
La ciudades como sistemas con interacciones dinámicas entre historia, ambiental, social y económico.
Los bienes raíces son activos reales, tangibles y comercializables, cuyo valor es intrínseco. Su naturaleza tangible los diferencia de las inversiones puramente financieras y les otorga una ventaja en momentos de incertidumbre económica
Construcción sustentable11/09/2023En tiempos de incertidumbre económica, donde las monedas fluctúan y la confianza en los mercados se tambalea, el mundo de la inversión se torna un laberinto donde es difícil encontrar refugio. En este sentido, el real estate, o bienes raíces, se erige como un faro de estabilidad a lo largo de la historia económica, más allá de las distintas coyunturas.
Si bien los bienes raíces pueden experimentar ciclos alcistas y bajistas, incluso burbujas y colapsos, como el que detonó el estallido de los créditos subprime, en Estados Unidos, históricamente se han recuperado con el tiempo. Estas inversiones deben verse como estrategias a medio y largo plazo. Will Rogers, autor de un libro señero sobre el mercado de alquileres, lo define con esta frase: "No esperes para comprar bienes raíces: compra bienes raíces y espera". Los inversores que resisten la tentación de vender en momentos de crisis suelen ser recompensados en el largo plazo, advierte Rogers.
A nivel global, aproximadamente la mitad del ahorro mundial, cerca de 300 billones de dólares, está invertida en inmuebles, superando la suma de la inversión en renta fija y renta variable. Esta cifra representa aproximadamente 4 veces el valor del PIB mundial, según FundsPeople, una comunidad de referencia en Europa para profesionales de la inversión colectiva y gestión de activos. Según datos de Bricksave Admin, en Estados Unidos la mayoría de las propiedades promocionadas en plataformas de crowdfunding ofrecen una ganancia anual prevista del 8% al 10% en alquileres. En comparación, el rendimiento de dividendos anual promedio del índice S & P 500 no ha superado el 3% desde la década de 1980.
Las ventajas que da el diario argentino El Cronista, la más notables de invertir en real estate es la posibilidad de aprovechar la inversión. A diferencia de otras inversiones, como la bolsa, donde, si uno tiene $10,000, generalmente solo le permiten comprar acciones por el mismo valor, en bienes raíces uno puede invertir una fracción del costo total y aún poseer la propiedad en su totalidad. Esto significa que yo puedo invertir el 10% del valor del activo y ser dueño de él, lo que aumenta su tasa de rendimiento a medida que, por ejemplo, pago la hipoteca y experimento la apreciación natural de la propiedad.
Una característica única de los bienes raíces es que se puede forzar la apreciación. Si bien los bienes inmuebles tienden a apreciarse naturalmente entre un 3% y un 5% anual, se puede aumentar esta tasa realizando renovaciones o reparaciones. Además, invertir en bienes raíces ofrece la oportunidad de obtener ingresos regulares a través del alquiler. Este flujo de efectivo mensual complementa los retornos a largo plazo, lo que proporciona estabilidad financiera.
La inversión en bienes raíces es una de las más antiguas de la humanidad, remontándonos a lo más recóndito de la historia. Los mercados inmobiliarios, tal como los conocemos en la actualidad, surgieron en Grecia y se perfeccionaron en Roma. Sin embargo, se puede asegurar que adquirieron su forma moderna (casas dedicadas exclusivamente a la compra y venta de inmuebles con agentes especializados en ello) hasta finales del siglo XVIII y principios del XIX, con todas sus ventajas y sus desventajas.
Si bien sabemos que ya en la Roma imperial, en ocasiones, había quien especulaba con la tierra o quien poseyendo información privilegiada, hacía grandes fortunas con la compra-venta de terrenos (como el famoso Craso, uno de los hombres más ricos de Roma), será en el siglo XIX cuando ésto alcance niveles inconcebibles.
Es importante destacar que, al igual que en civilizaciones anteriores, en la Roma antigua, el poder económico y la influencia social se demostraban con la posesión de un buen lugar para vivir. La ubicación siempre ha sido un factor clave en la inversión inmobiliaria.
Sin embargo, esta rica historia aún se está escribiendo y promete un nuevo capítulo. Me refiero a las inversiones en real estate sostenible, una nueva veta que, con sus replanteos existenciales, aceleró la pandemia de coronavirus.
La forma en que la corriente inversora en real estate sostenible gana terreno refleja la creciente preocupación por el medio ambiente y la necesidad de proyectos amigables con el planeta.
Una de las claves para el éxito de estas iniciativas es la innovación en tecnologías y procesos de construcción. Empresas como CarbonCure, que utilizan CO2 reciclado en la producción de hormigón, demuestran cómo la innovación y la sustentabilidad pueden ir de la mano en el sector inmobiliario. Esto no solo reduce las emisiones de CO2, sino que también fortalece los materiales de construcción.
Según una encuesta de Deloitte, más del 80% de los encuestados considera que las prácticas de sostenibilidad influyen en las decisiones de arrendamiento de sus inquilinos. Además, los precios de venta de los edificios con certificación ecológica son aproximadamente entre un 7% y un 17% más altos que los de los edificios convencionales. Las viviendas con certificación LEED han crecido un 19% desde 2017, según Statista.
En el contexto de la inversión sostenible en bienes raíces, nuestra propuesta "Tres Pinos Villa de Campo" se erige como un megaproyecto sustentable. Ofreciendo lotes de 1,000 m2 con financiación directa, este desarrollo se encuentra en General Rodríguez y se distingue por su compromiso con la sostenibilidad. Allí todo el desarrollo se alimenta de paneles solares para tener luz y agua caliente con termos también solares, biodigestores para el tratamiento de los líquidos cloacales, con la posibilidad de reutilizar el agua, fertilizada, para riego y pozos para el agua potable, termos solares para calentarla, etcétera.
Estamos, en realidad, ante una experiencia casi inédita en la historia del real estate argentino. Porque a la sostenibilidad económica, la autonomía energética y la armonía medioambiental se le agrega un costado que, si no entra en la noción de "inclusión social", como mínimo puede quedar catalogado como de neta ampliación hacia sectores, como los de la clase media, que tienen dificultades para acceder a la vivienda propia y mucho menos en entornos naturales placenteros y con "amenities", golf, deportes acuáticos, etcétera, que suelen ser exclusivos para un target de otro poder adquisitivo.
Nuestro proyecto, de esta manera, tiene claramente una visión que va más allá del beneficio propio: nos inspira la idea de que el aprovechamiento de las energías renovables puede cambiar la industria del real estate y proporcionar soluciones habitacionales a amplios sectores sociales.
Mark Twain dijo que "quien se sale del negocio de bienes raíces, es porque no sabe lo que está haciendo". La inversión en bienes raíces, especialmente cuando es sostenible, es una inversión y una apuesta al futuro en todo sentido.
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