¿Paneles solares con baterías o sin ellas?

La instalación de un sistema fotovoltaico de paneles solares en un ámbito doméstico puede proporcionar numerosas satisfacciones, gracias a la menor dependencia de las fuentes de energía convencionales, que tienen un coste elevado

Energía renovable 03 de marzo de 2022
Paneles Solares

Sin embargo, antes de optar por un tipo concreto de instalación deberemos tomar varias decisiones, como el tipo de paneles solares, la superficie a ocupar y, muy importante, si vamos a disponer de baterías para almacenar el sobrante de la producción.

A primera vista, esto último parece conveniente, puesto que, con una infraestructura suficiente, nos permitiría dejar de depender del todo de un suministro comercial externo. Ahora bien, las baterías no duran eternamente, y su coste es elevado, de modo que su amortización es un factor a tener en cuenta si queremos que nuestra instalación de paneles solares sea verdaderamente rentable.

Las baterías o acumuladores, como ocurre en un automóvil, almacenan la electricidad generada durante las horas diurnas, para que esta pueda suministrarse en otros momentos, como la noche o durante días nublados, donde la producción puede ser inferior a la necesaria. Esto nos proporciona la ansiada autonomía de las personas que buscan no depender de compañías eléctricas externas, lo que implica pagar por el consumo y numerosos gastos e impuestos.

Las baterías para paneles solares se parecen a las de los automóviles, y disponen de un regulador de carga, que permite que entre electricidad cuando no están llenas, y que impide su entrada cuando lo están, prolongando así su vida útil al evitar sobrecargas.

Existen varios tipos de baterías, unas más interesantes que otras en función de su uso y de las dimensiones de nuestro sistema de paneles solares. Lógicamente, el número de baterías dependerá de cuánta energía vayamos a necesitar almacenar a lo largo de un día.

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Las instalaciones pequeñas o medianas suelen usar baterías de tipo monoblock, entre las que se encuentran las de gel y las AGM (plomo). Su vida útil es de alrededor de 10 años, al término de los cuales deberemos sustituirlas por otras nuevas, si bien su precio no es tan alto como otras baterías más sofisticadas. Por su parte, las baterías de litio son algo más caras pero duran más tiempo.

En el caso de que dispongamos de una instalación más grande, preferiremos baterías más longevas, como las estacionarias, de las cuales las hay de varios tipos y que pueden doblar en duración a las monoblock. Su precio es también mucho mayor, y las hay con tecnología muy avanzada, como las Powerwall de Tesla. El uso de unas u otras requerirá el asesoramiento de un profesional.

La cuestión previa importante es si realmente va a ser rentable para nosotros usar o no baterías. Si no las usamos, mantendremos una conexión con la red convencional, y solo pagaremos la electricidad que consumamos y que no haya aportado nuestro sistema de paneles solares. Cuando estos últimos produzcan más electricidad de la que gastemos, el sobrante se inyectará en la red y deberemos ser compensados por ello, ya sea económicamente o con una reducción del importe en posteriores facturas, dependiendo de la legislatura vigente.

Los especialistas creen que, en la actualidad, las baterías aún son demasiado caras y que en buena parte de los casos será más conveniente seguir conectados a la red convencional. Pero esto podría cambiar en el futuro. A medida que se instalen más y más sistemas fotovoltaicos, sus precios podrían bajar. Si las baterías reducen en un 50 por ciento su coste, entonces podría ser rentable utilizarlas, aun teniendo en cuenta su necesaria renovación al final de su vida útil, porque el ahorro será superior.

Para las viviendas y aplicaciones que están lejos de la red eléctrica, en cambio, el sistema paneles solares más baterías será el único posible.

No es una produccion propia, la fuente es Noticias de la Ciencia (.com)

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