Mujeres en la primera línea de la lucha ambiental y social

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no solo es una fecha de conmemoración y lucha por la igualdad de género, sino también una oportunidad para visibilizar el papel fundamental de las mujeres en la protección del medioambiente y la sostenibilidad del planeta. En todo el mundo, y especialmente en América Latina y el Caribe, las mujeres son agentes de cambio en la defensa de la naturaleza y en la mitigación de los impactos del cambio climático

Cambio Climático18/03/2025Marcos BachMarcos Bach
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MARCOS BACH

Desde tiempos ancestrales, las mujeres han ocupado un rol central en la protección de los ecosistemas y la preservación de saberes tradicionales que priorizan el cuidado de la tierra, el agua y los bosques. En comunidades rurales, son las principales responsables de la producción de alimentos, la gestión del agua y la conservación de semillas, lo que las convierte en piezas clave para la seguridad alimentaria y la adaptación a los efectos del cambio climático.

Mujeres en la primera línea del cambio climático

Sin embargo, el cambio climático afecta de manera desproporcionada a las mujeres y niñas, principalmente debido a que constituyen la mayoría de la población en situación de pobreza y dependen directamente de los recursos naturales. La crisis climática intensifica desigualdades preexistentes, exponiéndolas a riesgos mayores, como la falta de acceso a información y recursos, el aumento de la violencia de género y la inestabilidad económica.

Las cifras son contundentes: en situaciones de desastres naturales extremos, las mujeres y niñas tienen 14 veces más probabilidades de morir que los hombres, principalmente por barreras de movilidad, acceso a información y toma de decisiones. Además, se estima que 4 de cada 5 personas desplazadas por efectos del cambio climático son mujeres y niñas, lo que evidencia su vulnerabilidad en contextos de crisis ambiental.

A pesar de estos desafíos, las mujeres han demostrado ser líderes en la acción climática. Como agricultoras, activistas, empresarias y políticas, impulsan soluciones sostenibles para enfrentar la crisis ambiental. En los países emergentes, por ejemplo, las mujeres producen hasta el 80% de los alimentos y aplican técnicas de agricultura sustentable, gestión ecológica del suelo y conservación de biodiversidad.

No obstante, agregan desde Eco News, su papel sigue estando subrepresentado en los espacios de decisión política. Las estrategias y políticas de mitigación y adaptación al cambio climático, en su mayoría, carecen de una perspectiva de género que garantice la participación equitativa de las mujeres. Según Estefanía González, subdirectora de Campañas de Greenpeace Andino, “mientras las mujeres son quienes mejor conocen los desafíos ambientales en sus territorios, enfrentan enormes barreras para ser incluidas en la toma de decisiones”.

Invertir en las mujeres y garantizar su participación plena en la acción climática no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia fundamental para enfrentar la crisis climática. Diversos estudios han demostrado que los países con mayor representación femenina en sus parlamentos tienen más probabilidades de ratificar tratados ambientales y establecer políticas más estrictas de protección ecológica.

Asimismo, las mujeres juegan un rol crucial en la transición hacia un consumo más sostenible. En muchas sociedades, toman entre el 70% y el 80% de las decisiones de compra, optando con mayor frecuencia por productos ecológicos, reciclaje y ahorro de energía. En el sector empresarial, las compañías con mayor diversidad de género han demostrado un mejor desempeño en gobernanza climática e inversiones en energías renovables.

Asegurar la equidad de género en la lucha contra el cambio climático implica eliminar barreras estructurales que impiden a las mujeres acceder a recursos, educación y espacios de liderazgo. En este 8 de marzo, es imperativo reconocer que sin la participación activa de las mujeres, la batalla por la sostenibilidad ambiental estará incompleta. Son ellas quienes, desde sus comunidades y territorios, sostienen la vida, el equilibrio ecológico y la resistencia frente a las crisis climáticas. Es hora de garantizar que sus voces sean escuchadas y que su papel como guardianas del planeta sea plenamente reconocido.

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