"Un nuevo comienzo": Bolivia intenta encarrilar el futuro del litio

Minería y Extracción de Recursos Por: Marcos Bach 14 de septiembre de 2022

MarcosBach

Un informe de France 24 muestra el Salar de Uyuni, de Bolivia, contiene alrededor del 21% del litio metálico del mundo, demandado por la industria automotriz para producir las baterías de autos eléctricos. Sin embargo, después de 13 años de un proyecto estatal, Bolivia aún no ha logrado dar el salto para convertirse en el mayor proveedor del sector, como lo ha pretendido. La politización, las carencias científicas y financieras y las disputas regionales configuran un escenario complejo para impulsar el desarrollo del metal.

Que Bolivia tenga los mayores recursos de litio del mundo en el salar de Uyuni, cuando su precio se ha disparado por la demanda para las baterías de coches eléctricos, podría ser motivo de esperanza en un país con índices elevados de pobreza, pero también lo es de tensiones e incertidumbre.

Ahora, Bolivia intenta levantar el sector con una nueva estrategia que incluye la participación privada extranjera con cuatro empresas chinas, una rusa y una estadounidense que han sido seleccionadas para usar la tecnología de la Extracción Directa del Litio (EDL) en el salar de Uyuni y en los pequeños de Coipasa y Pastos Grandes.

“La EDL nos garantiza que podamos tener esa velocidad que necesita la transición energética a nivel global”, afirmó a France 24 el viceministro de Altas Tecnologías Energéticas, Álvaro Arnez, para quién Bolivia todavía puede dar un salto para ser un jugador fuerte en el mercado del carbonato de litio desde su actual situación de productor experimental.

Según el funcionario, a mediados del 2023 se tendrá una planta industrial con una capacidad productiva de 15.000 toneladas de carbonato de litio y a finales del 2024 se pasará a una “producción masiva” con la EDL para que Bolivia esté entre “los cinco mejores países de exportación” atendiendo la demanda que actualmente ha elevado los precios hasta los 70.000 dólares por tonelada.

El cambio de estrategia llega tras la frustración causada por la tecnología de las piscinas industriales de evaporación solar para obtener litio, en la que el Estado boliviano hizo millonarias inversiones, pero resultó morosa e ineficiente por las condiciones lluviosas del salar de Uyuni, situado 3.800 metros sobre el nivel del mar en el suroeste de Bolivia.


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El escultor Nicodemo Chambi ofrece a turistas sus esculturas en sal en el mercado de la localidad de Colchani, aledaña al salar de Uyuni. © Cortesía César Gonzáles


Con una superficie de 10.500 km2, casi el tamaño de Qatar (11.610 km2), el salar de Uyuni contiene alrededor de 21 millones de toneladas de litio, superiores a las de Argentina (19 millones), Chile (9,8 millones), Australia (7,3 millones), entre las cifras más altas citadas por el Servicio Geológico de Estados Unidos en su reporte 2022.

Sin embargo, pese al tamaño del salar, la producción actual de carbonato de litio es exigua y este año rondaría las 750 toneladas, mientras que, según la Comisión Económica para América Latina, Argentina produce anualmente 34.000 toneladas y Chile, más de 111.000.

“Este es un nuevo comienzo”

Para el analista del litio Gonzalo Mondaca, del Centro de Documentación e Investigación de Bolivia, el cambio de tecnología llega con retraso debido a que el Gobierno de Evo Morales (2006-2019) ignoró desde el 2014 las advertencias sobre el fracaso de las piscinas de evaporación que se estaba aplicando en el salar de Uyuni.


Si nosotros vamos a cambiar de tecnología de la evaporítica a la extracción directa, es como volver a empezar. Adicionalmente, vamos a trabajar en dos lugares nuevos, Pastos Grandes y Coipasa; entonces hay mayores motivos para decir que este es un nuevo comienzo.

sostuvo.


Empezar de nuevo conlleva incertidumbre porque, según el analista, las experiencias de EDL en Argentina han demostrado que un proyecto puede tardar de cuatro a siete años en alcanzar un nivel industrial y porque los pronósticos indican que los precios altos del metal durarán una década, ya que después de ese período el mundo también comenzaría a usar litio reciclado.

