Antonio Turiel. "Petrocalipsis. Crisis energética global y cómo (no) la vamos a solucionar".

"El coste político de tomar medidas de racionamiento para limitar el consumo de energía (y también de materiales) resulta extremadamente elevado, puesto que tales medidas contradicen la esencia misma de la economía de mercado y del capitalismo, que son los puntales económicos de nuestra sociedad

Energía renovable 21 de octubre de 2021
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NIngún gobierno occidental se plantea seriamente tomar medidas de racionamiento porque es consciente no solo de su enorme impopularidad, sino de las devastadoras consecuencias económicas que eso tendría. Por tanto, se pone el acento en la mitad de la ecuación (el ahorro y la eficiencia), sin acompañarla de la segunda parte necesaria (el racionamiento). El ahorro y la eficiencia bajo un régimen de racionamiento son medidas útiles, pues permiten aprovechar mejor lo que queda disponible, sobre todo de cara a garantizar unas condiciones de vida dignas para la mayoría de la población y la posibilidad de mantener negocios (aunque sin perspectivas de expansión, siempre estacionarios). Pero el ahorro y la eficiencia al margen del racionamiento no tienen ningún efecto: tan solo cambian de sitio dónde se consume la energía, sin ningún resultado realmente útil.

Que el ahorro y la eficiencia junto con el racionamiento sean las dos caras de la moneda de la sostenibilidad no es algo desconocido en el ámbito político, pero el coste político de asumirlo resulta excesivamente elevado, y por eso se enseña una cara y se esconde la otra. Esta es la razón por la que no se hace nada efectivo en la lucha contra el cambio climático: porque hacer lo que se debe implicaría reducir la actividad económica, y nadie está dispuesto a eso. De ahí que estemos permitiendo que el clima del planeta continúe degradándose sin hacer nada.

Sin embargo, la llegada de la producción de los combustibles fósiles a su cénit y la manifiesta incapacidad de los sistemas de generación de energía renovable para cubrir completamente el agujero que deja tras de sí el retroceso de los combustibles fósiles van a imponernos una situación de racionamiento forzoso. No vamos a disminuir nuestro consumo de energía porque queramos, sino simplemente porque la cantidad de energía disponible cada año va a ser menor. Tampoco vamos a quedarnos sin energía de golpe ni el descenso va a ser vertiginoso (probablemente, se extienda durante décadas), pero sí que está garantizado que cada año obtendremos menor cantidad, y eso va a impedir que crezcamos desde prácticamente ya. Y en nuestro sistema económico, si no crecemos, tenemos un problema. Uno grave.

Así que no dejemos el ahorro y la eficiencia en el cajón de las soluciones inútiles, porque realmente sí que sirven y servirán a partir del momento en que empiece el racionamiento. Claro que su asunción nos va a imponer algo aún más drástico si cabe: el fin del capitalismo".

No es una producción propia, la fuente es Disiden Cia (Facebook)

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