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"Dar información sin más, por ejemplo, no es una buena estrategia, y se ha demostrado poco efectiva", apunta Carlos Porcel
Cambio Climático31/03/2021Con frecuencia, cuando una persona niega el cambio climático, solemos usar respuestas que resultan poco efectivas. Son las primeras que se nos ocurren, las primeras que se nos vienen a la cabeza. Dar información sin más, por ejemplo, no es una buena estrategia, y se ha demostrado poco efectiva: que una persona admita que su opinión puede ser errónea no significa necesariamente que la cambie, aunque parezca paradójico.
Para que la población asuma la importancia de frenar el cambio climático, se puede trabajar desde dos enfoques. El primer enfoque es el preventivo: una persona sin una opinión formada sobre el cambio climático está abierta a ser informada y será más probable que acepte su existencia y mantenga su opinión a lo largo del tiempo.
El segundo enfoque es adecuado para una persona que niega el cambio climático. Hay una manera de interpelarla que, según The Debunking Handbook 2020, suele funcionar mejor que dar información científica simplemente.
1. Habla de hechos (alude siempre a datos científicos).
2. Alerta del mito (cuestiónalo específicamente).
3. Describe la falacia (muestra su invalidez).
4. Repite los hechos (incluye más datos que lo corroboren).
Por ejemplo cuando alguien afirma: “Siempre ha habido cambios climáticos”.
1. Habla de hechos. Puedes responder: “Los científicos observan huellas de cómo las actividades humanas han modificado el clima. Los diferentes gases que emiten las actividades humanas (como las fábricas) los miden satélites y geólogos, y se ha comprobado cómo esos gases se están incrementando desde la revolución industrial”.
2. Alerta del mito. Un mito común es: “Es un desatino pensar que como antes ha habido cambios climáticos naturales, este también lo es. Este está producido por la actividad humana”. Cuestiona el mito solamente una vez. Repetirlo varias veces, paradójicamente, tiende a que la otra persona se lo crea más.
3. Describe la falacia. Podrías continuar: “Una cosa es que en el pasado haya habido cambios climáticos naturales y otra cosa diferente es que el actual sea producido por la inmensa cantidad de gases de efecto invernadero: barcos de la marina mercante, centrales de carbón, autopistas llenas de coches, miles de aviones surcando el cielo…”.
4. Repite los hechos. Puedes poner una metáfora: “Al igual que se puede saber si una persona ha fumado durante su vida viendo sus los pulmones, los científicos tienen pistas para saber con certeza que los humos de los vehículos o de la contaminación de las centrales térmicas son un factor directo en el incremento de la temperatura de los mares o en el incremento de la velocidad de los vientos”.
Te animo a probar estos cuatro pasos cuando te encuentres con alguna persona que niega el cambio climático.
En primer lugar, nunca hay que perder las formas y hay que ser siempre respetuoso. No los culpes: si lo haces, lo único que conseguirás es ponerlos a la defensiva y que se cierren en banda. No habrá posibilidad, entonces, de cuestionar su postura.
En segundo lugar, intenta evitar, en la medida de lo posible, la jerga científica y el vocabulario técnico. Hazlo sencillo y, si la situación lo permite, ilumina tu postura con ilustraciones o gráficos fáciles de comprender. Es importante hacer accesibles los conocimientos científicos para que la persona que tenemos delante pueda comprender el contenido que se le explica.
Por último, intenta ser eficiente con tu tiempo e inviértelo en aquellas personas que creas que pueden llegar a cambiar de idea. Sin embargo, no quieras correr: cambiar de idea no tiene porque conllevar que se modifiquen los hábitos de manera inmediata: las personas necesitamos tiempo para adoptar nuevas conductas. En el caso del cambio climático, además, es importante dar opciones específicas, es decir, explicar cómo se puede contribuir a frenarlo.
Ante todo, es importante hablar y explicar las cosas con cuidado e intentar conectar con la persona que tenemos delante y tener en cuenta que no todos los mensajes funcionan para todas las personas. No hay que olvidar que nuestro objetivo es conseguir llevar a cabo una conversación sobre el cambio climático que sea productiva y eficaz.
Hay una ingente cantidad de investigaciones que se han comprobado empíricamente y que suelen funcionar mucho mejor para que la población se haga consciente del cambio climático y actúe en consecuencia.
Estas investigaciones se han comprobado con ‘personas de la calle’ para motivarlas a hacer cambios, no solo de opinión, sino de conducta. Han sido realizadas por universidades, por fundaciones y por empresas de investigación social. Investigaciones basadas en evidencias.
Es hora de cuestionar el mito del “modelo de déficit de información”, demasiado extendido entre la mayoría de los activistas climáticos, que presupone que dando más información científica las personas cambiarán de opinión. Es cuestionable puesto que funciona muy pocas veces. Este mito tiene una consecuencia negativa puesto que no se atiende a otras maneras de comunicar que son muchísimo más eficaces para influir en la sociedad.
A Josep Espluga, investigador en Sociología y riesgos medioambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona, le preguntaron en la entrevista que se le hizo en este medio si conoce algún movimiento climático que haya puesto en marcha los nuevos enfoques de comunicación que se han comprobado que funcionan mejor. Su respuesta fue: “Aún no existe o se genera a niveles muy micro. Y esto es un problema global”.
Afortunadamente, cada vez hay más activistas que se dan cuenta de que usar hábilmente estos innovadores patrones de comunicación impactan muchísimo más en la sociedad que los usuales y facilitan que la población adopte hábitos benignos climáticamente, y que haya masa social para empujar el cambio de sistema socioeconómico. Hay múltiples investigaciones que lo constatan. Tal vez, la entidad que más y mejores estudios realiza sobre cómo comunicar el cambio climático sea Climate Outreach. Se pueden encontrar investigaciones sobre cómo llevar a cabo una conversación climática productiva, cómo plantear la incertidumbre climática, cómo usar las imágenes climáticas y muchos otros temas.
Es el momento de poner a prueba en contextos macro estas y otras pautas que se han comprobado eficaces en ámbitos micro. ¿Empezamos?
Fuente: Climaterra La Marea (.com)
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