
Convertí tus botellas de plástico en macetas
Marcos Bach
Tener plantas en casa no siempre es fácil si vivís en un departamento chico o no tenes patio. Pero hay una solución simple, barata y que además le da una segunda vida a un residuo que suele terminar en la basura: convertir botellas de plástico en macetas.
Las botellas de gaseosa o agua, y también las garrafas grandes de 5 o 6 litros, aguantan perfectamente la tierra y el agua en su interior. Por eso funcionan como maceteros caseros, sin gastar un peso extra y reutilizando algo que ya tenías en tu casa.
Ante la falta de espacio, con una ventana, un balcón o incluso un rincón de la cocina alcanza. Ahí podés cultivar hierbas aromáticas como albahaca, perejil o menta, que necesitan poco lugar para crecer.
Además de darle uso a un envase que contamina mucho si termina tirado, tener plantas en la cocina ayuda a alejar plagas como hormigas o cucarachas. Así que las ventajas son varias: menos plástico suelto, más verde en tu casa y hasta menos bichos.
Vale la pena tener en cuenta el problema de fondo: una botella de plástico puede tardar entre 100 y 500 años en descomponerse en la naturaleza. Mientras tanto, se va rompiendo en pedacitos cada vez más chicos, los famosos microplásticos, que terminan en el suelo, en los ríos e incluso en el agua que tomamos. Reutilizar aunque sea una botella en casa es una forma concreta de frenar ese destino, sin necesidad de esperar una política pública o una campaña de reciclaje municipal.
¿Cómo convertir una botella de 2 litros en maceta?
- Cortá la botella al medio, con un corte lo más parejo posible.
- Hacele un agujero a la tapa y volvé a colocarla.
- Poné la tierra del lado de la tapa.
- Encajá la parte de arriba (con la tapa hacia abajo) dentro de la parte de abajo, que va a funcionar como base.
- Para regar, echá agua en la parte de abajo hasta que llegue a tocar la tapa. Así la planta absorbe solo lo que necesita.
¿Tenes una planta más grande?
Las garrafas de 5 o 6 litros sirven para este tipo deplantas.
- Dejá la tapa puesta, no la saques.
- En uno de los laterales, cortá un agujero rectangular, bien amplio, por donde vas a poner la tierra y por donde va a crecer la planta.
- Del lado opuesto, hacé algunos agujeros chicos para que drene el agua sobrante.
- Listo: ya tenés una maceta grande, gratis y reciclada.
Este fin de semana, buscá esa botella o garrafa vacía que ibas a tirar y dale una segunda vida como maceta. Con eso solo, ya sumás una cosa menos en la bolsa de residuos y una planta más en tu casa.


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