Covid-19: el humo que estamos respirando nos pone en riesgo

Hay riesgo de incendios inmanejables, según Defensa Civil. Expertos internacionales y locales resaltan el vínculo entre contaminación del aire y mayor mortalidad por coronavirus. No se mide polución en la provincia

Contaminación 26 de agosto de 2020
Gel-frenar-incendios

Es un clásico de todos los años: más de 1.140 incendios causados por quema ilegal hubo que apagar, y eso que “la cuenta” llegó sólo hasta el martes. Se quemó de todo: cañaverales, basura, banquinas, pastizales... El cielo hace semanas que está gris y lo único que llueve es de color negro.

“Cualquier quema en estos días nos pone en riesgo de incendios inmanejables, por las condiciones climáticas: sequía, altas temperaturas y fuertes vientos - resaltó el ingeniero Fernando Torres, director de Defensa Civil de la Provincia-. A veces podemos apagarlos; otros son tan grandes que sólo queda hacer cortafuegos para que las llamas no avancen”. “Pero, además, es una irresponsabilidad la cantidad de quemas teniendo en cuenta el contexto de la pandemia de coronavirus”, destacó.

Parecemos habernos resignado, pero no deberíamos; y la alerta viene de más de un lugar: “la exposición a humo de incendios puede irritar los pulmones, causar inflamación, alterar el funcionamiento del sistema inmunitario y aumentar la susceptibilidad a infecciones respiratorias, incluido -probablemente- covid-19”, se advirtió desde el Centro para Control y Prevención de Enfermedades (CDC), del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU.

Es muy grave -aseguró Jorge Alba, neumonólogo de Terapia Intensiva 4 del hospital Padilla y docente de la Facultad de Medicina de la UNT-. No tenemos datos locales, pero investigadores de la Universidad de Harvard hallaron que el incremento de partículas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2,5) se asocia con aumento de 15% en la tasa de mortalidad por covid-19”. “El estudio maneja datos de más de 3.000 lugares de EEUU -agregó-. Y deberían hacernos pensar... El de Tucumán es un aire altamente contaminado”.

Rachel Nethery, profesora de Bioestadística en Harvard y una de las autoras del estudio especificó a EOS.org: “hallamos en quienes vivieron en condados con altos niveles de contaminación de aire durante los últimos 15 a 20 años una tasa de mortalidad sustancialmente mayor”.

“Y hay más -añadió Alba-. Yaron Ogen, del Instituto de Geociencias y Geografía de la Universidad Martin Luther (Halle-Wittenberg, Alemania), combinó tres datos clave: niveles de contaminación medidos por el satélite Sentinel 5P de la Agencia Espacial Europea; información sobre corrientes de aire de la agencia meteorológica NOAA, y muertes confirmadas relacionadas con covid”. Su conclusión: las zonas con alto número de muertes también tenían niveles muy altos de dióxido de nitrógeno (una de las partículas que produce la quema de cañaveral) y particularmente bajo movimiento del aire; y esas áreas, incluida la provincia de Hubei, en China, tienen un rasgo común: están rodeadas de montañas. Cualquier coincidencia...

Sin datos

Qué puede pasar aquí es difícil saberlo, entre otras razones porque por ahora no se hacen mediciones, aunque sería el modo científico de empezar a solucionar el problema (ver “No hay cifras...).

Pero la experiencia enseña, y más voces locales claman: “el humo de las quemas es una mezcla compleja de muchos contaminantes del aire, y a menudo se caracteriza por concentraciones elevadas de partículas finas que pueden durar días, semanas o meses en el ambiente”, señaló Alejandro Valeiro, coordinador del Laboratorio Virtual del INTA en Europa (Labintex-EU), actualmente con sede en INTA Famaillá. “Según trabajos de investigación (referidos en especial a incendios forestales) por cada 10 microgramos por metro³ de aumento de esas partículas en el aire, se incrementan un 6% las admisiones de pacientes con asma en los hospitales”, puntualizó.

“No es difícil de entender. Y lo decimos desde hace una década -resaltó la neumonóloga Nora Vázquez de Argiró, ex jefa del Servicio de Neumonología del hospital Padilla y ex profesora de Clínica Médica en la Facultad de Medicina de la UNT-. Hay partículas que lesionan más que otras. Pero sean las que sean, la altísima cantidad que estamos respirando a diario es muy dañina”.

