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Este estilo de inversión responsable ya acumula 3,9 billones de euros
Energía renovable08/11/2021
La marea verde está inundando la industria de gestión de activos en Europa. Las gestoras de fondos de inversión han atraído entre enero y septiembre 339.000 millones de dólares (292.000 millones de euros) en fondos que aplican algún criterio extrafinanciero en su análisis (medioambiente, impacto social y gobierno corporativo, ASG), de acuerdo con datos recabados por Morningstar. Esta cantidad representa el 63% de todo el dinero captado por el sector en los tres primeros trimestres de 2021.
Hace tan solo cuatro años el dinero invertido en este tipo de vehículos era aún residual y controlado por un puñado de gestoras especializadas. Sin embargo, la cumbre del clima de París en 2015 y el fuerte impulso regulatorio de la Comisión Europea han cambiado por completo el panorama, haciendo que los grandes bancos y gestoras de fondos se sumen a esta iniciativa.
Según el último informe elaborado por Morningstar, al cierre de septiembre había ya 3,9 billones de euros en fondos ASG, el 88% concentrado en Europa. Estados Unidos, pese a ser una mayor potencia en la gestión de activos, tan solo cuenta aún con el 12% de los fondos sostenibles.
Maxime Carmignac, responsable de la oficina británica de Carmignac, recuerda cómo hasta hace poco tiempo las gestoras explicaban en las conferencias los dos o tres fondos ASG que tenían. “Ahora es al revés, la mayor parte de los nuevos lanzamientos de la industria son sostenibles”, apunta.
Europa no solo acumula la mayor parte de dinero con este perfil inversor, sino que del nuevo dinero que llega a estos vehículos ASG, el 81% sigue fluyendo aún hacia fondos del Viejo Continente.
El reglamento de la Unión Europea sobre divulgación de información sobre finanzas sostenibles (SFDR, por sus siglas en inglés), que entró en vigor el 10 de marzo de 2021, ha sido un catalizador de esta tendencia. Tras su aprobación, las gestoras que quisieran hacer gala de que sus fondos son ASG tienen que ceñirse a la nueva legislación y enmarcarlos en las nuevas categorías, conocidas como artículo 8 y artículo 9.
Un fondo del artículo 8 es un vehículo de inversión “que promueve características medioambientales y sociales” en empresas que siguen prácticas de buen gobierno. Los promotores del fondo deben explicar periódicamente cómo persiguen estos objetivos. Los fondos del artículo 9 van un paso más allá porque deben marcarse un objetivo de inversión sostenible explícito aplicable al producto, es decir, el resultado.
La mayor parte del dinero está entrando en fondos de artículo 8, aunque, por ejemplo, durante el último trimestre hubo unas entradas netas en fondos de la máxima calificación ambiental por valor de 18.700 millones de euros.
Fernando Luque, editor jefe de Morningstar en España, considera que el empuje de los fondos verdes se va a mantener en los próximos años gracias, en parte, a las nuevas reglamentaciones. “La Comisión Europea ha aprobado que los distribuidores de fondos y los asesores tengan que preguntar a sus clientes si quieren que sus inversiones tengan este perfil sostenible, y lo normal es que la mayoría de la gente responda que sí que quiere, por lo que habrá cada vez mayor trasvase”.
Durante los últimos meses, muchas gestoras de fondos están aprovechando para revisar su oferta de productos y transformar algunos vehículos bajo la nueva óptica ASG. Por ejemplo, algunos fondos especializados en el sector energético han revisado su folleto para invertir solo en energías alternativas y así cumplir con la nueva certificación.
Uno de los cambios más relevantes del sector lo protagonizó BlackRock, la mayor gestora del mundo, cuando en enero de 2020 anunció que iba a situar la sostenibilidad en el centro de su enfoque de inversión.
No es una producción propia, la fuente es Cronista (.com)

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