comenzó instalando sistemas de captación pluvial en la zona del Ajusco y hoy es aliada del propio gobierno capitalino en el programa social "Cosecha de Lluvia".

Los números, después de más de una década de trabajo, son elocuentes. Entre 2019 y 2024, la Ciudad de México invirtió unos 1.418 millones de pesos en instalar más de 73.000 sistemas de captación de agua de lluvia en 11 alcaldías, beneficiando a más de 230.000 personas. Solo en la demarcación de Tlalpan, donde vive la mayor cantidad de gente sin conexión a la red de agua potable, ya hay más de 9.000 sistemas instalados. Y un dato que no es menor: el 67% de los sistemas del programa se instalaron en hogares liderados por mujeres, quienes suelen cargar con la responsabilidad de conseguir agua para sus familias cuando el servicio falla.

Lo interesante del modelo de Isla Urbana es que no se piensa como un parche individual, sino como una pieza más del sistema hídrico de la ciudad. Una solución de infraestructura urbana que atiende a dos emergencias de la población: Los daños de las fuertes lluvias y la escases de agua potable.

Según cálculos de la propia organización, la captación de agua de lluvia implementada a gran escala podría cubrir hasta el 50% de las necesidades hídricas de una ciudad. Una sola tormenta puede llenar buena parte de una cisterna doméstica, con capacidad para abastecer a una familia varios meses del año, sin necesidad de bombear agua desde kilómetros de distancia ni seguir agotando ríos y acuíferos.

Además, hay un beneficio extra que muchas veces se pasa por alto: cada techo que capta agua de lluvia es, al mismo tiempo, un techo que retiene menos agua para que corra hacia el desagüe. Eso significa menos presión sobre el sistema pluvial en las tormentas fuertes, y por lo tanto, menos inundaciones urbanas. Captar agua, entonces, no solo suma un recurso: también resta un problema.

En Argentina todavía no existe un programa público de la escala del mexicano, pero sí hay avances en la materia: el propio Estado nacional publicó una guía técnica sobre captación de agua de lluvia pensada para difundir la práctica entre productores, instituciones y hogares. El desafío pendiente es que estas iniciativas dejen de depender solo de la voluntad individual y se conviertan en política pública, con financiamiento y capacitación, tal como ocurrió en México.

En un contexto donde miles de millones de personas en el mundo todavía no tienen acceso seguro al agua potable, y donde el cambio climático combina sequías más largas con tormentas más intensas, la captación de agua de lluvia deja de ser una curiosidad ecológica de manual y pasa a ser una herramienta real de justicia hídrica: permite que barrios enteros sin conexión a la red tengan agua, alivia la carga que históricamente recae sobre las mujeres para conseguirla, y de paso ayuda a que las ciudades se inunden menos.

La reflexión sería ver que un sistema casero, no es solo un ahorro para tu bolsillo, es una pieza chica de una solución mucho más grande que ya está funcionando en otras ciudades de la región. Si te interesa impulsar esto en tu barrio o ciudad, podés acercar la propuesta a tu junta vecinal o municipio, tomando como referencia modelos ya probados como el de Isla Urbana/Cosecha de Lluvia en Ciudad de México.

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