Cumbre del clima: compromisos insuficientes y temperaturas en aumento

Las promesas actuales de los países para 2030 aún permiten que el mundo se caliente 2,4°C. No hay acuerdos sobre mercado del carbono

Cambio Climático 12 de noviembre de 2021
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Estamos avanzando, pero todavía tenemos una montaña que escalar en los próximos días”, fueron las palabras con las que el presidente de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el clima admitió que está lejos el objetivo de limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5° Celsius. El británico Alok Sharma anunció que los funcionarios de la COP26 publicarían un primer borrador, que resume los compromisos de más de 190 países, para reducir emisiones de CO2.

Estos compromisos, según el grupo de investigación Climate Action Tracker (CAT), aún permitirían que la Tierra se caliente más que 1,5°C, el límite para evitar un efecto de cascada en el calentamiento global.

De hecho, todas las promesas de los países presentadas hasta ahora para reducir los gases de efecto invernadero para 2030 permitirían que la temperatura de la Tierra aumente 2,4°C respecto de los niveles preindustriales, para 2100.

Los expertos que asesoran a la ONU dicen que 1,5°C -la meta a la que aspira en el Acuerdo de París de 2015- es lo máximo que la Tierra puede permitirse para evitar un aumento catastrófico de las olas de calor intensas, las sequías, las tormentas, las inundaciones y las pérdidas de cosechas que ya está experimentando.

Para alcanzar este objetivo, la ONU busca lograr el “cero neto” -donde no se emiten más gases de efecto invernadero de los que pueden ser absorbidos simultáneamente- en 2050.

Y dice que eso será imposible a menos que las emisiones -sobre todo de dióxido de carbono procedente de la quema de carbón, petróleo y gas- se reduzcan un 45% respecto de los niveles de 2010 para 2030.

Sin planes serios

“Incluso con todas las nuevas promesas de Glasgow para 2030, en ese año emitiremos aproximadamente el doble de lo que bastaría para alcanzar 1,5°C”, dijo el CAT, que advirtió de que no se debe asumir que se cumplirán las promesas de “cero neto” a largo plazo, ya que la mayoría de los países aún no han puesto en marcha políticas o leyes necesarias en el corto plazo.

“Está muy bien que los líderes afirmen que tienen un objetivo neto cero, pero si no tienen ningún plan sobre cómo llegar a él, y sus objetivos para 2030 son tan bajos como los de muchos, entonces, francamente, estos objetivos 'netos cero' no son más que palabrería”, dijo Bill Hare, director de Climate Analytics, una de las organizaciones detrás del CAT. Así también lo reconoció Sharma: “El mundo necesita confiar en que pasaremos a la implementación, que los compromisos asumidos aquí se cumplirán, y que las políticas y la inversión seguirán rápidamente”.

Precio a las emisiones

La ONU impulsa, como pilar de la acción climática, un mercado de carbono: un mecanismo que obliga a los contaminadores a pagar un precio por sus emisiones o pagar a otros para compensarlas, plantando árboles que absorban carbono o invirtiendo en energía más limpia.

Se supone que la COP26 debe crear un marco global para la fijar los precios del carbono, pero las dos últimas cumbres del clima no han podido con el problema y corre el riesgo de resultar insuperable también en Glasgow.

Ese mecanismo es blanco de furiosas críticas desde las organizaciones ambientalistas, que lo consideran un permiso para que los países ricos sigan contaminando, mientras los países pobres sufren las consecuencias.

Greenpeace, por ejemplo, se opone al uso de compensaciones de carbono porque disminuye los incentivos para que los contaminadores modifiquen sus hábitos.

“Cero neto no significa cero”, advirtió Teresa Anderson, coordinadora de política climática de ActionAid International. “En la mayoría de los casos, estas empresas (...) tienen previsto seguir como siempre” durante largos periodos, añadió.

Con los pies en el mar: “ya no hay tiempo, nos estamos hundiendo”

Con traje y corbata, los pies en el agua y el pantalón arremangado hasta las rodillas, en el mar de Tuvalu, el ministro de Relaciones Exteriores de Tuvalu transmitió su mensaje a la conferencia climática COP26. Simon Kofe, canciller de la pequeña nación isleña de Polinesia, buscaba en ese acto mostrar el peligro de la subida del nivel de los océanos. ”El cambio climático y el aumento del nivel de mar son riesgos mortales y existenciales para Tuvalu y las naciones atolones, alertó el funcionario de la isla del océano Pacífico, desde un atril instalado en medio del mar. “Nos estamos hundiendo -dijo-. Y no importa que sintamos los efectos hoy, como Tuvalu, o en cien años”.

Refugiados del clima: “la aldea de mi padre ya no existe”

Obligados a huir de sus hogares debido a las catástrofes provocadas por sequías, inundaciones y pérdidas de cosechas, los refugiados del clima son cada vez más. “Mi padre nació en un pueblo que ya no existe”, dijo Emtithal Mahmoud, embajadora de buena voluntad del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. Como los emigrantes climáticos no califican como refugiados, muchos se quedan con poca o ninguna protección cuando llegan a otros países, donde son tratados como ilegales. Mahmoud, una poetisa nacida en Sudán y emigrada a Estados Unidos, contó que la aldea de su padre ya no existe debido a “una combinación de conflicto y desertificación”,

En qué punto están las negociaciones

La meta de 1,5°C está lejos de cumplirse. La ONU y varios países piden la revisión anual de los compromisos, pero no hay acuerdo.

Se busca crear un mercado internacional de CO2, que permitiría a unos países pagar a otros para que reduzcan sus emisiones.

Los países ricos dicen que cumplirán con pagar U$S 100.000 millones al año a los pobres, con tres años de retraso, en 2023.

Los países vulnerables quieren que se cree un nuevo fondo para compensar las pérdidas y daños relacionados con el clima.

No es una producción propia, la fuente es el Diario La Gaceta (Tucuman, Argentina)

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