Aparato respiratorio

La mayor parte del aparato respiratorio está recubierto por su epitelio, que tiene tres capas: una de células con cilias (“como colitas de espermatozoides”, graficó Vázquez de Argiró), que están en un líquido que forma la “segunda fila”, y la tercera y más superficial es una capa mucosa. “Las cilias, en el líquido, funcionan como cepillitos para limpiar el moco. Si ingresan muchas impurezas, el equilibrio de epitelio se cae, y la limpieza no funciona”, explicó la neumonóloga y aportó: “respirar este aire puede incrementar el riesgo de problemas si se contrae covid-19, porque podemos tener, sin saberlo, pulmones previamente lesionados”.

¿Qué hacer?

No es sencillo responder esta pregunta: el problema de salud que vivimos es ambiental, no individual. “Un ambiente sano es la base de la salud en la población -señalaba ya en 2016, Margaret Chan, entonces directora General de la OMS-. Si los países no adoptan medidas (...) millones de personas seguirán enfermando y muriendo prematuramente”.

El problema es que el daño ambiental no se revierte en 15 minutos. Es cierto que se avanzó en mejorar instalaciones de ingenios y en algunos esfuerzos por controlar quemas, pero claramente no basta. “Hay que redoblar los esfuerzos que ya se hacen para prevenir y evitar las quemas de todo tipo”, advirtió Valeiro. “Si bien como INTA no estamos en la primera línea de la lucha contra el coronavirus, nuestra experiencia en temas productivos y ambientales nos anima a sugerir que a las recomendaciones de quedarse en casa, mantener distancia social, usar barbijo y lavarse las manos con frecuencia, entre otras, debemos agregar ¡no queme!”, reclamó.

“Los cambios tienen que ser integrales -señaló Vázquez de Argiró-. Conseguir aire más respirable puede lograrse con una ‘cosecha verde’, que hasta es un buen negocio, pero requiere decisión política y empresarial ese cambio”.

Por supuesto -rescató- también hay que insistir en la responsabilidad individual de no producir quemas, por “chicas” que parezcan (¿recuerdan el principio: basura, banquinas, pastizales, fogatas?).

Y esa sí, ciudadanos de a pie, está en nuestras manos. Como usar correctamente el barbijo.

No hay cifras de Tucumán

Daño respiratorio cerca de un ingenio y la opción de la “cosecha verde”

“Hace unos 10 años trabajamos, con estudiantes que hacían la pasantía rural, sobre contaminación del aire. No había cómo medir (sigue no habiendo), pero justo salió un juicio que obligaba a un ingenio a realizar controles -cuenta Nora Vázquez de Argiró, ex jefa de Neumonología del Padilla-. El trabajo lo hizo la Universidad de Córdoba y detectó niveles tres veces superiores a lo máximo admitido. Con esos datos hicimos en la localidad aledaña una medición controlada (personas con al menos 10 años de residencia, ningún fumador, etcétera) y aleatorizada, y los datos fueron preocupantes. Habíamos establecido, como estadísticamente relevante, una cifra que superaba el 16 % de personas con síntomas de obstrucción respiratoria. Era un piso alto, pero lo preferimos así. Encontramos que el 22% de las espirometrías realizadas indicaba obstrucción”.

La especialista destaca que hay una solución más eficiente y menos peligrosa que el uso de fuego en los campos, lo cual no sólo genera contaminación sino también graves cortes de energía porque el fuego alcanza el cableado. “Se conoce como ‘cosecha verde’, y consiste en llevar al ingenio toda la caña. Lo hacen en Colombia, por ejemplo. El rastrojo se separa allí y se usa como combustible para las calderas. El requisito, que no es barato pero es costoeficiente, son calderas con filtros incorporados”, agrega.

Fuente: La Gaceta (Tucuman, Argentina)

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“Hoy parece ya una obviedad la preocupación sobre los residuos, pero pocos se acuerdan que hace diez años la protección medioambiental se circunscribía básicamente a la contaminación del aire y agua, algo de suelo y la protección de la flora y fauna, más nuestro conocido Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. De residuos poco, o casi nada y la mayoría del asunto se abordada desde una perspectiva sanitaria”

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