El edificio brutalista que se convirtió en un lujoso hotel: se autoabastece de electricidad y agua caliente

El lugar, parte de la visión de un maestro de la Bahaus, renace como un ícono para el huésped moderno en Connecticut, Estados Unidos; detrás de su exterior fuerte y robusto, hay pura elegancia

Construcción sustentable 03 de junio de 2022
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Después de estar abandonado durante las últimas tres décadas, desde que su posterior dueño, Pirelli Tires, lo vendió en 1999, el edificio brutalista de Marcel Breuer parece cobrar nueva vida con el hotel Marcel New Haven, Tapestry Collection by Hilton, diseñado por Bruce Becker, de Becker & Becker. Este lujoso resort también sería el primero cero emisiones de Estados unidos, capaz de generar al menos tanta energía como la que consume. Ahora, este lugar que antes producía piezas para la industria automovilística tiene una nueva oportunidad.

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A diferencia de la mayoría de las adaptaciones de los edificios de hormigón brutalistas, y muy diferente de la mayoría de los hoteles que consumen energía, la nueva versión de este edificio histórico promete cero emisiones netas y producirá toda su propia electricidad, calefacción y agua caliente.

Marcel Breuer estaba en lo alto de su fama cuando en 1968 le encargaron diseñar la sede de la Armstrong Rubber Company. Su plan era un edificio brutalista de nueve pisos con fachada de concreto y oficinas administrativas sobre talleres de investigación de baja altura para la sede en New Haven, Connecticut. Esta figura se elevaba sobre el estacionamiento de dos autopistas interestatales y se convirtió en una reliquia de la era industrial moderna.

¿Qué es el movimiento brutalista?

El movimiento brutalista nació en países comunistas europeos y predominó sobre todo en la década de los 60 y 70. Surgió incorporando el hormigón o cemento al diseño de edificios populares, que creaba una fachada de estilo escalera. A pesar de su éxito, estos edificios recibieron también muchas críticas, de quienes los veían como pilas de cemento. El brutalismo se caracteriza por el uso masivo del concreto para poder resaltar el poder de la estructura, con volúmenes robustos y acentuados.

Ahora, con la remodelación que preserva su arquitectura, el Hotel Marcel será el alojamiento más cercano a Union Station y al campus de Yale West. Además, tendrá vistas del puerto y centro de la ciudad. En 2019, Becker compró el edificio por 1,2 millones de dólares, un precio económico, pero que necesitaba de una inversión de otros cuatro para la reparación.

¿Cómo es por dentro el hotel?

De acuerdo con AD Magazine, para la remodelación de los interiores se inspiraron en mujeres artistas de la Bauhaus, como referencia a Breuer y Becker recurrió a Dutch East Design, una empresa de Brooklyn con experiencia en la remodelación de hoteles.

Cada habitación tiene una silla Cesca de Breuer y colchas geométricas de la artista Cory Siegler. El friso de azulejos es terracota y sobresale un grabado de Howardena Pindell, que cuelga junto al banco del elevador. En palabras de Larah Moravek, de Dutch East, querían que los interiores fueran suaves para el diseño que ya es bastante fuerte.

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Los paneles de madera de piso a techo revisten las suites más lujosas en la octava planta, donde antes estaban las antiguas oficinas ejecutivas. La novena planta tiene una sorpresa, Becker abrió un espacio con un patio central y paredes de cristal para abrir paso a la luz natural. Tiene también una segunda estancia para reuniones y eventos.

Además de su condición de cero emisiones y su certificación LEED Platino, el hotel Marcel no usará gas natural. Su sistema de calefacción y aire acondicionado operarán con electricidad y la cocina con quemadores de inducción. Su alumbrado también se alimenta por Ethernet, lo que busca reducir hasta el 30% del consumo de energía. Incluso, datos arrojan que puede funcionar indefinidamente sin conexión a la red eléctrica, solo con luz del sol.

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De acuerdo con el medio citado, se espera que el Hotel Marcel inicie una nueva tendencia en hoteles y en la red eléctrica de Estados Unidos, por lo que, al considerar que la construcción representa casi el 40% de las emisiones de carbono en el mundo, este es un paso pequeño que podría cambiar el paradigma, más allá de su modernismo.

No es una produccion propia, la fuente es el diario La Nacion (Argentina)

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