Un sistema de calefacción de 3.000 años resurgió para los hogares del Siglo XXI

Son momentos en que todo coincide. Por un lado esa necesidad ancestral de regresar a lo natural que ya es una tendencia que viene desde hace tiempo y que cada vez cobra más fuerza

Construcción sustentable 09 de junio de 2020
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Después, los disparatados costos de los servicios públicos convencionales. Finalmente, estos momentos en donde hay que quedarse en casa, debido a la pandemia, y que impulsa a hacer arreglos y mejoras en el hogar y, también, a experimentar un poco.Lo cierto es que en estos días todos estos factores coincidieron.

“Si, estamos con muchísimo trabajo”, dice Joseba Esccanes (43), un marplatense que vive en Chapadmalal y que desde hace unos 12 años se dedica a investigar y a construir estufas a leña de alto rendimiento, de total aprovechamiento de la leña, de casi nula emanación de gases y de diseños armoniosos y ajustados a las necesidades de cada usuario.

Son las llamadas estufas rocket, un nombre que le viene por su primer diseño y el particular “bramido” que realizaban.

Utilizan poca leña, dentro de lo posible blanda, de descarte, de poda, y una hora de fuego mantiene calefaccionado el ambiente de 6 a 8 horas.

Este sistema tiene más de 3.000 años y sus orígenes en China y después aparecen en el imperio romano, donde son utilizadas para calefaccionar los enormes baños. Según algunas versiones, se han mantenido vivas en Rusia durante todo este tiempo pero, en los 70, un norteamericano hizo algunas adaptaciones y les dio un nuevo impulso.

En la Argentina hace ya varios años comenzaron a difundirse y hasta el Gobierno de Santa Fe potenció su construcción y uso, difundiendo planos, modelos y dando talleres para su construcción.

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El objetivo es simple: utilizar el mínimo de leña aprovechando al máximo el calor y sostenerlo el mayor tiempo posible.

Joseba Esccanes dice que nació en una casa calefaccionado con un hogar a leña y que su inquietud viene desde ahí.

“La particularidad de estas estufas es que ´tiran´ horizontal, en vez de vertical como una salamandra o un hogar. Esto nos da la posibilidad de que el sistema vaya perdiendo temperatura en el trayecto dentro de la casa y salga al exterior en forma controlada”, dice Joseba, y acota que “no tiramos ni medio kilo de leña al exterior”.

Lleva 9 años haciendo estufas, “primero para la familia, los amigos, los vecinos… Fuimos experimentando hasta lograr lo que queríamos”.

Las estufas rocket de Joseba no se parecen a la mayoría. Después de tantas cuentas matemáticas, de tantas pruebas y errores, lograron lo que buscaban: una primera cámara de combustión sin puertas, que permite estar en contacto con el fuego como si se tratara de un hogar, pero no genera ninguna salida de humo hacia el ambiente y que sostiene el calor en forma ideal.

“Le bajamos el costo, evitando la puerta de hierro, y también utilizando solo ladrillos comunes de primera, no los refractarios que tienen un valor 10 veces mayor”, dice.

Además diseñan cada estufa “de acuerdo a la necesidad del ambiente, de las costumbres de la familia y del gusto de cada uno”.

Los diseños son varios pero siempre el principio es el mismo. El fuego en la boca de estufa y después la concentración de aire caliente y su recorrido, trasladando la totalidad del calor a los ladrillos del conducto que son, en definitiva, los que sostienen el calor durante más tiempo. Una hora de fuego equivale a 8 horas de calor. Sin olor y sin humo, incluso a la salida de la chimenea.

“Si, los residuos de poda son perfectos. Lo bueno es que la estufa funciona mucho mejor con leña blanda que con leña dura”, dice Joseba.

Para los que acostumbran a usar leña como calefacción, es bueno sacarle el primer temor: Tampoco la estufa humea cuando se prende. “Le hacemos unos truquitos de presión y compresión, para que al principio la potencia del fuego pueda llegar a la primera vertical” dice el experto. Después, con solo 3 grados de diferencia, el poco humo que queda sigue su curso por los conductos que lo llevan hacia la salida al exterior, después calentar la totalidad de los ladrillos, con los que se puede dar una forma de sillón, de cama, de pared.

Para mejor, los materiales que se utilizan son económicos: Un tanque en desuso de 200 litros, ladrillos comunes, barro. “Los ladrillos comunes son mejores que los refractarios, porque son de barro y la tierra guarda mejor la temperatura. Los refractarios son piedra y, si bien calientan más rápido, también se enfrían más rápido”. Además un ladrillo común es 10 veces más barato.

Joseba Esccanes es un apasionado de lo que hace. “Es muy apasionante leer a las personas y hacer una estufa a medida de ellas, de cómo viven y de lo que necesitan”.

Ya ha construido más de 170 estufas en el lugar y ha diseñado y guiado la construcción de otras 50 por internet, además de dar gran cantidad de talleres y de compartir saberes y experiencias con otros “estuferos”, como se hacen llamar.

En estos años ha construido estufas en distintas regiones del país y hasta alguna en el país vasco. Ha aprendido sobre la influencia de las altitudes a nivel del mar para diseñarlas y que funcionen al 100% de su rendimiento y también de la utilización del tipo de materiales que hay en cada zona.

Es que su diseño nace desde el dueño de casa, su necesidad, su gusto y hasta su geografía.

Claro,  así como Joseba y sus estufas “Visto el fuego”, hay otras alternativas, modelos y opciones. Muchas de ellas explican cómo arriesgarse a construir una. Lo bueno de Joseba es que él ya asegura un diseño que dará resultado justo para el ambiente y que sigue los pasos desde el comienzo al fin.

“Establecemos la necesidad, armamos los planos,  pasamos toda la información y hacemos un asesoramiento directo y permanente de toda la construcción, que puede realizarla el dueño de casa o, si prefiere, puede contratar a un albañil”.

Joseba explica todo, desde lo más simple, como cortar un ladrillo, hasta lo más complejo. “Por suerte ya tengo mucha experiencia de explicarle cada cosa a gente que jamás había construido nada”, dice.

Ahora, con la cuarentena, sus pedidos para construcción por internet se han multiplicado. Tiene una tarifa única. Todo, desde el diseño personalizado hasta el primer fuego en la estufa, sale $9.600. Los materiales, simples y económicos, van por cuenta de quien quiera su rocket, que tendrá una vida útil de más de 50 años, con mínimo mantenimiento.

Contactos y enlaces de interés

Visto el fuego: Página en Facebook y Whatsapp +54 9 223 455-8376

Gobierno de Santa Fe: Manual para construcción

Fuente: Diario UNO (Mendoza, Argentina)

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