Las Colonias Agroecológicas: una propuesta que crece en todo el país

La UTT viene proponiendo un sueño: disponer de tierras, plantar sin agrotóxicos, en consonancia ancestral con la madre tierra, cosechar con los tiempos naturales, cuidar la salud del suelo y humana, vender a precio justo, soberano y cerca de tu casa. ¿Utopía? No. Realidad palpable. Enterate

Alimentos y Tóxicos 29 de diciembre de 2020
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La propuesta de las colonias agroecológicas de la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra sigue creciendo, multiplicándose en todo el país, con una novedosa, sana y justa propuesta nacional de producir verduras y frutas sin agrotóxicos.

Si bien el postigo fuerte de la UTT se encuentra en la provincia de Buenos Aires, existen experiencias en otros lugares de la Argentina, y propuestas que impulsan a generar cada vez más espacios de producción y comercialización cercana y directa con las poblaciones de cercanías.

Las tratativas de nuevas colonias sigue en pleno auge. La UTT propone agroecología sana, soberana y a precio justo para todo el país. En definitiva, desde la UTT diseñaron un plan que vienen ensayando desde hace ocho años: Colonias Agroecológicas de Abastecimiento Urbano.

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¿Cómo funcionan? Grupos de familias productoras desarrollan un proyecto conjunto de vida cotidiana, en un mismo predio; donde se generan alimentos sanos, se abaratan costos, se corporativizan factores de producción -como maquinarias, galpones de empaque, procesos de industrialización y comercialización- y -en conjunto- se resuelven las necesidades colectivas, como escuelas, profesionalizaciones, capacitaciones y otros items que surgen de cada experiencia.

¿Qué propone la UTT? La idea es sencilla: en la enorme extensión que posee Argentina, se otorguen tierras municipales, provinciales o nacionales, propiedad del Estado, para generar más y más Colonias. Que allí puedan afincarse las familias productoras, para luego producir alimento sano para la población, y se comercialice en cercanías, para evitar los costos impresionantes que generan los intermediarios y que producen la inflación de los precios en las góndolas. Se resuelven problemáticas habitacionales, se genera trabajo digno, se mejoran las condiciones de producción del alimento y se garantiza comida saludable y barata.

Se trata de un círculo virtuoso que precisa del acompañamiento de una política pública estatal para que las Colonias se repliquen en todo el país. Cabe destacar que en 20, 30, o 50 hectáreas se puede producir muchísimo alimento para comercializar en los mercados de cercanía. Una idea hecha realidad que busca multiplicarse.

LAS COLONIAS ACTIVAS

Colonia Agroecológica «20 de abril-Darío Santillán» de Jáuregui, Luján, Provincia de Buenos Aires

Ruta 5 KM. 75 al 200.

Es la mayor unidad agroecológica del conurbano. Fue creada en 2015. El predio tiene 84 hectáreas de las cuales se cultiva en 54. Produce frutas y verduras -perejil, espinaca, cebolla de verdeo, remolacha blanca, morrón, berenjena, zanahoria, puerro, rabanito, entre muchas otras variedades- que se venden más baratas que en el mercado. Las familias que allí viven ganan más y mejor que en otra forma de producción y comercio. Franz Ortega, delegado de la Colonia, explica que se organizaron para que cada familia tuviera una hectárea para trabajar y cultivar. «El resto del monte quedó como reserva de uso comunitario en la cual se practicará la apicultura, senderos turísticos y demás acciones que ayudan al medio ambiente».

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Venden en forma directa en el flamante almacén de campo que acaban de inaugurar. Cultivan y producen para luego comercializar -sin intermediarios- en las ciudades cercanas. Todos los productos son agroecológicos, sin químicos, absolutamente naturales. Además del beneficio en salud, no gastan un centavo en carísimos venenos y agroquímicos.

La colonia no es solamente para la agroecología y el abastecimiento urbano: «Los campesinos somos casi analfabetos. Así fue que armamos una escuela primaria y secundaria donde nos capacitamos. Pensamos hacer una escuela campesina, para enseñar a cultivar a los más jóvenes», se entusiasma Franz.

