Mensaje de la Unión Europea para los argentinos: El Pacto Verde no es un ataque contra el agro sino una gran posibilidad de cooperación

Hace unos días se realizó en Puerto Iguazú, en Misiones y muy cerca de la triple frontera con Paraguay y Brasil, un encuentro entre ambientalistas y empresas agropecuarias que, a resguardo de una iniciativa llamada Paisajes Productivos Protegidos (PPP), han decidido conservar el medio ambiente con el cual conviven sus sistemas productivos

Cambio Climático Por: Marcos Bach 19 de octubre de 2022

MarcosBach

La jornada, coordinada por la Fundación ProYungas, fue acompañada por el encargado de la cooperación de la delegación de la Unión Europea en Argentina, Luca Pierantoni, que aceptó hablar con Bichos de Campo.

-Me imagino que el interés de la Unión Europea tiene que ver con el mandato que se han puesto muy fuerte de que hay que proteger los ambientes y cortar un poco con las emisiones para detener el cambio climático. ¿Estoy en lo cierto?

–Sí, exactamente. Se trata de una política que se llama el Pacto Verde Europeo, que tiene objetivos muy ambiciosos al interior y hacia afuera de nuestras fronteras, en el sentido que contagiar al resto de los países. Al interior de las fronteras hay ciertas políticas que podemos llevar con reglamentos, con políticas internas. Pero hacia afuera, para intentar empujar esta agenda es necesario generar alianzas, buscar socios y bueno, los argentinos pueden ser y son nuestros socios.

-¿Por qué?

-En esto compartimos con los argentinos una sensibilidad, unos principios que nos permite trabajar de forma positiva. Una cosa que la Argentina ofrece es creatividad, y ese concepto de Paisaje Productivo Protegido, que nació acá, es fuertemente innovador. La metodología es muy impactante. No quiero decir que es el único caso en el mundo en el cual se involucra el sector privado en la protección. Pero cómo lo están haciendo aquí y la fuerza que tiene, es casi único.

-¿Les llamó la atención que los sectores privados se involucren en la conservación de recursos?

–Sí, totalmente. En Argentina esto tiene particularmente un gran valor, porque la Argentina es un país que conoce la conflictividad medioambiental pero también la social y política. Es un país que tiene ciertos desafíos y es interesante que aquí mismo se encontrara una solución y una metodología de trabajo tan poderosa. Yo creo que es un mensaje que va mucho más allá que la Argentina y mucho más allá de la cuestión medioambiental. Es decir, es una metodología de trabajo que se puede utilizar en muchos ámbitos distintos, ponerse de acuerdo e intentar encontrar la solución donde intereses que parece no coincidir al final van a coincidir.

-¿Por qué le interesa el asunto a la Unión Europea?

-La Argentina tiene un enorme patrimonio de biodiversidad y la tarea aquí es proteger esa biodiversidad y para protegerla es necesario gestionarla. Gestionarla significa invertir recursos humanos y financieros en esto. El sector privado tiene parte de esos recursos y puede ofrecerlos.

-Muchas veces los productores argentinos sienten que la presión europea respecto al ambiente es conflictiva, los acusa, los indaga, los cuestiona. A veces se perciben como adversarios. ¿Usted considera que podría haber un acuerdo entre los productores argentinos y esta propuesta europea de cuidar el ambiente?

-Sí, yo creo que la solución está en el diálogo, en la confianza. Yo no creo que nosotros vayamos a lograr ningún resultado duradero acusándonos o insultándonos, o creando conflictos. Creo que tenemos que trabajar todos juntos en esto. Esta es en esencia la visión de la Unión Europea. Entonces estamos buscando actores que generen esa confianza que generen políticas compartidas y visiones compartidas.

-¿O sea que no vislumbran la agenda ambiental como una pelea con países agrícolas como la Argentina? 

-Esto no es así, es un error de percepción. Eso no significa que no haya en algunos casos un importante trabajo para hacer valer derechos. Es evidente. Hay grupos que tienen todo el derecho de identificar ciertas malas prácticas, pero una vez que se identifican las malas prácticas, la solución tiene que estar en el diálogo.

-¿En todo caso la primera coincidencia es que los seres humanos no podemos jugar mucho más con el ambiente?

-Ese es seguramente el caso. Y sobre todo para no jugar más, tenemos que jugar juntos. Es decir, el Pacto Verde Europeo no es una iniciativa que Europa pueda sacar adelante sola, tiene que buscar socios y está buscando socios. El tema verde es un eje fundamental en nuestra cooperación en este país.

Te puede interesar