¿Tenemos en las manos un arma mortal contra el ambiente?

Algo tan pequeño (y querido) como un celular contamina el agua y los suelos. La obsolescencia programada es la gran responsable del aumento de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos

Residuos 06 de julio de 2021
Basura tecnológica

Todo lo que hacemos contamina el mundo; directa o indirectamente, perjudicamos más nuestra única morada. Con aquel aparatito que tenemos todo el tiempo entre manos, sí, ese que cambiamos cuando se rompe o anda mal (si no nos cansamos antes), aportamos en gran medida a la contaminación de los suelos y el agua.

“Una batería de celular puede contaminar 6.000 litros de agua. Ahora vienen de litio, que contaminan cada vez más por el mayor rendimiento que se les exige”, cuenta Sebastián Ogayar, líder de Nave Tierra, una asociación civil que se encarga de reciclar tecnología y darle un nuevo uso. Quizá no seamos 100% conscientes de cómo perjudicamos el planeta. Seguramente alguna vez has tirado a la basura algún aparato tecnológico roto.

Cuando un celular no nos sirve más, es probable que lo desechemos. Y ese es el problema: los restos pasan a ser basura cuando se mezclan y no tienen disposición final. Los residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) acopiados pueden tener un nuevo uso. Según el Observatorio Mundial de Residuos Electrónicos, durante 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas métricas de RAEE en todo el mundo. Cuánto de eso podría ser reciclado.

Evolución tecnológica

“El aumento de los RAEE es el resultado de la evolución tecnológica, de una rápida y cada vez mayor hiperconectividad y también de la mayor competencia en el mercado por introducir productos como celulares, tablets, notebooks, consolas de videojuegos. Así se genera el deseo de poseer las últimas novedades y una mediocre vida útil para acortar la vigencia de los productos electrónicos y eléctricos, lo que deviene en una mayor cantidad de residuos”, explica Benjamín Zelaya, gerente general de Electrogreem, la primera planta especializada en tratamiento RAEE en Tucumán y en el Noroeste.

La mediocre vida útil de estos equipos se debe a tres razones: 1) la obsolescencia programada, que es cuando se produce el aparato para que tenga una corta vida, 2) la obsolescencia inducida, que es cuando se adquiere algo nuevo sólo porque está de moda o tiene pequeñas modificaciones que lo hacen nuevo y 3) la obsolescencia percibida, que es cuando se compra un nuevo artefacto porque se infiere que el que se tiene es obsoleto, no sirve, no tiene la suficiente memoria, etcétera.


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TÓXICOS. Según la ONU, se pueden encontrar hasta 60 elementos de la tabla periódica en un celular.


Cuánto contamina

“Un celular contamina alrededor de 15.000 litros de agua. Al llegar al basural, perjudica la tierra y, si esta tiene ríos subterráneos, peor. Si en el lugar donde se descartan los RAEE llueve y esa agua va hacia un río, la contaminación se expande; todos esos minerales pesados que van cayendo arruinan la flora y la fauna”, advierte Sebastián.

“Todos los RAEE contienen sustancias peligrosas, por ello se requiere requisitos y procedimientos en el transporte y tratamiento en todas sus etapas. La falta de norma nacional que unifique los criterios de gestión en todo el país es un problema grave. La informalidad de su manipulación, desensamblado, y disposición puede enfermar a quienes realizan esas tareas y contaminar el lugar donde se realizan, haciendo que aquellas partes que no pueden venderse o quedan rotas terminen en basurales a cielo abierto o mezclados con los Residuos Sólidos Urbanos (RSU). Se estima que un 60 % de los RAEE terminan en basurales”, remarca Zelaya.

De hecho, Ogayar comenta que hay muchos recuperadores que abren los teléfonos, quitan la plata, el oro y los metales que tenga la placa, y lo demás se entierra.

Un nuevo uso

Son muchas las formas en las que se le puede dar una nueva vida a nuestros artefactos. En Nave Tierra recolectan (y venden) por mes 10 kilos de placas de teléfonos, sin batería y sin plástico. La venta se realiza a una empresa especializada en Buenos Aires: “ellos sacan los metales, vuelven a pesar todo, lo trituran y con eso nosotros hacemos construcciones con ecoladrillos. No es que estamos solucionando, porque ese ladrillo también es una bomba de tiempo, pero estamos dando más espacio para que sea menor la contaminación”, comenta el lider de Nave Tierra.

Por supuesto, estos elementos no pueden ser manipulados por cualquiera. “Se debe tener en cuenta que la mayoría de los RAEE contiene sustancias como el bromo, cadmio o mercurio, que producen graves consecuencias en el medio ambiente y la salud de quienes lo manipulan de forma incorrecta. Por eso, todos los residuos de aparatos electrónicos y eléctricos requieren un cuidado responsable y profesional en su recolección, almacenamiento, transporte, tratamiento y reciclaje.

Qué hace falta

Es duro preguntarnos si con un pequeño objeto que tenemos en nuestras manos arruinamos el medio ambiente. “Yo creo que el problema son las leyes -dice Ogayar-; la tecnología no es el problema, está perfecta. El problema es cultural y de corrupción, de quienes manejan las reglas. Nosotros no tenemos una bomba en la mano, tenemos un teléfono”. Y es que si pensamos, lo que aumenta los RAEE es la obsolescencia programada, que nos obliga a cambiar nuestros equipos. De hecho, se estima que la vida media de un celular es de dos años.

“La tecnología se tornó indispensable y vital en la vida de todos los seres humanos, y la pandemia es un claro ejemplo de ello -remarca Zelaya-; es necesario establecer las directrices de una transición justa hacia la economía circular, el reciclaje y conductas sociales ambientalmente sostenibles para todos sin importar quizás si las generaciones actuales podrán ver estos resultados, empezando desde ahora a trabajar con el correcto tratamiento de RAEE”.

Fuente: Diario La Gaceta (Tucuman, Argentina)

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