Colonia Agroecológica «28 de noviembre» de San Vicente, Provincia de Buenos Aires

Ruta 58 y ruta 16, zona rural

La colonia lleva ese nombre por la fecha en que la UTT tomó posesión del predio. Era una zona de gran avance de countries privados, situación que desplazaba a los productores y productoras. «Esa zona fue espacio de lucha para frenar ese avance. De hecho, la colonia tiene un country a su alrededor», cuenta Silvia Duarte, delegada de la Colonia.

Comparado con las otras colonias que posee la organización, la «28 de noviembre» reúne familias productoras dedicadas -principalmente- a animales, como porcinos, pollos, gallinas ponedoras, y en consecuencia la comercialización de huevos y lácteos. Son siete familias, distribuidas en 16 hectáreas, donde cada familia produce en una hectárea. Tres hectáreas son destinadas a proyectos comunitarios y aún resta espacio para que más familias participen a futuro de la colonia. «Uno de los productores se dedica al engorde de terneros porque actualmente tenemos superficie como para poder realizar esta actividad. Además, en forma comunitaria, estamos pensando en realizar la siembra de maíz agroecológico para alimentación de los animales», explica Silvia.

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También se está desarrollando una planta de Alimento Balanceado que, junto con la de la localidad de Domselaar, produce ese insumo fundamental para los pequeños productores. «Uno de nuestros compañeros comenzó con esta idea, distribuyendo alimento balanceado dentro de la colonia, y actualmente vende en forma externa. La idea siempre es reducir los costos que te genera el sistema productivo», detalla.

Se trata de un trabajo comunitario y organizado de producción animal. La colonia viene desarrollándose desde hace cuatro años. Silvia señala que «trabajar con animales es mucho más dificultoso para los pequeños productores, por las inversiones que se deben realizar».

«A futuro esperamos que toda esta producción animal se genere absolutamente en forma agroecológica. Esto tiene que ver fundamentalmente con la alimentación de los animales, ante lo cual estamos trabajando arduamente para poder sembrar maíz y otras materias primas para poder producir un alimento balanceado agroecológico. También esperamos que las familias puedan vivir directamente de la producción, mejorando sus rendimientos productivos, sus infraestructuras y demás. Es decir, vivir dignamente, en forma sana e independiente», concluyó.

Colonia Agroecológica Integral de Abastecimiento Urbano de Máximo Paz, Cañuelas, Provincia de Buenos Aires

Avenida Pereda y De la Fraternidad

Inés cuenta que la lechuga que produce «es la misma que producían mis abuelos, esa que me gusta tanto. Me había olvidado de su gusto. Y cuando empecé a producirla me acordé de todo lo que nos hicieron olvidar». Explica que su padre, en Bolivia, sembraba papa y la abonaba con bosta de vaca. Así de sencillo. Bueno, bonito y barato. «No se usaban los químicos que después nos empezaron a vender y que nos matan». La colonia Máximo Paz produce y comercializa sin intermediarios, a zonas como Monte Grande, Cañuelas y regiones aledañas. «Nos dicen: ‘tu verdura es muy rica, es como las que comíamos antes’. Esto es una alegría porque sabés que estás haciendo algo sano. Te vas dando cuenta de que lo natural es lo más rico que hay».

Ariel cuenta que llegó de Bolivia en 2006. «Comencé a ‘curar’ tomate. Esto hace que te duela la nariz. Muchas veces me quedé sentado sin poder respirar. Te hacen ‘curar’ a las 12 del mediodía, en verano, y dentro de invernaderos. Salís bañadito de transpiración y de veneno», señala, relatando el padecer de la agricultura de los tóxicos. Después luchó por salirse se ese círculo venenoso. «Lo que más cuesta de la agroecología es el convencimiento. Durante muchos años nos vendieron que ‘para todo había que curar’. Es decir, ponerle un veneno. Una vez que aprendés de qué se trata la agroecología, gastás mucha menos plata en todo y la verdura es más rica y sana».

