¿Podemos reducir el uso de agrotoxicos?

La Argentina tiene el triste récord mundial de uso de agrotóxicos per cápita

Alimentos y Tóxicos 08 de noviembre de 2021
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Después de muchos años sin que Estados Uidos designara un embajador en Buenos Aires, en 1993, Bill Clinton envio a James Cheek, quien en su primera declaración a los medios argentinos manifestó que además de ser apasionado del futbol e hincha de San Lorenzo, su misión era que Argentina desarrollara dos nuevas aéreas de negocios: la de ensayos clínicos de medicamentos para la Big Pharma y la de cultivos transgénicas de Monsanto. En 1996 el Secretario de Agricultura de Menem, Felipe Solá, autorizó la introducción de semillas de soja transgénicas resistentes a glifosato de Monsanto y en estos 24 años se consolidó un modelo de agronegocio que extendió el monocultivo, concentró la producción en menos manos, extendió el desmonte, intrusó territorio de pueblos originarios y campesinos a los que expulsó y elevó el consumo nacional de agrotóxicos a nivel de récord mundial.

La cantidad de litros de agrotóxicos que se aplican en todo el país ha aumentando sin cesar a pesar de que Monsanto aseguraba que su consumo se reducía con sus semillas. Según las Cámaras de empresas de agrotóxicos, en 1990 se aplicaron 38 millones de litros en todo el país que en 2018 eran más de 500 millones de litros. Si bien aumentó la superficie cultivada en poco más de 50% (de 20 millones de hectareas a 32 millones), el aumento del consumo de agrotóxicos es mayor al 1000%, y esto ocurrió porque este modelo de producción es dependiente de químicos, porque tanto las malezas como los insectos se adaptan o acostumbran a los agrotóxicos con que los atacan y al cabo de pocos años ya no sufren daño ante su fumigación. En esa situación la respuesta del agronegocio es aumentar la dosis del agrotóxico y/o mezclarlo con otras moléculas similares, como se observa en el actual control de malezas que en 1996 utilizaba 3 litros de glifosato por hectarea por año y ahora están fumigando con 12 litros en esas mismas hectáreas, pero mezclado con 2 litros de 2.4D por año, dicamba y otros herbicidas. Este aumento continuo del consumo de agrotóxicos beneficia indudablemente a las empresas multinacionales de agrotóxicos que cada año facturan más (arriba de los 3.000 millones de dolares) y se convirtieron en actores esenciales de este modelo.

No es una producción propia, la fuente es El Cohete a la Luna (.com)

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