¿El ganado provoca incendios o los previene?

En la Amazonía, la expansión ganadera enciende el fuego para desmontar. En España, es la falta de ganado la que deja el monte listo para arder. Dos caras de una misma relación, según el ecosistema
Noticias Generales23/07/2026Marcos BachMarcos Bach

En la Amazonía y el Gran Chaco al Norte de Argentina, la expansión de la frontera ganadera es una de las principales causas del fuego. Ahí el incendio no es un accidente: es una herramienta para desmontar. Se tala el bosque, se deja secar la vegetación y después se la quema para convertir ese terreno en pastura para el ganado.

Un informe de WWF presentado en la COP30 encontró que, entre 2018 y 2022, la ganadería y la soja estuvieron detrás de 8,6 millones de hectáreas deforestadas en toda la Amazonía, una superficie más grande que Austria y equivalente al 36% de toda la deforestación registrada en el mundo en ese período. En la Amazonía oriental de Brasil, la expansión de haciendas ganaderas para producir carne explica cerca del 80% de la deforestación. En Colombia, la deforestación de la Amazonía creció un 6% en 2025, y el propio gobierno colombiano señaló a la "praderización" para ganadería extensiva como la causa principal, por encima incluso de los cultivos ilícitos.

En estos casos, entonces, sí hay una relación directa: a más avance de la ganadería sobre el bosque, más incendios provocados intencionalmente.

Cuando menos ganado significa más incendios

En España y buena parte del Mediterráneo, la historia es la opuesta. Durante generaciones, rebaños de ovejas, cabras y vacas mantuvieron "limpios" los montes, comiendo el pasto y el matorral bajo que, si se acumula, se convierte en combustible fácil para el fuego. Con la despoblación rural y el abandono de la ganadería extensiva, esos paisajes se llenaron de vegetación leñosa sin gestionar. El resultado: los incendios más grandes y severos de las últimas décadas se concentran justamente en las zonas rurales más despobladas y con menos actividad agroganadera.

Frente a esto, organizaciones como WWF España y la Fundación Global Nature vienen impulsando el "pastoreo dirigido": llevar rebaños, muchas veces de cabras y ovejas, a zonas de alto riesgo para que hagan un desbroce natural y creen auténticos cortafuegos vivos. Además, la sola presencia de pastores en el territorio ayuda a detectar focos de incendio a tiempo.

Como resumen quienes trabajan el campo en España: buena parte de la prevención de incendios se juega en invierno, manteniendo el monte gestionado, no solo en verano con los aviones hidrantes.

Entonces, ¿de qué depende?

La clave está en qué reemplaza al ganado y qué función cumple en cada paisaje. Cuando el ganado avanza sobre un bosque que antes no era pastura, como en la Amazonía, el fuego es la herramienta para abrir ese espacio, y la ganadería termina siendo la causa del incendio. Cuando el ganado ya forma parte histórica de un paisaje abierto, como en buena parte del Mediterráneo, su ausencia es lo que deja el terreno servido para que el fuego se propague sin control. La especie también importa: cabras y ovejas son más eficientes para un desbroce fino de matorral bajo, mientras que el ganado bovino suele manejarse en superficies más extensas, muchas veces asociado justamente a la frontera agropecuaria en Sudamérica.

Como consumidores, podemos influir en esta ecuación: infórmate sobre el origen de la carne y los lácteos que consumís, prioriza marcas que certifiquen cadenas libres de deforestación, y si vivís en una zona rural con riesgo de incendio, apoyá las iniciativas locales de pastoreo dirigido o ganadería extensiva como herramienta de prevención.

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