En su historia y debido a protestas por discrepancias tributarias, Bolivia anuló contratos de explotación del litio con la estadounidense Lithco en 1993 y con la alemana Aci Systems en 2019, y ha obtenido resultados modestos con la experiencia estatal que comenzó en 2008.


Desde el 2012, el Estado ha destinado al desarrollo de litio 1.200 millones de dólares, de los que 585 millones fueron ejecutados, pero con un retorno por ventas muy bajo.

según Mondaca.


Edson Muraña: “No nos ignoren”

Para generar un escenario de armonía y paz social, las autoridades del Gobierno se han reunido con varias comunidades en la zona del salar para informar sobre los cambios al proyecto del litio, pero hay algunas que se sienten ignoradas o no están conformes con solo escuchar y quieren participar con sus propuestas y acceder a las plantas de litio del Estado para conocerlas.

Es el caso de los caciques indígenas de la nación Lípez, Edson Muraña y Narciso Bartolomé, que conversaron con France 24 en Uyuni sobre su reclamo de que se reconozca a esa comunidad como la propietaria de la tierra, incluido el gigante salar, y se les tome en cuenta como las autoridades originarias que representan a los indígenas de la zona.


Lo que nosotros queremos es que se nos consulte para poder dar buenos criterios y poder hacer algo sólido esto de la exportación de litio que va generar movimiento económico no para nosotros, sino para todos.

dijo Muraña parado junto a las piscinas de evaporación, a las que llamó “la forma más primitiva de hacer litio”.


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Los caciques de la denominada nación Lípez, los indígenas Narciso Bartolomé (d) y Edson Muraña (i), caminan junto a las piscinas industriales de evaporación solar construidas por el Estado para obtener litio de las salmueras, que ha resultado ser una metodología morosa e ineficiente. © Javier Aliaga / France 24


“Queremos ser parte, pero que no nos ignoren”, insistió a las puertas de la planta de Llipi de la estatal Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB) y tras recoger del pueblo de Colcha K, “la capital boliviana del litio”, testimonios de la preocupación existente por la posible reducción de agua dulce o su contaminación con sal con la nueva tecnología de EDL.

En esa zona del sureste de Bolivia, según estadísticas oficiales, más de la mitad de los habitantes viven en la pobreza junto a ese inmenso desierto de “oro blanco” y sus ingresos provienen sobre todo del turismo y la elaboración de artesanías de sal para los visitantes.

Márquez: “Bolivia necesita ser protagonista”

Una realidad diferente vive la empresa Quantum, que desde hace tres años produce y exporta micro coches eléctricos y hace poco inauguró una fábrica para ensamblar mensualmente hasta 500 baterías de litio para sus vehículos y para la exportación.

El CEO de Quantum, José Carlos Márquez, dijo a France 24 en su fábrica de la ciudad de Cochabamba (centro) que han producido cerca de 400 automóviles para Bolivia, Perú, Paraguay y el Salvador, y ya los están fabricando en México para venderlos antes de fin de año.

Los vehículos pesan 350 kilos, tienen un rendimiento de 100 kilómetros con una carga de seis horas, pueden viajar a 50 y 60 kilómetros y tienen un costo de entre 6.000 y 8.000 dólares.


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El empresario José Carlos Márquez, CEO de la automotriz Quantum, inspecciona la producción de dos coches eléctricos pequeños en su fábrica de la ciudad de Cochabamba. © Cortesía César Gonzáles


“Esto surge gracias a que creemos que Bolivia tiene que cambiar, es un país que necesita ser protagonista”, afirmó Márquez, que con sus socios ha invertido cinco millones de dólares con el objetivo, según dijo, de que Bolivia y Quantum pueden estar a la vanguardia del cambio de la matriz energética.

Quantum se ha posicionado en lo alto de la cadena de industrialización del litio en Bolivia, pero debe importar celdas del metal desde China para ensamblar las baterías, una paradoja para el país con las mayores reservas del metal del mundo casi sin tocar, que entre renovadas esperanzas internas y expectativas externas intenta reencaminar el futuro del litio. 

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