Padres emprendedores: Una nueva crianza

Siempre había tenido una mirada crítica sobre el consumismo y no estaba en absoluto de acuerdo con la costumbre de comprar por comprar

Residuos 23 de febrero de 2021

Por eso, desde que Viviana G. Besteiro (35) tuvo uso de razón y pudo administrar su dinero, mantuvo una conducta medida con sus compras. ¿Realmente necesitaba eso que estaba a punto de adquirir? Se reconocía como una consumidora responsable y hacía todo lo que estaba a su alcance para aprovechar lo que tenía en casa. “Intentaba cuidar los recursos básicos, la luz, el agua, no tirar papeles en la calle, comprar cosas de calidad que duraran años, reparar las cosas para que duren y duren, hasta levantar cosas de la calle que otro tiró y están en buen estado o se pueden reparar”.


Pero no fue hasta la llegada de su hija Elena, que toda esa filosofía de vida cobró sentido.

Por un lado, de repente nos vimos llenos de cosas, algunas que habíamos comprado y otras muchas que nos habían regalado. Por otro lado, nos volvimos conscientes de que todo lo que hacíamos Elena lo veía y le estábamos mostrando con nuestras decisiones qué cosas eran importantes para nosotros. O sea que, sin darnos cuenta, nos estábamos replanteando el estilo de crianza que le queríamos dar. Algo teníamos claro: no queríamos que creciera con miles de juguetes y un montón de ropa que ni iba a usar. Entonces nos empezamos a cuestionar casi todo: qué y cómo darle de comer, qué juguetes ofrecerle, qué ropa ponerle.


Casualidad -o quizás no- esas preguntas coincidieron con un vuelco en sus profesiones y rutinas laborales. Ella había hecho una carrera en el sector privado y en el público, en ONGs, fundaciones, empresas pymes y multinacionales y asesoraba, además, a clientes en formar particular. Pero hacía ya un tiempo que sentía que lo que le faltaba era armar un proyecto propio. Le gustaba pensar ideas y discutirlas. Siempre había tenido la ilusión de armar un proyecto en familia, y también poder ser independiente, libre y manejar sus tiempos para no tener una vida predecible y estructurada.

Por su parte, Pedro Mazziotti (36) -el marido de Vivi- estaba vinculado al sector agropecuario. Por su trabajo, tenía que viajar alrededor del país y ausentarse durante la semana. Y, también en su caso, la llegada de su hija lo hizo evaluar cuál era el estilo de vida que buscaba para los próximos años y cómo quería criar a su recién nacida. Entonces tomó la decisión de renunciar a ese puesto full time para desarrollar su carrera como consultor independiente. Eso no fue todo, años atrás, en un viaje a Europa había visto con mucho interés el hábito de separar basura y reciclar, cuando todavía era una práctica poco vista en la Argentina. Y, evidentemente, aquella experiencia había dejado una fuerte huella en él.

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Desprenderse para avanzar

Sin pensarlo, comenzaron un cambio con acciones pequeñas: cambiaban casi todos los regalos que recibía Elena, básicamente porque ya le habían regalado eso o ya lo tenía y entonces no querían tener cinco sonajeros, o un montón de prendas para la misma edad que no iba a usar. Y así, lentamente, se deshicieron de artículos que parecían “imprescindibles” para la crianza pero que resultaron totalmente innecesarios para su nuevo estilo de vida. Cuna, móvil de cuna, silla mecedora, corralito, chupete, vasitos por edades, pañales descartables, toallitas para limpiar la cola, champú para bebé, gimnasio, cubiertos (los primeros meses), portabebés que habían comprado sin asesoramiento y no eran ergonómicos, fueron algunos de los ítems que abandonaron su hogar en Vicente López para dar espacio a un nuevo estilo de vida.

En ese torbellino de aprendizajes y nuevas experiencias, otros hábitos comenzaron también a hacer ruido. ¿A dónde iban todos los pañales sucios? ¿Dónde podían conseguir juguetes de buena calidad? ¿Cómo estaban elaboradas las galletitas que le ofrecían a su pequeña hija? ¿Por qué, de golpe tenían tanta ropa?”. Así es como empezaron a investigar e involucrarse con la tendencia de la crianza sustentable.


Nos sentimos inspirados con este concepto porque para nosotros era súper importante poder enseñarle a nuestra hija un estilo de vida respetuoso con nuestro ecosistema y dejarle un legado. En ese recorrido que significa la crianza, poder ofrecerle materiales naturales, más simples y que aprenda sobre el valor de las cosas, es también acompañarla en su desarrollo. De esta manera no solo hacemos nuestro aporte a la sociedad hoy, sino que también cuidamos la naturaleza y trabajamos para que nuestra hija pueda disfrutarla en el futuro y aprenda valores que le van a servir para el resto de su vida.


Playa/plastico¿Cómo reemplazar productos cotidianos por alternativas más sustentables?

Una vida sustentable

Mientras que empezaron con cambios de hábitos -por ejemplo, dejaron de consumir alimentos ultraprocesados, aceptaron ropa de amigos, pidieron a sus familiares que no le regalaran a Elena juguetes de plástico y reciclaron muebles de madera que encontraban en la calle- decidieron dar un paso hacia adelante y compartir todo lo que habían aprendido. Así fue cómo nació Lena, un mercado digital que ofrece productos y servicios de crianza sustentables, para fomentar el consumo responsable y ético y cuidar el medioambiente. Invirtieron sus ahorros de toda la vida y lanzaron el proyecto.

Plastico/Basura/PlayaCómo minimizar el uso diario de plásticos

A la aventura también se sumó Marina, tía de Elena, para quien compartir estos valores con su sobrina también era fundamental: “mi celular es heredado ¡Mucha de mi ropa también! Amo la naturaleza, navegar, pedalear y caminar. Y quiero que Elena no se pierda nada de esto por no haber actuado a tiempo”.


La principal fuente de la que se nutrieron para armar el modelo fue internet. Vivi se ocupó de tomar contacto con información de modelos de crianza más conscientes y la rueda comenzó a girar. “Cambiamos completamente nuestra forma de vida. Pasamos de estar focalizados en el trabajo, a estar focalizados en nuestra familia. El hecho de haber pasado de trabajar tantas horas a estar en casa casi todo el día y gran parte del día compartirlo con Elena. Eso fue un cambio drástico que no nos habíamos imaginado. Siempre trabajamos mucho, y al nacer Elena, entendimos que no teníamos cosa más importante que hacer que estar con ella. Estar con ella tanto tiempo, creemos que tiene un gran impacto en su vida hoy y la marcará para toda su vida. Y a nosotros también”.

Fuente: Diario La Nacion (Argentina)

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