Investigación del MIT afirma que las baterías usadas de coches eléctricos podrían usarse 10 años más en granjas solares

Un estudio del MIT muestra cómo los proyectos de reutilización de baterías usadas podrían aportar beneficios económicos tanto a los fabricantes de automóviles como a las granjas solares.

Energía renovable 26 de mayo de 2020
Cluster-baterias

Reutilizar las baterías usadas de los vehículos eléctricos en grandes sistemas fotovoltaicos es la opción más conveniente.

El aumento progresivo de los vehículos eléctricos en todo el mundo traerá una ola de baterías usadas como consecuencia de su uso.

Una enorme cantidad de dispositivos de almacenamiento cuyo rendimiento ya no es suficiente para garantizar una autonomía fiable a los vehículos. A pesar de esto, aún tienen mucha vida y el reciclaje puede no ser la mejor opción. Prueba de ello es un nuevo estudio del MIT de hoy en día que la opción de recuperación podría desempeñar un papel importante en el almacenamiento de la red durante más de una década.

La investigación, publicada en la revista Applied Energy, evaluó el potencial de las baterías usadas de los automóviles eléctricos en un hipotético sistema fotovoltaico conectado a la red eléctrica de California. En detalle, los científicos han elaborado 3 escenarios económicos diferentes: la construcción de una planta de energía solar de 2,5 MW; la construcción de la misma planta pero integrando un sistema de nuevas baterías de litio; la construcción de la planta integrando baterías recuperadas, con una capacidad del 80% en comparación con la original.

¿El resultado? Un sistema basado en baterías usadas podría ser una buena inversión, siempre y cuando cueste menos del 60% de su precio original.

El trabajo puede parecer simple, pero modelar el estudio en una escala de utilidad no lo es. “Hay muchos problemas técnicos“, explica el investigador Ian Mathews. “¿Cómo seleccionamos las baterías de coche para asegurarnos de que son lo suficientemente buenas para ser reutilizadas? ¿Cómo las unimos cuando vienen de diferentes coches para asegurarnos de que funcionan bien?“

Muchas preguntas son puramente económicas. “¿Estamos seguros de que estas baterías aún valen lo suficiente para justificar el coste de sacarlas de los coches, almacenarlas, revisarlas y volver a instalarlas para una nueva aplicación?” ¿O cuánto tiempo pueden funcionar de manera útil en su segunda vida?

La nueva investigación ha logrado responder a todas estas preguntas.

El equipo usó un modelo de degradación de batería semi-empírica, usando datos medidos, para predecir la pérdida de capacidad en diversas condiciones de funcionamiento. Descubrió que las baterías de litio podían alcanzar su máxima vida y valor operando en ciclos de carga y descarga relativamente “suaves”: nunca más del 65% de la carga completa o menos del 15%.

Obviamente, la economía real de un proyecto puede variar mucho en función de factores específicos, como las reglamentaciones locales. Sin embargo, el estudio de caso de California quiere ser el primer gran ejemplo a tener en cuenta. “Muchos estados están empezando a entender realmente los beneficios que el almacenamiento de energía puede ofrecer“, dice Mathews. “Y sólo muestra que deberían tener un bono que de alguna manera incorpore las baterías usadas en sus regulaciones.”

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