Carne artificial: ¿el futuro de la alimentación?

El aumento de la concienciación medioambiental está produciendo variaciones significativas en los hábitos de consumo

Alimentos y Tóxicos 01 de marzo de 2021
Hamburguesa

El incremento de la proporción de coches eléctricos o híbridos en circulación, la limitación de consumo de productos desechables o de un solo uso y la mejora de las tasas de reciclaje en muchos países son ejemplos de cómo la sociedad es capaz de adaptarse y transformar sus costumbres para beneficio del planeta.

Muchas de estas propuestas ponen el foco en nuestro modelo de alimentación e intentan mitigar la huella de carbono que ocasiona la generación y distribución de los alimentos que consumimos. Tendencias como la apuesta por el consumo de productos de proximidad o de producción ecológica han aumentado en los últimos años, a la vez que ha crecido también la preocupación por la emisión de gases de efecto invernadero como consecuencia de la producción y el consumo de carne animal.  

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LA CRÍA INTENSIVA DE GANADO: UN PROBLEMA MEDIOAMBIENTAL

Tradicionalmente, los productos cárnicos han sido un elemento básico en la alimentación de los humanos por el carácter omnívoro de la dieta de nuestra especie. Sin embargo, la industrialización y la globalización fomentaron el consumo generalizado de carne a escala global y generaron un modelo productivo que convirtió a la cría intensiva de ganado en una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. 


BBVAOpenMind-carne-artificial-1-1Las emisiones directas e indirectas de la cría intensiva de ganado a gran escala suponen un problema medioambiental.


Según datos de la ONU, se atribuye a esta industria en torno al 15% del total de emisiones de gases de efecto invernadero, una cifra equiparable a la que generan de forma directa el conjunto de transportes a nivel global. Gran parte de estas emisiones provienen de procesos indirectos como la cantidad de recursos destinados a la alimentación de los animales, que utilizan grandes extensiones de tierra y agua de forma poco eficiente, además de las emisiones directas derivadas de la propia digestión de los animales. En la producción de un kilo de ternera, por ejemplo, se emplean 15.000 litros de agua y se emiten 27 kilos de gases equivalentes al CO2. 

En paralelo, el crecimiento exponencial de la población mundial, que se ha triplicado en solo 70 años, y el aumento del consumo de  carne animal en sociedades emergentes como China, India u Oriente Medio, hacen que el modelo de producción de ganadería intensiva se vuelva poco sostenible para el medioambiente.

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‘CARNE’ A PARTIR DE VERDURA

Las opciones vegetarianas como hamburguesas o filetes a partir de elementos vegetales como soja, hongos o legumbres ofrecen una alternativa vegetariana a los productos cárnicos desde hace décadas, pero ahora la industria quiere atraer también a los  consumidores habituales de carne, por lo que intentan imitar la apariencia, el sabor y la textura del producto original.  

Empresas como Beyond Meat e Impossible Foods, son las dos compañías punteras en cuanto a la creación y distribución de hamburguesas a base de vegetales. La norteamericana Beyond Meat se convirtió en la primera empresa de productos alternativos a la carne en salir a bolsa en mayo de 2019 y ese mismo día sus acciones subieron un 163%. 


BBVAOpenMind-carne-artificial-2Las hamburguesas a base de vegetales han sufrido un boom de popularidad gracias a su distribución en supermercados y cadenas de restaurantes.

Imagen: Beyond Meat


El principal reto de estas opciones alimentarias no es solo conseguir que a la vista y al gusto los nuevos productos sean parecidos a la carne, sino que puedan sustituirla nutritivamente, ya que la carne animal es fuente de nutrientes fundamentales como hierro, cinc, calcio, yodo y vitamina B12, además de aportar una elevada proporción de proteínas. En lo que sí han superado a la carne animal es en sostenibilidad, pues según un estudio promovido por Beyond Meat, para producir una de sus hamburguesas se utiliza “un 99% menos de agua, un 90% menos de emisiones contaminantes, un 46% menos de electricidad y un 93% menos de territorio”.

