
América Latina frente a la crisis climática: 8 países en máxima alerta
En un mundo cada vez más afectado por fenómenos meteorológicos extremos, América Latina emerge como una de las regiones más vulnerables
Se espera que la capa de ozono recupere los valores de 1980 aproximadamente en 2066 en la Antártida, en 2045 en el Ártico y en 2040 en el resto del mundo, según las conclusiones de un grupo de expertos de las Naciones Unidas. Esto se debe al Protocolo de Montreal, un acuerdo mundial que en 1987 decretó la eliminación progresiva en el mundo de casi 100 sustancias químicas, usadas en su mayoría en aerosoles, que dañan la capa de ozono. Esta medida también tiene un impacto positivo sobre el calentamiento global y sienta un precedente para la acción climática.
El medio especializado en la confirmación de información Chequeando, señala como la capa de ozono va en camino a recuperarse en los próximos 40 años, gracias a la eliminación progresiva en todo el mundo de las sustancias químicas que la agotan, medida que también está contribuyendo a la mitigación del cambio climático. Esa es la conclusión a la que llegó un grupo de expertos de las Naciones Unidas en uno de sus informes publicado en la semana última.
¿Cuáles son los puntos más importantes del informe? ¿Qué es el Protocolo de Montreal? ¿Qué impacto tiene sobre el cambio climático? Te lo contamos en esta nota.
La capa de ozono es una zona de la estratosfera con una alta concentración del gas ozono (O3) y se distinguen 2 tipos: el troposférico, que se encuentra en los primeros 10 kilómetros, y el estratosférico, que está desde los 10 a los 50 kilómetros. Este último es el que nos protege de toda la radiación ultravioleta que llega del sol.
En 1980 se descubrió el fenómeno del agotamiento de ozono en la Antártida, y desde hace años, algunas sustancias químicas, como los aerosoles, que tienen compuestos llamados clorofluorocarbonos (CFC) o los hidroclorofluorocarburos (HCFC), producen lo que se conoce como un “agujero de ozono”.
Cuando se liberan a la atmósfera, estos químicos dañan la capa de ozono y así se produce el agujero: esto expone a las personas a la radiación ultravioleta del sol, lo que daña la piel y puede producir algunas enfermedades, como el cáncer de piel.
El informe del Grupo de Evaluación Científica del Protocolo de Montreal confirmó que la eliminación progresiva de cerca del 99% de las sustancias prohibidas que perjudican la capa de ozono contribuyó a que ésta se recupere de forma notable en la estratosfera superior -una de las capas de la atmósfera terrestre- y que disminuya la exposición de las personas a la radiación ultravioleta (UV) del sol.
Esta evaluación se basa en amplios estudios, investigaciones y datos recopilados por este Grupo que conforman expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM, por sus siglas en inglés), la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), la NASA y la Comisión Europea.
La reducción de estas sustancias químicas que producen la recuperación de la capa de ozono se debe, principalmente, al Protocolo de Montreal –ratificado por la Argentina en 1990– que entró en vigencia en 1989. Se trata de un acuerdo mundial que regula la producción y el consumo de casi 100 productos químicos artificiales denominados sustancias que agotan la capa de ozono (SAO).
El Protocolo cuenta con un Fondo Multilateral al cual aportan recursos financieros los países desarrollados para que los países en desarrollo puedan convertir los sectores industriales y agrícolas que utilizan estas sustancias con bajo costo para los mismos. Dentro del tratado, todos los países tienen responsabilidades específicas relacionadas con la eliminación y el control del comercio de SAO.
Los datos ratifican cómo este Protocolo ayudó a eliminar progresivamente las sustancias químicas que agotan la capa de ozono. En este gráfico del portal de datos abiertos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se puede ver cómo se redujeron notablemente los CFC y HCFC entre 1986 y la actualidad.
Entre 1980 y 2000 fueron los años más críticos para la capa de ozono. Una vez que se empezaron a controlar estas sustancias químicas que agotan la capa de ozono hubo un decaimiento en la emisión de estos compuestos y comenzó a haber una tendencia a la recuperación de la capa de ozono que se da muy lentamente: fue más rápida la destrucción que la recuperación.
explicó a Chequeado Gerardo Carbajal, investigador en físico-química de la atmósfera del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El SMN publicó esta semana un boletín con la evolución del agujero de ozono sobre la Antártida en 2022. Los datos están publicados desde 1979, y allí se puede ver cómo en los últimos 20 años el agujero se fue reduciendo en términos de superficie.
“A partir del 2006 aproximadamente, se observa una tendencia a disminuir el tamaño del agujero de ozono en la Antártida. En 2020, 2021 y 2022 tuvo un tamaño muy similar, pero que no afectó la tendencia a recuperar el agujero de ozono”, agregó el especialista.
Imagen del Observatorio de la Tierra de la NASA, utilizando datos por cortesía del programa de Observación de Ozono de la NASA y datos del modelo GEOS 5 de la Oficina Global de Modelado y Asimilación del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.
El informe de la ONU señala que, de mantener las políticas actuales, “se espera que la capa de ozono recupere los valores de 1980 aproximadamente en 2066 en la Antártida, en 2045 en el Ártico y en 2040 en el resto del mundo”. Además, de acuerdo al informe, en la Antártida, “la superficie y la profundidad del agujero de ozono ha disminuido desde el año 2000”.
Queda bastante claro, según el informe, que en unos 40 años la recuperación de la capa de ozono debería estar a inicios de los años ‘80. Así, la capa de ozono regresaría a la normalidad. Es una muy buena noticia. Se confirma lo que se venía evaluando, esta nueva evaluación da esa tendencia.
señaló Carbajal.
El Protocolo de Montreal eliminó hasta la fecha la mayor parte de las sustancias que agotan la capa de ozono (SAO), que a su vez son potentes gases de efecto invernadero y como tales aportan al calentamiento global. Por eso, esta reducción de sustancias químicas tienen un impacto positivo sobre el calentamiento global.
En 2016, el protocolo se actualizó con la Enmienda de Kigali e incluyó el control de la producción y consumo de los hidrofluorocarbonos (HFC) -que surgieron como alternativa- que no agotan a la capa de ozono pero sí son potentes gases de efecto invernadero. Según el Grupo de Evaluación Científica, la eliminación de los HFC debería contribuir a evitar entre 0,3 y 0,5 °C de calentamiento global a 2100.
Según datos del PNUMA, las emisiones generales de HFC están creciendo a una tasa del 8% por año y se prevé que las emisiones anuales aumenten hasta el 19 % de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) para 2050. Por esto, se necesita una acción urgente sobre los HFC para proteger el sistema climático.
“Las medidas adoptadas en relación con el ozono sientan un precedente para la acción climática. El éxito obtenido gracias a la eliminación progresiva de las sustancias químicas que destruyen la capa de ozono nos muestra lo que puede y debe hacerse -con carácter de urgencia- para abandonar los combustibles fósiles, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar, por lo tanto, el aumento de las temperaturas”, dijo Petteri Taalas, Secretario General de la OMM.
En ocasiones, muchas narrativas desinformantes señalan que el cambio climático se olvidará, ya que es una “moda” como lo fue hablar del agujero de la capa de ozono. Pero estas narrativas son engañosas y pretenden retrasar las políticas necesarias para combatir el cambio climático, como señala esta nota del sitio de fact checking español Maldita.es.
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