
¿Cómo avanza la recuperación de España tras la DANA?
Marcos Bach
El 29 de octubre de 2024, una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) descargó en pocas horas la lluvia de meses sobre la Comunitat Valenciana, provocó riadas históricas y dejó más de 200 muertos, además de daños masivos en viviendas, infraestructura y espacios naturales. A casi dos años del desastre, ¿cómo va la recuperación, especialmente en lo ambiental?
El Gobierno de España ya transfirió más de 8.000 millones de euros a administraciones, empresas y personas afectadas, a los que se suman 1.240 millones de fondos europeos aprobados como "adenda dana" dentro del Plan de Recuperación. En febrero de 2026 se creó, por decreto, una Comisión Mixta entre el Estado y la Generalitat Valenciana para coordinar la reconstrucción, con grupos de trabajo específicos en salud mental, infraestructuras hidráulicas, emergencias y protección de l'Albufera, el humedal más emblemático de la región.
En el plano estrictamente ambiental, la Generalitat Valenciana informó en abril de 2026 que ya había activado el 71% de las medidas incluidas en su "Plan Endavant" para las zonas naturales dañadas: reparación de centros de gestión ambiental, restauración de infraestructura contra incendios y de gestión de residuos, y recuperación de senderos e instalaciones recreativas en espacios como Chera, Sot de Chera y las Hoces del Cabriel.
Siete meses después de la DANA, la Generalitat presentó el "Plan Albufera", con más de 187 millones de euros invertidos, que incluye el soterramiento de 5,5 kilómetros de tendido eléctrico aéreo y avanza en la candidatura del parque para ser declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco. Por su parte, el Ministerio para la Transición Ecológica destinó 56,3 millones de euros a un plan de restauración integral que contempla recuperar los cauces y barrancos de las cuencas del Turia, el Poyo-Pozalet-Saleta y el río Magro, retirar unos 150.000 metros cúbicos de sedimentos y reforestar más de 200 hectáreas de bosque afectadas por la sequía y la mortandad de arbolado.
Sin embargo, no todo el balance es positivo, algunas organizaciones ambientales como WWF advierten que la reconstrucción priorizó la infraestructura y los núcleos urbanos por sobre la restauración de ríos y humedales, pese a que estos últimos son, según sus propios especialistas, la mejor defensa natural frente a futuras inundaciones. Según cifras de la Confederación Hidrográfica del Júcar, en 2026 se destinarán 581 millones de euros a reponer infraestructura, contra apenas 184 millones para recuperar cauces y la propia Albufera.
Muchos barrancos todavía conservan restos de la crecida y se ensancharon hasta un 30% por la fuerza del agua, pero en la mayoría de los casos las administraciones optaron por "corregir" nuevamente su morfología con muros y canales, en lugar de devolverles el espacio natural que reduciría el riesgo a futuro. La ocupación urbana de zonas inundables, uno de los factores que agravó la catástrofe, sigue siendo una práctica habitual. Y en l'Albufera, organizaciones como Acció Ecologista-Agró denuncian que la contaminación por vertidos de aguas residuales persiste, más de un año y medio después, debido a la falta de una depuradora propia en la zona.
En síntesis, hay un balance a mitad de camino, entre inversión real, planes concretos y algunos avances tangibles:
- Limpieza de residuos.
- La reforestación.
- La protección de l'Albufera.
Pero buena parte de la comunidad científica y ambiental coincide en que la reconstrucción todavía está más enfocada en reponer lo que había antes que en rediseñar el territorio para que sea más resiliente frente al próximo evento extremo, algo que el propio cambio climático hace cada vez más probable en la región mediterránea.


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