El incidente en México reanuda el debate ambiental por el offshore argentino

Los grupos ambientalistas se alzaron con más fuerza en el afán de impedir la exploración frente las costas de Mar del Plata. Los verdaderos riesgos y el potencial hidrocarburífero de la zona

Agua y Glaciares 30 de julio de 2021
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Las imágenes del incendio en pleno Golfo de México por la rotura de un ducto de gas de una plataforma offshore dieron la vuelta al planeta y encendieron alarmas en una Argentina que se prepara para iniciar este tipo de exploración petrolera a gran escala por primera vez en su historia.

La bola de fuego burbujeante emergiendo hacia la superficie que se vio en el país azteca hizo recordar a la catástrofe ambiental de Deepwater Horizon del 2010 y reflotó los cuestionamientos a estos métodos productivos que son furor en muchas partes del mundo como Brasil y Guyana, pero que en nuestro país nunca habían sido desarrollados con intensidad más allá de la milla 12, en aguas de potestad del Gobierno Nacional.

¿Cómo se explica el incidente en México?

Pemex (Petróleos Mexicanos) es la empresa pública protagonista del incidente que ocurrió en un ducto ubicado a 150 metros de una de las plataformas offshore del yacimiento Ku-Maloob-Zaap, que se encuentra a poco más de 100 kilómetros de Ciudad del Carmen. Se trata del principal activo de la empresa, el cual proporciona al menos el 60% de la producción total de petróleo en México.


Este incidente es la expresión más clara de la situación actual en que se encuentran las instalaciones de petróleo en México. El rezago evidente que existe en mantenimiento y las condiciones tan precarias en que los trabajadores desarrollan sus actividades en las infraestructuras de esta empresa

afirmó a EOL el analista y consultor mexicano, Arturo Carranza.


Él destaca que, por más que no todos los incidentes lleguen a todos los portales del mundo, no se trata de un hecho aislado en la actualidad del sector petrolero mexicano. “Estamos hablando, sobre todo, de percances e incendios constantes en la operación de las refinerías”, dice. La lectura que Carranza es que esta desinversión en la manutención de la infraestructura de la industria se debe a que “hoy, una de las prioridades en la política energética de México es aumentar la producción de combustible, y en aras de alcanzar este objetivo, Pemex está forzando la marcha en las plantas de refinerías, y las condiciones de deterioro en que están no te permiten aumentar de esa manera la producción, entonces se exponen a constantes explosiones en las áreas de refinación”.

A su vez, hace foco en el papel que tiene la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) entorno a este incidente, que, de acuerdo a lo que explica Carranza, lejos está de haber sido un evento fortuito.

“Valdría la pena reflexionar sobre cuál ha sido el papel de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente con respecto a verificar que las instalaciones de toda la industria petrolera, Pemex y privados, opere a partir de criterios razonables”, explica y agrega que tiene la sensación de que no se ha evaluado de la manera indicada el papel de la agencia en los últimos años. “Es muy importante que explique por qué se han presentado tantos percances en Petróleos Mexicanos. La responsabilidad de la ASEA es justamente evitar estos incidentes, es por eso que es tan importante que dé cuenta de lo que ha hecho en este sentido”, remarca.

Con el énfasis deposita casi exclusivamente en que Pemex pueda cumplir sus metas de producción, la industria mexicana se encuentra con un evento de este tipo, que no generó muertes humanas, pero que al día de hoy resulta inmensurable el perjuicio que pudo haber generado en la fauna marina una fuga que duró cerca de cinco horas. “En la política actual, el papel de los órganos reguladores ha pasado a un segundo plano y esto actúa en perjuicio de la seguridad de las operaciones en todo el sector”, resume.

El potencial del offshore argentino y sus riesgos

Si bien se habla desde hace décadas de la riqueza hidrocarburífera del Mar Argentino, la exitosa experiencia del Presal brasileño y el gigantesco hallazgo en las costas de Guyana aceleraron los planes de exploración y motivaron al Gobierno de Mauricio Macri a organizar la licitación offshore más importante de la historia local en 2018, que otorgó un permiso de de cuatro años para que las empresas ganadoras puedan explorar las 18 áreas ofertadas, con un compromiso de inversión de 724 millones de dólares.

La iniciativa continuó pese al cambio de Gobierno y en los últimos días comenzó una audiencia pública para evaluar el impacto ambiental en la Cuenca Argentina Norte que se ubica frente a las costas de Mar del Plata y donde participan YPF, Shell y la firma noruega Equinor, entre otras empresas ganadoras de las concesiones.