CARNE IN VITRO

Un producto que sí podría igualar las propiedades nutritivas de la carne y a la vez evitar la gran mayoría de las emisiones derivadas de su producción es la carne artificial En este caso no se trataría de un producto vegetariano ya que sí utiliza material de origen animal. La ‘carne celular’ se crea  en un laboratorio a partir de células madre animales que, estimuladas en un biorreactor, se expanden de forma masiva y crean un tejido muscular de complexión similar al de la carne original. 

El problema de este tipo de productos es su coste, ya que por ahora no se han conseguido producir a gran escala ni comercializar a un precio asequible. La primera hamburguesa producida mediante esta técnica se presentó en 2013 gracias a un proyecto de 5 años de duración en el que se invirtieron 250.000€ y con un precio de mercado equivalente a de más de un millón de euros por medio kilo de esta carne.


BBVAOpenMind-carne-artificial-3Presentación de la primera hamburguesa del mundo creada en un laboratorio por un equipo de la Universidad de Maastricht en 2013.

Crédito: World Economic Forum


Aunque a día de hoy no es posible asegurar la viabilidad de la producción a gran escala de esta carne artificial, sí se ha conseguido reducir su coste de producción, aunque está por ver qué aceptación tendría entre el público una ‘hamburguesa molecular’.

LOS PELIGROS DE ELIMINAR LA CARNE DE LA DIETA

La carne animal posee nutrientes necesarios para el desarrollo humano en edades tempranas y se cree que su consumo fue fundamental en el desarrollo de la especie y su evolución hasta el homo sapiens de hoy. Abandonar su consumo de forma repentina plantea dudas acerca de la viabilidad nutricional de una dieta sin carne, así como  las consecuencias socioeconómicas que podría tener el cese de todas las actividades económicas derivadas de su consumo. 

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Los expertos aseguran que lo importante es tener una dieta variada y equilibrada que pueda aportar todos los nutrientes necesarios. De esta forma, una dieta puede ser vegetariana y perfectamente saludable mientras que otra puede ser omnívora y totalmente desequilibrada y viceversa. También hay que tener en cuenta que las alternativas vegetarianas a la carne no tienen por qué ser más saludables o menos procesadas. De hecho, los productos de Beyond Meat y de Impossible Foods tienen las mismas calorías que sus equivalentes originales. 


BBVAOpenMind-carne-artificial-4La dieta mediterránea, con una elevada presencia de frutas, verduras, hortalizas y cereales y una presencia reducida de carne es uno de los ejemplos de dieta sostenible.

Imagen: Pxuel


Por otra parte, eliminar drásticamente el consumo de productos animales supondría poner en riesgo la sostenibilidad económica del sector primario y de muchas zonas del mundo que dependen de la ganadería y la agricultura para subsistir, además de eliminar beneficios derivados de esta industria como el pastoreo, necesario para el equilibrio de determinados ecosistemas. 

Según advierte la FAO, la solución pasa por reducir la proporción de los productos cárnicos en nuestra dieta, ya que en los países desarrollados se come mucha más carne de la necesaria y sustituirlos por productos de origen vegetal como verduras, legumbres o cereales. Los productos que intentan reproducir la carne de formas alternativas pueden ser un buen comienzo para transformar nuestra y hacerla más saludable y con menor impacto medioambiental.

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La tendencia de sustituir la carne por productos alternativos, sin embargo, es algo que podría tener un impacto mínimo si a su vez no se implementan medidas para optimizar la industria agroalimentaria mediante la introducción de tecnologías y otros procesos con el objetivo de reducir su impacto ecológico, tal y como advierten los organismos internacionales. De esta manera, se podría lograr un modelo de producción de alimentos más sostenible para todos y responsable con nuestro entorno.

Fuente: BBVA Open Mind (.com)

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