¿Que ocurre con la ropa que ya no quieres?

Ya que estamos en abril, el mes del Fashion Revolution, vamos a hablar de moda. Y más en concreto sobre los residuos textiles y a dónde va a parar nuestra ropa cuando nos deshacemos de ella

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Para poner en contexto el verdadero problema que supone la moda es necesario darnos cuenta de que  esta industria es la segunda más contaminante de todo el planeta, después de la del petróleo.  Las distintas fases de producción y los residuos que generan tienen fuertes impactos y graves consecuencias para la conservación del medio ambiente.

LA MODA ES LA SEGUNDA INDUSTRIA MÁS CONTAMINANTE

Pero cuando hablamos de la industria de la moda, solemos referirnos a la fastfashion. Cada día miles de personas se pasean por las tiendas comprando las “últimas tendencias”, un concepto cada vez más caduco ya que las principales marcas de moda del mundo cambian las prendas de las tiendas cada 15 días, generando así en los consumidores una necesidad continua de cambiar su armario si quieren estar a la última. Este es el ciclo del fastfashion que está destruyendo al planeta.

Generalmente, cuando hablamos del daño que hace la moda al medio ambiente se suele pensar en las distintas fases de producción: los monocultivos, el uso de los materiales derivados del petróleo para conseguir fibras, la contaminación de los ríos tras los procesos de lavado y teñido, el gasto energético que tienen las grandes plantas de producción… Pero muy pocas veces se piensa en el final de la vida útil de esas prendas y en la cantidad de residuos que generan.


Los europeos consumen de media casi 26 kg de ropa al año y se desprenden de 11kg. De los millones de toneladas que se generan cada año, la Unión Europea apenas recicla una pequeña parte. La industria de la moda rápida ha conseguido que tan solo en 15 años la producción de ropa se duplique por dos.

según la Fundación Ellen MacArthur.


Además, la ropa que se está fabricando es de menor calidad y mucho más barata lo que hace que estas prendas tengan menor vida útil y acaben mucho antes en la basura. Sobre esto, un informe elaborado a partir de datos del Banco Mundial revela que en los últimos 10 años el tiempo de uso medio de una prenda antes de desecharla ha disminuido un 36%.

¿QUÉ PASA CUANDO DESECHAS TU ROPA?

Tras dejar claras las cifras de este problema, vamos a hablar del paso intermedio entre el consumidor y el final de la ropa: la recogida. Sobre este asunto hay mucha desinformación en medios de comunicación, en redes sociales y en internet en general. Escribo estas palabras tras haber trabajado unos años cerca de algunas entidades que gestionan la ropa en España y por ello creo que puedo arrojar algo de luz sobre este asunto.

Me pasa a menudo que escucho (o leo) a personas que han donado su ropa y luego se han sentido mal cuando se enteró de que esa ropa luego se vendía, porque lo que querían era, cito textualmente: ‘’Ayudar a personas desfavorecidas’’

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¿DÓNDE DESECHO MI ROPA?

En la mayor parte de España la recogida de la ropa aún no se hace de forma separada, es decir, no hay un contenedor específico de los ayuntamientos para depositar ropa como sí lo tenemos de vidrio, papel y cartón o envases. Es por esto por lo que sí hay contenedores para textil, pero de diversa índole y procedencia y en la mayoría de las veces con poca información de quien los gestiona. Y hay muchas personas que se preguntan ¿Dónde va la ropa que depositamos en estos contenedores? 


Cuando nos deshacemos de esta ropa pueden pasar tres cosas: que se reutilice, que se recicle o que acabe incinerada o en vertedero. Que la ropa termine en un sitio u otro cambia según dónde se deposite esa ropa o a quién se la des.


Volviendo a comentarios que oigo (o leo) a menudo: ‘’Yo para donar mi ropa y que la vendan, la tiro a la basura’’. Este ‘’tirar a la basura’’ suele ser sinónimo de ponerla en el contenedor de restos, y esto es un verdadero problema ya que si se hace esto su destino final sin remedio es incineración o vertedero porque al ir mezclada con el resto de basura es imposible de aprovechar.

Para las personas que lo único que quieren es donar directamente para otras personas con menos recursos sólo queda un camino: los roperos solidarios de parroquias y entidades sociales. El problema es que hay pocos y que hay tanta ropa que normalmente están saturados y no aceptan más.


Sí, realmente el problema es que hay demasiada ropa.


