El futuro de los océanos se decide esta semana

Naciones Unidas inauguró en Agosto en Nueva York lo que se espera que sea la última fase de una larga negociación sobre el futuro de la altamar.

Agua y Glaciares Marcos Bach para Medio Ambiente en Accion 29 de agosto de 2022
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MarcosBach

ONU presentó un acuerdo respecto a las áreas marinas internacionales; es decir, todas aquellas que no le pertenecen a ningún país y que suponen casi dos tercios del total de las aguas oceánicas. Trabajar sobre ellas es el primer paso para blindar al menos el 30 % de los océanos para 2030, el objetivo fijado por ambientalistas y académicos en el fin de recuperar la deteriorada biodiversidad.

Sin embargo, pese a que existen muchos acuerdos en los cuales se protege a los océanos, siempre se generan vacíos legales. El primero de ellos, quizás el más importante , denominado bajo las siglas Convemar, aprobado en 1982.

Estas reuniones en Nueva York se conocen como Conferencia Intergubernamental  (IGC5) para las aguas internacionales, y son la quinta y última ronda de conversaciones antes de que se conozca un nuevo Tratado. El resultado determinará las decisiones y acciones para el cuidado de los océanos para las generaciones futuras; son 49 países se han comprometido a entregar un borrador, para luego hacer realidad sus compromisos.


Estamos ante unas negociaciones que son una oportunidad única para proteger nuestro planeta azul. Los océanos sustentan buena parte de la vida en la Tierra. Sin embargo, durante mucho tiempo los hemos abandonado. Las delegaciones deben cerrar un acuerdo ambicioso. Un tratado débil, o cualquier otra demora, mantendrá el statu quo tan deteriorado.

ha declarado Pilar Marcos, de la delegación política de Greenpeace en Nueva York.


Además de centrarse la pérdida de la biodiversidad de estos ecosistemas, los mares (junto con las plantas terrestres y el suelo) son los principales reservorios naturales de carbono. Absorben el carbono de la atmósfera y mantienen un equilibrio entre las entradas y las salidas del gas. Lo que ha hecho la humanidad en las últimas décadas es lanzar a la atmósfera más carbono del que esos sumideros pueden controlar, sumado a la destrucción de la vegetación nativa, con los cambios en el uso de la tierra y con la quema de combustibles fósiles se ha liberado el dióxido carbono que la flora terrestre y marina no pueden manejar.

Asimismo, en los océanos residen ocho millones de toneladas de plásticos cada año; ante este escenario, Amy Austin -la científica argentina que obtuvo el Premio Internacional L’Oréal-Unesco para Mujeres en la Ciencia- explica al diario argentino La Gaceta que se requieren cambios radicales.


No podemos poner un freno de un día para el otro. Pero es lo que hace falta.

dice.


Junto al reto de aumentar al 30 % el porcentaje de zonas marinas protegidas, una demanda largamente reclamada por las organizaciones conservacionistas, otro desafío "sobre la mesa" es el reclamo por el fin de la pesca de arrastre.


Es difícil predecir qué pasará con los ecosistemas y cuál será la reacción de la humanidad. Lo que sí se sabe es que nuestros nietos tendrán que ajustarse a un mundo distinto. Los eventos extremos, como las inundaciones y las sequías, aumentarán. Ni todas las ingenierías y tecnologías serán suficientes para mitigar el calentamiento en los próximos 100 años. No queda un solo ecosistema que no esté afectado por una elevada cantidad de dióxido de carbono.

declara Austin.
 


Desgraciadamente, conseguir un acuerdo necesito (y necesitara) ya dos décadas de discusiones. Los líderes que consideran un éxito a la reunión deben cerrar un texto que disponga como objetivo principal el establecimiento de una red mundial de Áreas Marinas Protegidas. 

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