En vínculo con la posibilidad de desarrollar un eventual proyecto offshore en Mar Argentino, el ingeniero industrial y consultor energético Cristian Alonso Sisini, asegura que “estamos hablando de tres empresas que tiene amplia experiencia. Shell tiene una de las experiencias de más larga data, Equinor también tiene mucha experiencia offshore e YPF vendría a la saga, pero no es la operadora, ya que entiendo que sería Equinor”.

Alonso Sisini recae en que a la idea de un potencial incidente en la operación de una plataforma siempre está atada a una falla en los sistemas de control. Por lo que la correcta implementación de ciertas pautas de control que funcionen a modo preventivo, no debería derivar en incidentes como el del reciente incendio en el Golfo de México.

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Por otra parte, Alonso Sisini dice que “además, la distancia entre la costa y estas formaciones es muy extensa. Estamos en una etapa de exploración. Este es el momento de dejar que exploren con tranquilidad. Los pozos exploratorios son los más controlados que hay, normalmente no debería haber problemas, agrega respecto al bloque CAN 100.

Según indica él, los pasos a seguir pasarían por, “a partir de los datos que surgen de las perforaciones exploratorias, se determina de qué reserva hablás, qué tipo de crudo es y qué dinero se puede generar con la extracción. Una vez llegada esta instancia, la presencia del Estado es fundamental e ineludible, sostiene: “cuando llegue ese momento y con suerte digan hay mucho acá y vale la pena abrirlo, ahí es donde el Estado tiene que ponerse serio y ubicar veedores en este nivel y este otro nivel, y va a haber reglamentaciones respecto de la calidad de los materiales, y la calidad de las instalaciones redundantes necesarias (hay una estructura para sacar el crudo del pozo y otra para controlar ese flujo). Si justamente algo pasa en una válvula o se desgastó un material, tenés que tener una estructura de back-up al lado”.

Impacto ambiental

Partiendo de la utilización de un estudio que hizo la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires como fuente, Luisina Vueso, coordinadora de la campaña por la protección del Mar Argentino de Greenpeace indica que “tomando todos los escenarios de producción que había presentado Pampa Azul para los proyectos offshore, decía que, según la incidencia de derrames en los últimos cincuenta años, existe prácticamente un 100% de que haya derrames


Creemos que se debería priorizar la protección ambiental a raíz del impacto que va a tener en los ecosistemas marítimos y también pensar que estamos abriendo una nueva frontera petrolera en medio de una emergencia climática, con una altísima probabilidad de derrames. Cuando, en realidad, deberíamos estar virando hacia la búsqueda de energías limpias y apostando fuerte hacia una transición energética real

dice Luisa Vueso, en un claro contraste con la mirada del sector hidrocarburífero.


En vínculo con la exploración sísmica, etapa del proceso de desarrollo más cercana en el tiempo en el caso de recibir el aval del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, ella asegura que esta práctica consiste en “bombardeos acústicos que se hacen con cañones submarinos de aire comprimido que generan un ruido muy potente en toda la columna de agua. El ruido viaja hacia el fondo, rebota y con un sensor que tiene el barco toman la información y de esta manera generan mapas”.

El resultado es altamente nocivo, entiende Vueso, “más aún porque estamos hablando de animales cuyo principal sentido es el oído. Lo necesitan para todo. Esto los deja prácticamente discapacitados y los puede matar”. Para ser más clara en su punto, agrega: “imaginá que a nosotros nos molesta que pasa el colectivo por la esquina y lo escucho constantemente, pensemos en un bombardeo constante en tu ambiente que genera un ruido comparable al despegue de un transbordador espacial cada diez segundos, durante meses”.

Las claves en la prevención: el Estado y el personal

El punto clave, dice Alonso Sisini, es que el Estado tiene que determinar pautas claras sobre cómo se tienen que construir estas plataformas, qué control tiene que haber”. Insiste: “esto no puede dejarse en manos de las petroleras”. 

Las inspecciones de control correspondientes deben acceder al lugar y si encuentra una válvula que no funciona, se pide todo el registro para determinar por qué no funciona. El control del control lo tiene que hacer el Estado, de lo contrario siempre vamos a estar mal, siempre va a haber una plataforma que se hunde o se incendia”, asegura.

En marzo de 2001, una plataforma offshore de Petrobras terminó afrontó un incidente que derivó en el hundimiento de la unidad y la muerte de al menos diez personas. Recuerda el caso y dice que “lamentablemente, la historia demuestra que dos o tres fallas ha habido ligadas al personal. Por lo cual, el personal que opere sea capacitado y no se reemplace así como así, es decir que tenga autonomía de decisión respecto a los pasos a seguir.