Se entusiasma -además- al decir que la agroecología también conviene económicamente porque la semilla «está a precio dólar, y los ‘remedios’ también. ¡Y encima tenés que pensar en el alquiler! Todo esto te consume. Te mata. Tenés que juntar plata todo el tiempo. Y la cabeza no para». «En la colonia me siento más tranquilo, más relajado. Y el ‘remedio’ lo hace uno, naturalmente, no tenés que comprárselo a nadie».

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Los resultados son maravillosos. «Cuando cosechamos agroecológicamente, hace que te preguntes: ¿¡Qué estaba haciendo?! ¡Antes no podía dejar que mis hijos jugaran en el campo, por el miedo a los venenos! Los tenía todo el día mirando televisión. Ahora juegan libremente. Y si quieren comer algo, lo pueden agarrar sin problemas. Con los agrotóxicos matás todo, hasta a vos mismo. ¿Qué le digo a los productores que no creen en la agroecología? Que vengan acá, y que vean. Que prueben ellos mismos. Ellos saben que cuando ‘curás’ el veneno te entra por la piel y después te llega a la sangre».

Ariel dice que hacer agroecología «significa libertad. Te liberás de la presión y del billete. Y todo lo hacés vos y no tenés que comprar nada todo el tiempo», mientras sueña con tener un tractor propio y armar un invernadero.

Colonia Agroecológica de Mercedes, Provincia de Buenos Aires

Máximo Rolando Ortega, productor y delegado de la UTT, representa las voluntades de cinco familias que conforman una colonia en Mercedes en la que trabajan y sueñan con abastecer a toda la zona de influencia y parte del GBA.

Cuenta que “la colonia es un esfuerzo de varios años de lucha, gestión tras gestión ante el municipio mercedino, que -a través de un comodato- nos cedió un campo”. “La idea es que, una vez diseñadas las parcelas y tras la preparación de la zona, le daremos lugar a la producción y también a especies netamente propias de la zona, algunos frutales como el durazno, el cual está desapareciendo de Mercedes, y que tiene la paradoja de que en esta ciudad se hace la Fiesta Nacional del Durazno”, señala, remarcando la contradicción.

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“Nosotros tenemos como objetivo hacer que funcione un puesto mayorista, un mercado concentrador en el que consigamos nuclear a todos los compradores de aquí, de la zona de Mercedes, los verduleros, los vecinos; y también de los pueblos aledaños, como Junín, Chivilcoy y Bragado, quienes ahora tienen que trasladarse muchos kilómetros hasta el Mercado Central para abastecerse. Nosotros queremos abastecerlos desde Mercedes”, se entusiasma Roli.

Colonia Agroecológica de Gualeguaychú «Las Piedras», Provincia de Entre Ríos

A 15 km de la ciudad. A 3 kilómetros del cruce de las rutas nacional 14 y provincial 20

Manuel Trujillo está al frente de esta colonia en plena gestación. Se produce en la zona de Las Piedras. El municipio buscaba producción agroecológica, y -luego de una propuesta de la UTT- se generó la posibilidad de realizar la colonia agroecológica en un espacio municipal denominado como «La Reserva Las Piedras». «Actualmente la colonia está compuesta por cinco familias y tenemos previsto que sean 10», dice Manuel Trujillo, al tiempo que señala que con el acompañamiento del municipio comenzaron a generar las herramientas necesarias para la producción y la comercialización.

Esta Colonia tiene apenas un año de vida y en ese tiempo se generó el sistema de comercialización en una feria de Gualeguaychú donde se ponen todos los productos a la venta. «Cierto porcentaje de la producción se utiliza como parte de pago por el uso del establecimiento destinado a Desarrollo Social del municipio», cuenta Manuel.

En este contexto de ideas y proyecciones, la colonia entrerriana de Gualeguaychú busca generar concientización sobre la producción agroecológica. «Desde la UTT, y con el acompañamiento del municipio, prevemos generar, no solamente la colonia de Las Piedras, sino trasladarlo a todos los productores de la zona, para que puedan generar su propia producción y que la región pueda autoabastecerse. Este sería el logro más grande hacia el cual estamos apuntando».

