El mundo podría ver resultados en la lucha contra el cambio climático

Aunque los países tienen que comprometerse a reducir más las emisiones

Cambio Climático 11 de junio de 2021
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Todos los años desde 1995, decenas de miles de estudiosos de las políticas climáticas, políticos, periodistas y activistas de todos los rincones del mundo se reúnen a finales de año en algún lugar del planeta. Durante dos semanas, se apiñan en un centro de convenciones cerrado. Se habla mucho y se duerme poco. En ocasiones, centenares de personas se congregan en un mismo auditorio; en otras, se apiñan en pequeños grupos. El aire fresco es un lujo. Hay bebidas y comidas sociales. Y, cuando se acaban los actos, todos regresan al lugar del que vinieron. En otras palabras, las cumbres climáticas que celebra la ONU todos los años son acontecimientos ideales para la propagación de un virus pandémico.

Por ello, no es de extrañar que el encuentro de 2020 (llamado COP26) se haya postergado hasta noviembre de 2021. Desde una perspectiva de salud pública, la decisión era algo que caía por su propio peso. Quizá también haya sido un golpe de suerte para el gobierno británico, que debía ser el anfitrión del acto en Glasgow. Ya a principios de 2020 quedó bastante claro que el primer ministro Boris Johnson y su equipo estaban completamente ocupados con el Brexit y no parecían mostrar demasiada dedicación al frente climático. La prórroga les ha dado 12 meses adicionales para hacer sus deberes.

Torre Eifel/ParisLa lucha por mantenerse por debajo de 1,5ºC
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Es probable que el mundo vea en 2100 un aumento de en torno a 3ºC con respecto a las temperaturas preindustriales


Parece que ha valido la pena. La tarea clave antes de la celebración de la COP26 es convencer y empujar a los casi 200 gobiernos que forman parte del acuerdo de París de 2015 para que profundicen y mejoren sus promesas de reducción drástica de las emisiones nacionales. Sin embargo, la suma de esas contribuciones determinadas nacionalmente (CDN) no bastaba por ahora para impedir un calentamiento catastrófico. Según indican los modelos, es probable que el mundo vea en 2100 un aumento de en torno a 3ºC con respecto a las temperaturas preindustriales, un calentamiento muy superior al objetivo del acuerdo de limitar el aumento a 1,5-2ºC.

Para compensar ese déficit, los firmantes debían presentar CDN más ambiciosos a finales de 2020. Por ahora lo han hecho 15 de ellos, principalmente pequeños países en desarrollo que sólo representan el 4,6% de las emisiones mundiales y que, sin embargo, sufren enormemente sus consecuencias climáticas.


La UE afirma que reducirá todas sus emisiones de gases de efecto invernadero y alcanzará el cero neto en 2050


Desde la perspectiva de la política climática mundial, 2021 comienza el 12 de diciembre de 2020, el quinto aniversario del acuerdo de París. En lugar de anunciar la apertura de la COP26 en Glasgow, el aniversario estará marcado por una cumbre coorganizada por Johnson y el secretario general de la ONU António Guterres. Se harán entonces muchos compromisos climáticos nuevos. Estimulados por las recientes declaraciones de la Unión Europea (UE) y China sobre la eliminación de todas o la mayoría de las emisiones a mediados de siglo, más países presentarán objetivos similares de emisiones netas cero.

La UE afirma que reducirá todas sus emisiones de gases de efecto invernadero y alcanzará el cero neto en 2050, de acuerdo con lo que, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, es necesario como promedio mundial para alcanzar el objetivo de 1,5ºC de París. En septiembre de 2020, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país reducirá las “emisiones de carbono” (es decir, sin incluir otros gases de efecto invernadero) a cero neto en 2060. Se espera que tanto la UE como China registren en la ONU esos objetivos de mediados de siglo como parte de sus CDN actualizadas. Se supone que los detalles acerca de cómo planean alcanzar esas loables ambiciones, y cumplir con los objetivos para 2030 de alcanzar un máximo de emisiones (China) y reducirlas a un 55% por debajo de los niveles de 1990 (UE), se especificarán en el XIV plan quinquenal chino y el Acuerdo Verde comunitario.

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Se espera que la pandemia cause una reducción de casi el 8% de las emisiones mundiales de CO2 en 2020


Igualmente importante será el modo en que los países expongan en la Cumbre de Adaptación Climática, que se celebrará digitalmente a finales de enero, sus planes para adaptarse a los inevitables impactos de un clima más cálido, así como el modo en que los países lleven a cabo sus planes de recuperación económica tras la Covid-19. Se espera que la pandemia cause una reducción de casi el 8% de las emisiones mundiales de CO2 en 2020, en comparación con lo previsto sin la recesión mundial asociada a ella. El que las emisiones vuelvan a aumentar o no, como ocurrió después de la crisis financiera mundial en 2007-2009, dependerá de la forma en que los países decidan estimular sus deterioradas economías. Algunos, como Nigeria, ya han anunciado planes para eliminar gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles como parte de la recuperación. Otros, como Canadá y Francia, han vinculado a los fondos de rescate condiciones relacionadas con el clima. Y la Comisión Europea planea gastar en acción climática el 30% de su paquete de recuperación.

Tales medidas ayudarán a una transición mundial hacia una economía más ecológica y, en última instancia, mantendrán las temperaturas mundiales más bajas de lo que habría sido de otro modo. Pero eso no basta. Los planes de recuperación de China y la India, en particular, siguen incluyendo estímulos para el desarrollo futuro de la energía del carbón, algo totalmente incompatible con los objetivos de París.


EE.UU. regresa al redil de la lucha contra el cambio climático con el nuevo presidente electo Joe Biden


El mayor agente climático que no habrá que perder de vista en 2021 es Estados Unidos, que regresa al redil de la lucha contra el cambio climático con el nuevo presidente electo Joe Biden. El 4 de noviembre, al día siguiente de que los estadounidenses acudieran a las urnas, ese país abandonó oficialmente el acuerdo de París siguiendo los planes puestos en marcha por el presidente Donald Trump a los seis meses de asumir el cargo en 2017. Biden revertirá esa decisión poco después de entrar en la Casa Blanca.

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El nuevo presidente respalda el objetivo del cero neto en 2050, lo cual, junto con las promesas europeas y chinas, daría más o menos una fecha de caducidad al 45% de las emisiones mundiales. De todos modos, esa fecha está muy lejos; y, si algo ha demostrado la presidencia de Trump, es que los planes mejor trazados pueden ser fácilmente revocados por la siguiente administración. En lo referente al clima, será importante para Biden tener éxito allí donde Barack Obama fracasó. Y las bases para ello deben sentarse en 2021.

Fuente: La Vanguardista (.com)

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