7 de julio: Día de la Conservación del Suelo, el recurso que nadie mira

Hablamos de agua, de aire, de bosques, pero casi nunca del suelo. Sin embargo, de él depende la economía, la biodiversidad, la salud de las personas y hasta la soberanía alimentaria de toda la región
Alimentos y Tóxicos22/07/2026Marcos BachMarcos Bach
MARCOS BACH

Cada 7 de julio se conmemora el Día de la Conservación del Suelo, en homenaje al científico estadounidense Hugh Hammond Bennett, pionero en demostrar que el cuidado de la tierra es la base de la producción de alimentos. En Argentina, la fecha es feriado desde 1963 por decreto presidencial. No hay que confundirla con el Día Mundial del Suelo, que la FAO celebra cada 5 de diciembre: son dos jornadas distintas dedicadas al mismo recurso, casi siempre invisible en la agenda ambiental.

Solemos hablar de agua, de aire, de bosques, invisibilizando al suelo. Sin embargo, es la base silenciosa de la que depende gran parte de la vida en el planeta. Repasamos dónde golpea con más fuerza su deterioro.

En la economía

Según la FAO, hasta el 93% de las actividades económicas de América Latina y el Caribe dependen directamente de los suelos. El problema es que el 75% de esos suelos ya está degradado, lo que genera pérdidas económicas de hasta 60.000 millones de dólares al año por la caída en la producción agrícola. No es un dato menor para una región que basa buena parte de su economía en el campo.

En el suelo mismo

Más del 68% de la superficie de América del Sur está afectada por erosión: alrededor de 100 millones de hectáreas se degradaron por deforestación y otras 70 millones por sobrepastoreo. En el nordeste de Brasil, la desertificación golpea a más de la mitad del territorio. Una vez que un suelo pierde su capa fértil, recuperarla puede llevar siglos.

En la biodiversidad

El suelo alberga cerca del 25% de toda la biodiversidad del planeta: hongos, bacterias, insectos y una enorme red de microorganismos que hacen posible que crezcan las plantas. Cuando el suelo se degrada, esa red invisible se rompe, y con ella la capacidad de la tierra para sostener cultivos, filtrar agua y almacenar carbono.

En las personas: migraciones y salud

La degradación del suelo también empuja a la gente a irse. Según el informe Groundswell del Banco Mundial, para 2050 la región podría tener hasta 17 millones de migrantes internos por causas climáticas, entre ellas la pérdida de tierras productivas. En Centroamérica, 10,5 millones de personas viven en el Corredor Seco, una zona con lluvias cada vez más erráticas donde la inseguridad alimentaria empuja directamente la migración hacia las ciudades.

En el plano de la salud, suelos empobrecidos producen alimentos con menos nutrientes, y su degradación está asociada a mayor uso de agroquímicos para compensar la pérdida de fertilidad natural, con los riesgos sanitarios que eso implica para quienes trabajan la tierra y para quienes consumen esos alimentos.

En la agricultura y la soberanía alimentaria

Acá se cierra el círculo: el cambio de uso del suelo, la deforestación para ampliar la frontera agrícola, los monocultivos y el uso intensivo de agrotóxicos no solo degradan la tierra, sino que también profundizan la dependencia de insumos externos y debilitan la capacidad de las comunidades para producir su propia comida de forma autónoma.

Cuando el suelo se agota, se necesita más fertilizante para sostener el mismo rendimiento, lo que encarece la producción y aleja a los pequeños productores de un modelo verdaderamente soberano, capaz de sostenerse con sus propios recursos y sin depender de cadenas globales.

Un recurso que se cuida desde varios frentes

Nada de esto es inevitable. La FAO señala que prácticas de manejo sostenible, como la rotación de cultivos, la reducción de agroquímicos y la recuperación de la cobertura vegetal, podrían revertir buena parte de este daño y hasta ayudar a capturar carbono en el propio suelo.

Desde casa, si tenes el espacio, empezá a compostar tus residuos orgánicos y devolvele materia fértil a la tierra en lugar de mandarla al relleno sanitario. Prioriza los alimentos que vienen de productores agroecológicos o de cercanía: cada compra  es una forma de decidir qué modelo de suelo y de agricultura queres sostener.

Te puede interesar
Lo más visto