CÓMO FUNCIONA LA RECOGIDA DE ROPA

Si volvemos a los contenedores de donación de ropa, la mayoría de los legales que encontramos en nuestras ciudades son de empresas sociales, un ejemplo muy extendido en España son los de Cáritas o los de Roba Amiga.


Estas empresas sociales existen para dar trabajo y otros servicios a personas en riesgo de exclusión y en procesos de inserción sociolaboral gracias a, en este caso, reutilizar y reciclar ropa.


Lo que buscan estas empresas en encontrar una labor con la que generar empleo para estas personas, que aprendan trabajando.

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Cuando los contenedores se vacían, la ropa se lleva a un centro de clasificación donde separan manualmente la ropa en: ropa para reutilizar, ropa para reciclar y ropa para eliminar.

ROPA PARA RECICLAR

Con la ropa que es para reciclar se clasifica según su calidad o propiedades, por ejemplo, la ropa de algodón, sintéticos, lana… Se hacen paquetes según los textiles y se venden a empresas que los reciclan de alguna forma. 

Estos textiles pueden usarse como trapos de limpieza industrial, como borra para relleno de mobiliario, automoción, para hacer alfombras y moquetas… o, en menor medida, para generar nuevos hilos para hacer nuevos tejidos.

ROPA PARA REUTILIZAR

Dentro de la ropa para reutilizar , se clasifica de nuevo entre público español o de otros países, esta se empaqueta y se exporta para venderla de segunda mano o usarla en labores de cooperación. La ropa para público español se vuelve a clasificar en ropa de mujer, hombre o niño y por temporada de verano o invierno y se vende como ropa de segunda mano, en su mayoría en las tiendas de esas empresas sociales.

Es ropa que se vende a un precio más bajo para que personas con menos recursos puedan adquirirla o personas preocupadas por el medio ambiente que prefieren usar ropa que no consuma nuevos recursos.

Desde estas empresas sociales, y también algunas parroquias y los propios servicios sociales se dan unos cheques (de acuerdo con esas entidades) a personas con bajos recursos para que puedan ir a estas tiendas y elegir su propia ropa pagándola con este cheque. Porque un pensamiento extendido en la población es que cuando una persona necesita ropa se pone en una cola de caridad y alguien le da una prenda, pero ¿y el malestar que eso puede generar? ¿y el estigma?

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Con este método estas personas pueden ir libremente a estas tiendas y elegir su propia ropa, una forma mucho más coherente, humana e inclusiva. El problema de esto es que no es una labor que se conozca y la impresión que queda a la ciudadanía es que la ropa se dona y se vende, sin más.


En resumen, sí, a las personas necesitadas les llega la ropa.


Tengo que apuntar, por si no queda claro cómo funciona una empresa social, que  todo este dinero que consiguen lo usan para reinvertirlo en dar más trabajo o crear servicios para estas personas que lo necesitan (clases, hogares de acogida, alimentación, etc.).

EMPRESAS NO SOCIALES DEDICADAS A LA GESTIÓN DE RESIDUOS TEXTILES

Por otro lado, hay empresas no sociales que se dedican a la gestión de los residuos textiles, como por ejemplo Humana. La única diferencia con las anteriores es que los beneficios son para las empresas.  El problema con algunas de estas empresas es que intentan confundir al público dando la imagen de ONG, cuando no es así. No digo que no haya que consumir de estas tiendas, yo soy la primera que a veces compro en ellas, pero sabiendo que no son sociales, sin engaños.

UNA ÚLTIMA REFLEXIÓN

Para acabar quiero dejar una reflexión y un mensaje muy claro.

A veces pienso, ¡qué egoísmo es que te siente mal que se venda algo que tú ya no quieres! ¿Por qué molesta que se dé una segunda vida a las cosas? Sea cual sea, ¿Qué más da? ¿Prefieres que esa ropa acabe en un vertedero? Yo no, lo tengo muy claro. Me da igual qué se haga con esa ropa siempre y cuando se gestione de tal forma que se saque el máximo beneficio a esos recursos naturales.

Además, ¿por qué nos molesta tanto del textil, pero no de los envases, del papel o del vidrio? Porque esto más o menos es lo que pasa con todos los residuos que se pueden reutilizar o reciclar.


Como último mensaje: Da igual dónde pongas tu ropa siempre que no sea la basura, porque entonces se acaba su ciclo de vida.

JessbGaia


No es una produccion propia, la fuente es Esturirafi (.com)

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