Los transgénicos están cambiando la forma de enfermar y de morir en Argentina

La afirmación que abre este post la hace Valeria Tucci mirándote a los ojos, sin pestañear. Sabe de lo que habla

Eco Cine 09 de febrero de 2021
Campo/Agrotoxicos/Agronomicos

 Valeria Tucci es la directora de una película incómoda, “Andrés Carrasco, Ciencia Disruptiva“, estrenada esta semana en la plataforma Filmin. Desvela cómo las fumigaciones de los cultivos transgénicos están enfermando (incluso matando) a los argentinos.

Tuve la ocasión de ver este trabajo y de conocer a la realizadora el año pasado en Barcelona, cuando formé parte del jurado de la 17 Muestra del Suncine – Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente (FICMA). Te aseguro que el documental no deja indiferente a nadie.

¿De qué va la peli?

En pleno auge del modelo agroexportador en Argentina, el científico Andrés Carrasco se transformó en encendido activista. Se atrevió a denunciar el grave daño producido por los pesticidas relacionados con los cultivos de soja transgénica, mientras ponía en jaque el sistema científico subvencionado por el Estado en connivencia con las grandes empresas. Acabó convirtiéndose en un referente social para las víctimas del modelo.

Dado el gran tamaño de las explotaciones argentinas donde se cultiva especialmente soja transgénica, es una actividad generalizada utilizar maquinarias difusoras e incluso avionetas que permiten la aplicación de los agrotóxicos desde el aire. Ello favorece la dispersión accidental de los pesticidas lejos de los campos de cultivo, que llegan al agua y pueden acabar afectando a la biodiversidad y a las personas.

¿Por qué Argentina?

Argentina es uno de los países más fumigados del mundo. Tiene plantadas más de 24 millones de hectáreas con transgénicos, el 12-13% de toda la superficie mundial con este tipo de cultivos, según datos oficiales del Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología.

Grandes extensiones de tierra son destinadas al monocultivo, la base del modelo agroexportador. Pero las nuevas tecnologías ligadas al uso masivo de agrotóxicos, especialmente el glifosato,  provocan graves secuelas ambientales que algunos medios han dado en llamar “el drama del glifosato en el campo argentino“. Un problema las grandes empresas, e incluso los gobiernos, prefieren ocultar en lugar de realizar estudios exhaustivos y mejorar las legislaciones nacionales. Hay mucho dinero en juego.

La opinión de la directora

Valeria Tucci vive en Buenos Aires y me atiende por WhatsApp. A continuación extraigo algunas frases de esta conversación:


Éxito inesperado

La película se estrenó comercialmente en Argentina  justo antes de la cuarentena y durante esa semana tuvimos la sala llena. Fue algo muy lindo, también muy significativo, tener que poner el cartelito de agotadas las entradas todos los días. Fue algo que no nos esperábamos.

Yo creo que tiene que ver por la figura de Carrasco, por lo querido que es, porque él transitó todo el país con esto [su denuncia]. Hay mucho amor de los afectados de este problema hacia él .

Otra de las razones del éxito creo que es porque cada vez se empieza a hablar más de esta problemática. Hasta ahora estaba muy invisibilizada acá y se está empezando a poner sobre el tapete.


Prevención local

La película estuvo en 10 festivales por todo del mundo y casi todos fueron en Europa. Acá en Argentina viene de muy a poco el tema.

Me han escrito de festivales argentinos diciendo que la película les parece bárbara pero que no la van a poner. Yo sé que toca intereses. He tenido reuniones con gente importante del Gobierno que me decían una cosa en privado y después en público otra. Es algo que ya sabemos. El agronegocio es el sostén económico del país y los intereses que se tocan son muy grandes.


Interés ciudadano

Todos estamos afectados en este país directa o indirectamente. España lidera el uso de los agrotóxicos en Europa. Creo que por eso también ha interesado esta película.


Un cóctel peligroso

El tema de los transgénicos es un problema que excede de la alimentación. Viene asociado a ese paquete tecnológico que obliga al uso de agrotóxicos que no es solo el glifosato, es un cóctel. Con lo cual todavía es mucho peor, porque no se conocen los alcances que puedan tener estas combinaciones de venenos. Eso es lo más peligroso.


Víctimas inocentes y anónimas

Este nuevo modelo económico ha cambiado la forma de enfermar y de morir de todos nosotros en Argentina. Pero son cifras que no llegan a las estadísticas oficiales.

Hay un pueblo en una provincia argentina, en Entre Ríos, una de las zonas más fumigadas el país, donde la mitad de los niños sufre cáncer. Pero no es una exageración. Es la mitad. Lo que pasa con los chicos del interior es que cuando ya no les pueden atender más, los mandan para Buenos Aires, donde están los dos hospitales de niños más grandes del país, los más capacitados para atenderlos. Pero no se hacen estudios para comprobarlo con detalle. No interesa.

Aunque no estés afectado directamente por las fumigaciones, en el ambiente hay muchos de estos tóxicos que te pueden hacer enfermar.


La conclusión

Yo creo que lo que pasa aquí no pasa en ningún otro lugar del mundo.
 carrascofilm

Fuente: 20 Minutos (.es)

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