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Manuel es productor hortícola originario del cinturón de La Plata, y produce todo tipo de hortalizas de hojas, de fruto, y de tallo. En Las Piedras se topó con el conocimiento sobre el monte nativo y la posibilidad de generar «el pastoreo racional; la idea de instalar el proyecto del pastoreo rotativo de animales; la instalación de una biofábrica de preparados de bioinsumos; la idea de instalar un gallinero móvil -para el pastoreo de gallinas, que en su funcionamiento hace disminuir al menos un 30% del alimento balanceado normal que consumiría una gallina-; y por último activar la reserva en sí, donde se realiza senderismo, con la observación de diferentes paisajes de la zona y del ecosistema del lugar, que es muy interesante».

Manuel concluye que «la forma de trabajar y de producir en este lugar nos provoca muchas esperanzas más allá de generar los procesos de concientización, proyecto de Huertas Agroecológicas, y demás ideas que tenemos previstas llevarlas a cabo».

Colonia Agroecológica de los Productores Independientes de Puerto Piray, Provincia de Misiones

Ex ruta 12, Puerto Piray, a la vera del Río Paraná

Miriam Samudio pertenece a la organización PIP -Productores Independientes de Piray- uno de los 13 grupos organizados con más historia de la Unión de Trabajadores de la Tierra en Misiones, entre las cuales alcanzan a más de 750 trabajadores y trabajadoras. “Somos más de 100 familias que estamos cultivando en nuestra Colonia Agroecológica de 166 hectáreas”, señala.

La organización está ubicada en la provincia de Misiones, sobre la ex ruta 12, Puerto Piray, a la vera del Río Paraná, donde el 70% de las tierras están en manos de la empresa Alto Paraná Arauco (APSA), la forestal más importante de la Argentina y una de las más grandes de América Latina. Pertenece desde 1996 al grupo chileno Celulosa Arauco y Constitución S.A.

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“Hace más de 18 años que como organización empezamos a juntarnos las familias, a trabajar en conjunto, para ver cómo podíamos hacer para que esos pinos y el monocultivo se retiren de alrededor de nuestras casas. Y así fue que logramos una ley provincial en 2013, que otorga tierras de Arauco a manos de familias de Piray. Son 600 las hectáreas declaradas en la ley las que deben ser entregadas, donde hoy tenemos solo 166 en mano. Mientras que seguimos luchando para que se cumpla con la ley, mejoramos día a día nuestra colonia agroecológica, con trabajo familiar y comunitario. Tenemos una mirada sobre la comercialización directa y justa, poder llevar esos alimentos y productos agroecológicos alrededor de nuestros pueblos, como Eldorado, Puerto Piray y Montecarlo, esto es posible porque la tierra nos pertenece y en ella podemos cultivar lo que el pueblo consume”, explica Miriam.

Señala además que “la propuesta de producción que tenemos -desde que empezamos a luchar por las tierras y por defender nuestro medio ambiente- es que sea sana, sin químicos, naturalmente producida. Nosotros preparamos nuestros propios insumos naturales, ya sea fertilizantes como el abono y para espantar a los bichos, respetando siempre la biodiversidad y el ecosistema que tiene cada territorio, cada zona en la provincia de Misiones. Somos alrededor de 300 familias que estamos llevando adelante esta propuesta de una producción sana y saludable de la UTT en todo Misiones y en las diferentes chacras, ofreciendo no sólo a las familias de nuestra organización, sino también a la sociedad misionera, queremos que todas las familias que integran la UTT hagan agroecologia, por eso es tan importante avanzar con la propuesta de Colonias Agroecologicas”.

“Como expectativas y objetivos a futuro queremos que Misiones tenga otro modelo de producción, porque actualmente casi la totalidad pertenece a la empresa Alto Paraná. Está tan maltratada, tan envenenada nuestra tierra, nuestro ambiente, con tantos años de agrotóxicos, de químicos, de venenos, que queremos cambiar ese modelo de producción. Hoy también estamos resistiendo a lo que significa el maíz transgénico y todo su paquete tecnológico. Queremos demostrarle a la sociedad que estamos dispuestos a salir a defender nuestra provincia, nuestro territorio, para esto contar con tierra propia es fundamental”, dice Miriam.

Fuente: Union de Trabajadores de la Tierra (.com.ar)

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