Después de ocurrir una explosión menor en la plataforma de Petrobras, cuenta que “el jefe de la plataforma decidió seguir operando y esto es una decisión meramente económica. Después se dio una segunda explosión que fue fatal que llevó al desenlace final de la plataforma. Y concluye: “ahí tenés un sinsentido total. Debería haber determinado la forma más segura de parar la producción, privilegiar la inspección de daños y después determinar las acciones a seguir, pero no seguir produciendo”.

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En definitiva, hacer una apuesta de esa magnitud con un riesgo que pueda involucrar un daño ambiental, muertes humanas y la destrucción de la plataforma, siempre va a terminar siendo una peor opción que retrasar el volumen de producción durante una serie de semanas en la espera cambio de una válvula. 

También se remite al caso de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon a 80 kilómetros de la costa de Louisiana, bajo la operación de British Petroleum. El daño ambiental es de por sí grave, no hay que minimizarlo, pero también genera un grave daño económico al margen de la industria, como fueron los pescadores de la zona. La contaminación del lecho marino terminó contaminando absolutamente a la producción”. Remarca también que “uno a veces se detiene en ver que la playa está llena de petróleo, pero ¿qué pasa 25 kilómetros mar adentro? Y quizás cuando te sumergís la parte más densa del crudo estaba pegada a materiales de lecho marino”.

De acuerdo a lo que explica él, son tres o cuatro puntos de control clave para que aún en el peor de los casos, se minimice el daño: “uno en el fondo del lecho marino para que se corte la producción, otro en la boca de unidades de procesamiento y otro cerca de las unidades de almacenamiento para que se pueda ventear rápidamente el contenido, siempre con el objetivo de contener el daño”. La lectura que hace es que, dándose este proceso de control, si vos tenés una unidad bien pensada y operada de la manera más segura posible, no debería suceder esto. De algún modo, concluye: “es fácil rememorar los tres accidentes, cuando a nivel mundial tenés más de 3.000 unidades operando. No dejan de ser casos aislados en 40 años”.

La pugna: aprovechamiento económico y protección ambiental

Lejos de ser novedoso el contrapunto entre ambas posturas sobre una misma actividad, la posibilidad del offshore en Mar Argentino añade un nuevo episodio. “Sabemos que tienen entre cuatro o cinco años – dice la representante de Greenpeace Argentina– para empezar a producir. Entonces, ¿cerca de 2030 vas a empezar a producir petróleo cuando las NDC (Contribuciones a Nivel Nacional) dice que, de acá a 2030, vamos a bajar nuestras emisiones y llegar a la carbono neutralidad en el 2050? Es contradictorio”.

Al margen de que la oposición por parte de la organización ambientalista se opone a todo desarrollo nuevo que desarrolle la producción de combustibles fósiles, Vueso subraya que la particularidad de esta zona del Mar Argentino que son los únicos y primeros pozos en aguas ultra profundas. Estamos hablando de más de 4.000 metros de profundidad en una zona del Mar Argentino con grandes corrientes”.

Según indica Vueso, “es una zona muy rica y productiva del Mar Argentino, no sólo porque es zona de reproducción de algunas poblaciones de peces, sino también que es zona de alimentación de muchas especies migratorias de nuestro mar que van hasta ahí a alimentarse”. Elefantes marinos, pingüinos, lobos y ballenas se suelen reproducir en las costas, “pero recorren miles y miles de kilómetros para alimentarse ahí, por lo cual es una zona de gran incidencia del Mar Argentino, explica.

Al momento, el Ministerio de Ambiente aún no se expidió. Tiene diez días para hacer un informe de lo que fue la Audiencia Pública y después la empresa operadora tendrá un período para hacer arreglos correspondientes al estudio de impacto que presentaron. “Luego, el Ministerio de Ambiente tiene veinte días más expedirse con su opinión, si valida o no el proyecto. Aún no ha habido ninguna comunicación oficial. La realidad es que no sabemos cuál es la opinión del Ministerio de Ambiente, dice Vueso.   

Ella sostiene que la mirada integral que plantea Greenpeace Argentina es que “si va a haber inversiones, que sean en energías limpias, en abordar la transición. Nosotros sabemos que existe un polo que ya está muy enquistado y que está frente a Tierra del Fuego”. El caso de los bloques adjudicados en Mar Argentino significa abrir una nueva frontera. Es empezar de cero. Y para empezar de cero, hacelo con una energía limpia”.

Fuente: Energia Online (.com.ar)

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