Generación verde: cada vez más adolescentes sacan la carne del plato

Crecen las consultas a los nutricionistas con el objetivo de modificar la alimentación. ¿Está bien apoyar a los hijos en estos cambios?

Alimentos y Tóxicos 06 de noviembre de 2020
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Para disminuir la huella ecológica. Ese fue el primer impulso que tuvo Camila Segura (16) cuando decidió volverse vegetariana, hace un año y medio. Me parecía demasiado importante tomar hábitos que me lleven a contaminar menos, considerando que la industria cárnica es la que más afecta nuestro planeta. Siempre fui consciente de lo que consumo y cómo puede llegar a afectar a mi entorno. Esto me hizo sentir bien, y me hizo seguir una dieta saludable. Mi mamá entendió mi elección después de un tiempo. Preparo mis comidas incluyendo legumbres, lácteos, verduras, frutos y siempre variando e incluyendo la mayor cantidad de alimentos y nutrientes posibles, cuenta.


Igual que Camila, cada día más adolescentes y jóvenes deciden sacar las carnes de su plato. Médicos y nutricionistas advierten que las consultas son cada vez más y están vinculadas con una mayor conciencia ambiental y al acceso masivo a la información por las redes sociales. Es una tendencia que va mucho más allá de una cuestión alimentaria; plantea ante todo cuidar la tierra, la naturaleza y los animales.

Si bien el vegetarianismo o el veganismo no son nuevos, crecen a grandes pasos. Se calcula que casi uno de cada 10 argentinos no come carnes. La oferta gastronómica ya tomó nota de estas preferencias y cada vez más emprendimientos ofrecen, al menos, una opción veggie. Hasta en los viajes de egresados las empresas han incluido estas alternativas por pedido de los viajeros. Principalmente, son mujeres las que se han sumado a esta onda verde en los platos.

Algunas variantes


El vegetarianismo es un régimen que consiste en consumir alimentos obtenidos a partir de plantas y abstenerse de consumir productos cárnicos (carne y pescado). En ocasiones, este régimen puede incluir abstenerse de la mayoría o de todos los productos provenientes de animales como lácteos, miel o huevos. Por lo general, este régimen ya se considera como veganismo, explica Francisco D’Onofrio, médico especialista en nutrición.


El profesional precisa que en Argentina el 9% de la población es vegetariana. Si medimos el nivel educativo de las personas vegetarianas y veganas comparado con la población general, un 40% tiene estudios superiores, apunta D’Onofrio.

Dentro del vegetarianismo, hay diferencias. Por un lado, están los ovo lacto vegetarianos, quienes solo suprimen las carnes, pero comen lácteos y huevos. Por otro, los ovo vegetarianos, que excluyen solo los lácteos y las carnes; y también los lacto vegetarianos, que consumen lácteos, pero no huevos ni carnes, detalla el médico.

Cada una de estas formas de alimentarse, al igual que el veganismo, tiene un gran impacto a nivel nutricional. Por eso, lo primero que aconsejan los médicos es buscar ayuda profesional antes de tomar cualquier decisión. Los nutrientes más comprometidos en estos regímenes son la vitamina B12, el hierro, el calcio, la vitamina D, el zinc y el Omega 3. “Hay que tener un asesoramiento y también es necesario que las personas que siguen estos planes se hagan análisis periódicos, ya que puede haber carencias de estos macros, micro nutrientes y oligoelemtos”, resaltó.

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¿Cómo ayudar?

No obstante, según D’Onofrio no hay que oponerse cuando un hijo adolescente plantea que quiere dejar de comer carnes. “Muchos padres que crecieron con la cultura del asado quizás están preocupados y en gran parte es por desconocimiento de esta nueva filosofía de vida, que no es solo no comer alimentos de origen animal: va más allá y es una tendencia en crecimiento a nivel mundial. Como papás, es bueno acompañar a un hijo si tienen razones válidas para este cambio. Además, deben procurar que tengan los controles médicos necesarios”, insistió.

Asimismo, un plan vegetariano bien realizado tiene muchos beneficios a corto y a largo plazo, explicó. “Hay una evidente disminución de muchos factores de riesgo y de enfermedades crónicas”, resaltó. Y agregó que en un futuro no muy lejano el consumo mundial de frutas, vegetales, frutos secos y legumbres deberá duplicarse, y el de alimentos como la carne roja y el azúcar deberá reducirse en más del 50%.

Eliana María Rodríguez, licenciada en nutrición, también coincide en que no se debe rechazar la propuesta de un hijo que quiere dejar de alimentarse con carnes. “Hay que intentar ver si realmente quiere hacer eso por convicción o por moda. Si realmente está convencido, hay que acompañarlos y buscar ayuda profesional porque la adolescencia es una época de gran demanda energética”, detalla. No obstante, apunta que las necesidades de alimentos nutritivos a esa edad pueden ser cubiertas sin problemas por una alimentación vegetariana o vegana.

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No generalizar

La solución no es que los chicos coman todo igual a lo que ingerían antes pero sin carne. O caer en el vegetarianismo de la pizza y la pasta. Al eliminar la carne de la alimentación, se están sacando también un montón de nutrientes y hay que pensar cómo compensar eso. Se debe hacer un plan alimentario integral que contenga más fruta, más verduras, legumbres, frutos secos, alimentos sin conservantes y menos productos procesados. “Nunca se puede generalizar, cada persona es distinta y tiene diferentes requerimientos”, señala Rodríguez. Y resalta que el problema aparece cuando los adolescentes siguen como único consejo las recomendaciones de amigos o de las redes sociales. “Después, cuando llegan a la consulta con algún problema, vemos que tienen déficits importantes de algunos nutrientes”, especificó.

Fuente: Diario La Gaceta (Tucuman, Argentina)

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